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Eugenio de Ávila
Martes, 5 de diciembre de 2017
EMPRESA

Turrón Heritage de la Valenciana presenta un turrón de pistacho absolutamente excepcional

Además, unido Bermeja, se saca al mercado una cerveza con turrón de guirlacho, con más grados y con un sabor para paladares exquisitos

[Img #16634]Cuando se aproxima las fiestas de la Navidad, Vicente Bravo Cerdá, ese genio de los sabores, un Picasso de los turrones y de los helados, nos presenta sus nuevos inventos gastronómicos para el deleite de paladares que saben apreciar la excelencia y la exquisitez: “La jornada gastronómica la celebraremos en Los Jardines del Rey, y también aportamos otra novedad, dentro del proyecto Heritage como permitirte equivocarte y arriesgarte, como sucedió el año pasado con el vino de Volvoreta, este lo hacemos con la cerveza. Este año nos preguntamos por el siguiente paso, que tenía que ser algo que expresara de manera muy viva cuáles son los valores del turrón Heritage, que es vanguardia con raíces. Vamos a arriesgar, respetando a los clásicos, pero vamos a pasárnoslo bien”. Al respecto, se pregunta: ¿Qué puede ser algo que nos identifica a todos, desde un adolescente a una persona mayor, y que todos los hayamos probado una  vez en la vida y esté unido a la diversión, a pasártelo bien, a disfrutar en la comida, pero también en solitario, pues es una cerveza. Le tiré los trastos a la firma cervecera Bermeja, pues somos amigos desde hace años, y le planteé que por qué no arriesgábamos con una cerveza, hecha exclusivamente con turrón Heritage, con turrón de guirlache y con la filosofía de Heritage. Dejémonos de todo lo que se está haciendo. Y vamos a crear algo más loco, que los protagonistas no sean los lúpulos, que no sean las maltas, sino el turrón, que lo que le dé la fuerza no sean los componentes habituales de la cerveza, sino un componente nuevo que sea el turrón”.

Comenta Bravo Cerdá que “analizamos varios turrones y, al final, lo que pensamos que el turrón que iba a funcionar que era el de guirlache, funcionó. Ahora presentamos una cerveza que representa esos valores de turrón Heritage, de la Valenciana para dar pasos hacia adelante con el permiso de equivocarte y con la alegría de acertar. Estamos, de momento, muy contentos. Ahora tenéis que probarla y ya diréis”. Por mi parte, afirmó que me parece un producto excepcional.

Vicente nos cuenta el proceso: “Solo con turrón de guirlache, la almendra y con el turrón. Antes de volcarla, se tritura el turrón en micras, separada la almendra por un lado y el guirlache por otro, y se va añadiendo conforme a la necesidad de la cerveza. Partimos de una base: la almendra tiene ventajas y desventajas.  Al estar muy tostada, le da ese gusto amargo, pero, si te pasas de almendra, hay grasas y aceite. Por lo tanto, tienes que jugar en un equilibrio, de tal manera que la cerveza asuma todo el aroma pero no desgaste la almendra. Ha sido un trabajo de chinos. Esta cerveza tiene 7º”.

En cuanto a los turrones, una novedad: “El año pasado trabajamos con dos frutos secos nuevos y este año hemos incorporado la nuez, combinada con chocolate, y el otro ya hace dos años que tonteábamos con él, como es el pistacho. Nos daba un poco de miedo, porque el pistacho, si te pasas de tueste, lo ennegreces, y si te quedas corto, amarillo. Y los aromas se volatilizan enseguida con el calor. Empezamos a trabajar en abril cuando pasó la Semana Santa. Entonces iniciamos tuestes, unos se pasaban y otros cortos; unos muy crudos para hacer  el turrón y, al final, casi en septiembre, encontramos un equilibrio, que nos permitió tener un pistacho con todos los aromas, que no ennegreciera y que nos permitía trabajar con un crujiente muy especial, porque el pistacho se rompe enseguida. Por lo tanto, hicimos un turrón de pistacho muy cremoso, y el Imperial que es impresionante. Nos ha dado mucho juego. No tiene un crujir demasiado duro, sino todo lo contrario: se rompe enseguida en la boca, pero con un aroma espectacular”. Doy fe de que es extraordinario.

Sin duda, estamos ante un Picasso de los turrones, de los sabores. Y, como dice el propio Vicente, “me lo pasaría muy bien si fuera pintor. Cuando me vaya haciendo más mayor, por algún sitio tengo que tirar”.

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