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Eugenio de Ávila
Miércoles, 14 de marzo de 2018
DENUNCIAS

Árboles dañados, peligro en lo alto

El temporal lo avisó: conviene ir renovando ejemplares

[Img #18314]Texto y fotografías: Manuel Herrero Alonso

 

Fue el otro día, pero puede repetirse en cualquier momento. El viento sopló con fuerza, tanta que algunas ramas no lo resistieron y acabaron en el suelo. Pocas semanas antes, la nevada, además de dejar un paisaje pintoresco, dejó otra huella, y no pequeña,  de roturas vegetales.

Inclemencias del tiempo contra las que poco se puede actuar. Pero no deja de ser verdad que, tanto los ramajes afectados como los árboles enteros derribados, que también los hubo, se encontraban ya dañados. Es evidente que los ejemplares sanos, aún sin dejar de quedar exentos de poder sufrir daños, ofrecen mayor resistencia y se verán afectados con menos probabilidad. Las zonas arboladas, Valorio, Los Tres Arboles, la ribera del Duero y todas las demás resultaron peligrosas, cosa que en determinados momentos  y con las debidas advertencias y la consiguiente precaución individual, se puede evitar, simplemente con prescindir  de transitar por ellas.

                Pero en una ciudad, afortunadamente  convivimos, con zonas arboladas, con todas sus ventajas. Hay en parques, en jardines y en las calles, por donde no podemos dejar  de pasar, llueve, truene, nieve o el viento se haga notar. Por tanto, habrá que estar atentos a la salud de todos los ejemplares para evitar riesgos a poco más de un metro sobre nuestras cabezas.

Hay muchos en mal estado, cosa que puede apreciarse a simple vista; otros necesitan de un análisis más profundo, a determinar por técnicos. Resultando de especial conveniencia, que se realice un examen completo de todos, reflejándose  en un inventario con detalle de cada estado y situación particular, que podría servir para realizar un estudio sobre su evolución; retirando de aquellos que lo necesiten, las ramas afectadas y que pudieran ocasionar problemas  por rotura, bien debido a su propio peso,  o por una ráfaga violenta de viento. Y, llegado el caso, y si así se considerada necesario, su talado completo, que si bien pareciera algo traumático debe asumirse, porque todo tiene una vida y llegado el caso conviene admitir su perdida.

 Debiéndose llevar a efecto, siempre y cuando a esta, acompañe la sustitución por un nuevo plantón, algo más conveniente que llegar a lamentar,  con posterioridad, daños por roturas o resquebrajamiento. Considerando que dentro de las muchas especies resulta de importancia la elección de una de las más apropiadas  para convivir en la ciudad, para no tener que lamentar consecuencias posteriores. Si alguien estima que lo que desde aquí se pide ya se realiza, y que se llama poda,  ya lo hemos comprobado.

 

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