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Eugenio de Ávila
Miércoles, 7 de marzo de 2018
DENUNCIAS

Sumideros: no se limpian, luego no tragan, luego…

La última nevada sirvió para cuestionar el operativo municipal de actuación ante tal fenómeno

[Img #18179]

Texto y fotografías: Manuel Herrero Alonso

La última nevada sirvió para cuestionar el operativo municipal de actuación ante tal fenómeno. Para los opinantes, el proceder fue bueno  o malo en función de la inclinación política, más que por la objetividad de los hechos. Sin contar que, con unos u otros en el poder, poca diferencia habríamos de encontrar en los medios empleados. Así que pasadas, muchas horas siguieran calles intransitables o que, con los primeros copos por muchas aceras no se pudiera caminar, queda fuera de toda cuestión.

Solo importa si se echó,  o no, sal. Aceptando que se hizo lo posible, pero que la gran cantidad de nieve caída y la baja temperatura desbordaron todo lo  empleado para contrarrestar  sus consecuencias, o discutir, que no estamos preparados para actuar eficazmente  ni contra una mínima nevada.

                Cuestionemos si, para algo más habitual, como es recibir una simple borrasca, que no diluvio, lo estamos. Proceder contra la lluvia parece cosa fácil. Dejarla caer y que corra, evidentemente hacia los sitios de menor altura donde se sitúan, deberían estarlo, los sumideros, que la recogen y la reconducen al colector, donde mezclada con otras aguas sucias, procedentes de los domicilios, siguen camino por las conducciones subterráneas hacia el EDAR sito en la carretera de Almaraz. Allí, llegada a la estación depuradora de aguas residuales, se le aplican diversos procesos, hasta convertirla de nuevo en agua limpia que puede ser devuelta al cauce del rio.

                Parece tan sencillo que a veces cuesta comprender, por qué en determinados puntos se forman charcos y hay zonas enlagunadas. En parte, porque en el momento de pavimentar la calle poco tuvieron en cuenta que, después de realizar su trabajo pasa algo, más o menos habitual, que se llama lluvia. Algo difícil de solucionar con posterioridad, debiendo esperar a que se realice una nueva actuación en la calle, que puede tardar años, normalmente muchos.

                Pero en otras ocasiones es por simple falta de limpieza. La pieza clave para la recogida del agua es el sumidero. Si este está obstruido, evidentemente no puede completar esta misión, tan simple como recoger el agua de la calzada.

 Cierto que la pequeña corriente  arrastra ciertas suciedades de la calle, colillas papeles o plásticos, que en cantidad excesiva pueden provocar un atasque. Pero comúnmente la suciedad ya está en la alcantarilla. Se limpian, claro que se limpian, pero no con la regularidad debida, porque a la vista está.

Y bien que cobran por ello -véase la parte del recibo del agua que se llama alcantarillado- y cuyo importe se destina a costear todo el proceso, reconducción y depuración, del agua residual, algo que se demuestra insuficiente, no es el coste, es el trabajo.

 

 

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