Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Eugenio de Ávila
Lunes, 27 de noviembre de 2017
NUESTRA HISTORIA

Confesiones del viejo consistorio a García Rubio sobre la verdadera historia de Zamora (XIV)

El 1 de octubre de 1926, visitó la ciudad el general y dictador Primo de Rivera

[Img #16473]-Muy buenas, añejo Consistorio: Aquí estoy nuevamente para escuchar tus memorias y curiosidades municipales habladas en tiempos pasados en este histórico edificio...
-“Asiduo tertuliano, respetando el orden cronológico, contaré otra de tantas curiosidades emanadas de este interior como si de interminable agua del Duero se tratase: ¡Fíjate qué casualidad! LLegan a la vez un nuevo año (1919) y un nuevo alcalde (Sr. Marín). Pues bien. Comenzaba febrero cuando se reunió la nueva Corporación, con ausencia del mismo (yo, al menos, no lo vi entrar). En ruegos y preguntas, el concejal Sr. Pérez Cardenal propuso construir una acera hasta el recién estrenado instituto “Claudio Moyano”, con el fin de facilitar el tránsito  de profesores y alumnos en época lluviosa, pues era excesivo el barrizar que se preparaba. Dicho concejal también denunció, palabras textuales “la plaga de pobres que invadía Zamora, y la poca vigilancia que se ejercía en esta Plaza Mayor, donde constantemente estaba interceptado el paso por gente desocupada. 
Y, por último, propuso que el mercado de cerdos se trasladase a la plaza del Cuartel de Caballería (hoy avenida del Mengue), y que los carros no dificulten el paso de transeúntes en el entorno del Mercado de Trigos (hoy plaza de Santa Eulalia).
 

-Amigo Consistorio, esto que has relatado me parece demasiado tiquis miquis, aunque supongo que así tenía que ser. Para cambiar un poco el guión, háblame de algún tema que en ese momento consideraste importante.
-“De acuerdo, querido tertuliano, toma nota de lo que voy a contar: Llegado el día 30 de mayo, de 1919, se hizo pública en este edificioi cierta nota muy interesante para el futuro de la ciudad: El alcalde leyó un despacho telegráfico, enviado por el capitán general de la 7ª Región, Sr. Salcedo, solicitando de este Ayuntamiento que, con toda urgencia, se otrogase la escritura de los terrenos que habían que tomarse en las inmediaciones del llamado Campo de los Cascajos apra construir un cuartel (hoy Universidad). Y aquí viene la curiosidad: el marqués de Ibarra entregó la entonces importante cantidad de dosmil pesetas para ayuda de la compra; después resultaría elegido diputado a Cortes por Zamora, ante su contrincante, el reconocido zamorano D. Santiago Alba Bonifaz. Como vas comprobando, ¡claro que tiene poder el dinero! Ante tanta rabia o impotencia, a veces resulta más tranquilo no enterarte de importantes cosas, y continaur con ese día a día municipal que, por lo menos, te hace sonreír, escuchando curiosas cosicas como las siguientes del año 1920: “Sr. Alcalde, si lo cree prudente, ordene a sus agentes inspeccionar la Purta de la Feria y su entorno, porque lo que ocurre, ¡ya pasa de castaño a oscuro! Todos los días los vecinos nos vemos precisados a salir de las aceras y meternos en el barro de la calle por el mero hecho de estar interceptadas  con las caballerías atadas a las rejas, mientras sus dueños están en amene conversación, o se introducen en comercios y almacenes sin soltar las riendas de las manos. ¡Parte de culpa la tienen los industriales por consentirlo!
 

-Esta nota ha resultado curiosísima, querido Consistorio, pero crea que también las había con sorna suficiente como para hacerlas en forma poética.
-“Pues claro que sí, asiduo tertuliano, para muestra escucha lo siguiente, dirigida a esta casa, mejor dicho, a su alcalde, en el verano de 1923. Decía así: “Mi querido D. Marcelino, hoy que la pluma entre mis dedos cojo, le prometo decir muy campechano, cosas que moverán su enojo...Y si usted se enojara, y hosca pone su cara, lo sentiré infinito, pues su amistad me importa más de un pito. Veo esas plazas y calles, hembras de tales talles, muy guapas, elegantes y sencillas, luciendo espectaculares pantorrilas, y tal cantidad de polvo y basura acometiendo mi irresistible gana de decir que en Zamora tenemos Policía Urbana, y, si existe, lo cual es probable, ¡será Policía detestable! Antes de Vd. emprender verano a playas lusitanas, donde creo que sus ojos se abren como dos ventanas admiran portuguesas dulces como fresas, tenga la bondad de acerme caso. ¡Ordene que barran tanta basura como hay a cada paso!

-¡Bueno, bueno, bueno! Esto ha sido supergenial. Pero cada vez quedaba menos tiempo para qeu Zamora, al igual que el resto de España, entrase en una etapa poco deseable, por llamarla suavemente, pero prefiero escuchar algo sobre ella y contado por ti.
-“Efectivamente, visitante asiduo, nos gobernaba el régimen dictatorial del general Primo de Rivera, cuando el día 1 de octubre de 1926, este decidió venir a nuestra ciudad. Y aquí lo tuve, dirigiéndose a los zamoranos desde mi balcón central, con enorme altavoz incluido. Por supuesto, otra vez más en la historia, la Plaza Mayor repleta de público. Desde aquí, presenció el desfile de niños de todos los colegios, a los que se uniero comisiones de los pueblosd. A los pequeños les habían colocado lazos en el pelo con los colores de la bandera nacional. ¡Vamos, un espontáneo acto de tanto patriotimos como esperabas en el futuro!

-Bueno, amigo Consistorio, creo que por hoy ya está bien de estrujar tu incansable memoria. Será mejor olvidarla un poquito, pues pienso volver más días a darrte el tostón.

¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
El Día de Zamora • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress