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Eugenio de Ávila
Jueves, 7 de diciembre de 2017
REPOBLANDO LA TESTA

La ópera y la política

Fernando Martos

[Img #16668]Un rótulo apareció en la telele un día como noticia destacable, la de que Puigdemont iba a una ópera antiespañola. La telele, como una niña acusique barrabás que en el infierno te verás, lo que quería era chinchar a los encarcelados mientras su amigo se lo pasaba bomba, a más de que la ópera transcurre en el famoso periodo de la leyenda negra española.

La ópera era “El Duque de Alba” que Donizetti murió sin concluir y acabó un discípulo. Tanto horror causó el Alba en Flandes que a los niños, en vez de decir que viene el coco, les decían que venía él. La ópera, en cuanto que teatro y como hace el teatro, escoge dramas humanos dentro, a veces, de hechos históricos. Interesa más la sustancia dramática que la precisión histórica. El hijo ilegítimo en la ópera, el Duque de Alba lo tuvo en España (con una panadera, Lope hizo una obra de ello también) y no en Flandes, pero sí estaba con su padre allí cuando se dedicó a cortar las cabezas de Egmont y Hornes (cuadro que pintó Gallat , y Goethe escribió una obra de teatro). El drama es un Edipo a la inversa. Un hijo que no sabe que su padre es el Duque hasta que este se lo cuenta. Él, junto a muchos, luchaba contra Felipe II. Al final se interpone cuando su amada quería clavarle un puñal al Duque, y pierde la vida. Insisto que la cosa no es hacer historia sino presentar al espectador cómo la experiencia humana está llena de sustos.

En Italia es Piave el que escribe un libreto sobre el tema. Después habrá más obras en Italia y tras llegar la cosa al canadiense London que también escribe una, el tema llega a las manos de Verdi que también compondrá su drama. Si a esto sumamos en los teatros que se han estrenado, los cantantes que las interpretaron, al final tiene más enemigos ESPaña por culpa de este personaje real, que futbolistas en contra, el próximo mundial, la selección española, que encima es en Rusia desde donde envían misiles wasap.

Son muchas obras, películas, libros, donde el malo oprime y los oprimidos luchan por su libertad (Desde Moisés hasta Matrix). Se molesta uno en señalar todo esto porque la estupidez humana no tiene límites y ya se hizo hoguera no hace un siglo con libros y personas por las mismas razones que este letrero de “Una ópera antiespañola”. De la misma, Goya no entraría en Francia. Picasso en Alemania, y así hasta la eternidad. Por estas cosas nos quedamos sin la obra de Epicuro que hoy nos sería muy útil.

Pero eso es la ficción que intenta que comprendamos mejor el drama humano a través de verlo representado por otro y desde el eco del pasado. Lo que es drama sin ficción es el teatro que le echa Rajoy cuando, en el Día de la Constitución menos obedecida del mundo, el actor Eme Punto Rajoy suelta en el escenario: ¿Qué debate es ese? ¿Por qué no me voy a volver a presentar? No he hecho nada malo". Como dijo el Rey Lear: “al nacer, lloramos porque entramos en este vasto manicomio”.

Fernando Martos

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