Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Miércoles, 22 de noviembre de 2017
DENUNCIAS

Vandalismo: el ciudadano paga los daños en lo suyo y en lo de los demás

Quien tiene en la mano evitarlo, solo lo reprueba

[Img #16368]Texto y fotografías: Manuel Herrero Alonso

 

Molesto se muestra nuestro alcalde por el vandalismo. Por  grafitear los  recién renovados cristales del puente de  Hierro, hubo que retrasar la fecha prevista para la reapertura de la pasarela. Incomodidad que se repetía al tener conocimiento de que uno de los columpios, colocado recientemente  en el parque de Las Viñas, había desaparecido, siendo renovado al poco tiempo. La queja resulta totalmente comprensible por el daño causado, la falta de uso durante un tiempo y la necesaria reposición.

No son hechos nuevos, aunque con distinta intensidad en diferentes épocas, siempre se han producido. Ahora, por afectar a sus logros, desde la Alcaldía se reprueban. De esos actos que, salvo la mal entendida diversión, no suponen un beneficio personal para los causantes, tiene que responder la ciudad.

El material dañado debe ser repuesto y esto supone un gasto que, en conjunto suma una cantidad importante, que podría emplearse en otros fines.

                Se hace cargo económicamente la institución y, por consiguiente, el ciudadano, que obligatoriamente asume el pago. Son actos vandálicos contra lo público, que adquieren una repercusión mediática. Pero, y sin la mayor trascendencia, el ciudadano de a pie, también sufre en sus propiedades. Que se lleven, rompan, o quemen el timbre de la puerta no va a salir en ningún informativo, pero pasa y el vecino afectado tendrá que reponerlo de su bolsillo. Que rompan el tirador, hará necesario que sea sustituido, si pudiera ser por otro más resistente, o dejarlo como esta y apañárselas como sea, para abrir y cerrar la puerta. Que se lleven el tope de  las persianas, no será lo más grave, pero o se coloca uno nuevo  o habrá que tener cuidado de no sobrepasar los límites al tirar de la cuerda. Que rompan, parte de la puerta, irremediablemente, habrá que solucionarlo ncon otra madera en consonancia, o con una tabla de cualquier manera, aunque sea de distinto color y haga feo, porque para lo que va a durar. Que la fachada aparezca pintarrajeada, pues a aguantarse, ya se pintará. Como si aparece con los restos de orines de la noche anterior, un cubo de agua o dejarlo.

                A veces resulta imprescindible, y hay que hacer un esfuerzo económico para afrontarlo, otras  el arreglo de lo dañado puede aplazarse para más adelante, o simplemente dejarlo como esta y pasar sin él, cuando la economía familiar no anda para muchos dispendios. Pero lo afectado por actos vandálicos, que afectan a lo común, a lo de todos, se repone sin más y lo costeamos entre todos. Los soporta el que los paga, y se queja el que tiene que remediarlo.

 

 

 

¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
El Día de Zamora • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress