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Eugenio de Ávila
Miércoles, 14 de febrero de 2018
DENUNCIAS

Versos descuidados: de decorar a afear

Limpieza y reposición, dos cosas que no conocen los vinilos con poesías de las calles.

[Img #17803]Texto y fotografrías: Manuel Herrero Alonso

Cuando la vida de las personas mayores se acaba, la de sus  viviendas, las que han ocupado desde antaño, también  se termina. Sus puertas  se cierran para siempre, han resistido, porque con ciertos años se hace difícil, falta ánimo y los recuerdos familiares pesan mucho. Emprender una mudanza, aun sabiendo que será para cambiar esos cuartos oscuros, húmedos, fríos, sin ascensor y con escasa ventilación, por un piso con mejores condiciones, es difícil.

Después de uno, el siguiente y con el tiempo todos. Sin vecinos, el edificio se cierra definitivamente. Internamente las casas deshabitadas mueren lentamente, su fachada que equivale  a la cara en las personas, empiezan a dar síntomas, malos síntomas, lo que hay detrás no mejora lo que está  a la vista. Es cuestión de tiempo, será un solar, con un trozo de la pared de la calle  que lo sostuvo sin demoler. Lo que llaman patrimonio, no se lo permite, aunque sea tarde para tener remordimientos. Un edifico, el de al lado, el otro, el de enfrente, todos o casi, con el mismo mal. Todos en el proceso de llegar a no ser nada, pero forman parte de una calle. Una más. Es el casco antiguo de Zamora.

                Las paredes sucias de pintadas, en toda la zona histórica, producían una imagen de ciudad descuidada. Decididos  a paliar tal situación, en vista de que otras medidas, como el pintado municipal de las fachadas afectadas, una y otra vez no daba resultado, porque volvían a grafitear en breve, y la permisión del grafiti artístico no pega con el entorno, los pensadores municipales, de por aquel entonces, optaron por situar unos vinilos con poesía, en aquellas zonas desastrosas del casco histórico a fin de que la imagen no fuera tan dañina para la vista. Medicina de quien decide disimular los síntomas sin afrontar las causas. El resultado, siempre mejorable y cuestionable, no quedo mal.  Las poetas zamoranas  conseguían una ventana en la calle, para acercar su obra.

                Ni cuatro años han llegado a pasar de la iniciativa que decoró las fachadas vacías y hoy son un desaliño más, de las descuidadas calles. Sobre  los vinilos hay pintadas de todo tipo o han sido arrancados en buena parte. Aunque no resulta difícil ni se limpia lo emborronado, ni se reponen los dañados, a pesar de que resulte bastante económico realizarlo. Tampoco se plantean, llegado el caso, si no creen conveniente su presencia en la calle, su retirada.  Habrá, para aquellos que no acostumbran, advertir que ciertas cosas, conviene mudar, pasado cierto tiempo.

 

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