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Eugenio de Ávila
Miércoles, 28 de marzo de 2018
DENUNCIAS

Un edificio avisó, otros tal vez no lo hagan

La Rúa, el efecto dominó de casas en pre-ruina

[Img #18584]Manuel Herrero Alonso: Textos y fotografías

Días de Pasión. De Pasión, de devoción, de celebración, de encuentros familiares, de nostalgia. También de fiesta, de diversión, de borracheras y de negocio. De aceitadas, de sopas de ajo, de almendras garrapiñadas, de dos y pingada y de echar de menos a todos los que nos faltan. Y llegado el momento, sin que sea lo más importante, salir, o ir a ver la procesión. En cualquiera de los casos, los precedentes así lo quieren, pendientes del tiempo. Y lo más fiable en el último momento, mirar al cielo, por si acaso. Al cielo, por si llueve y para cuidarnos ligeramente, de por dónde deambular o situarnos. Sabemos que la dichosa casa de la Rúa avisó a tiempo y esto debe servirnos para algo. Convenientemente y por seguridad, se ha optado por evitar el paso de peatones por las cercanías, aunque tenga que modificarse algún recorrido procesional. Siempre mejor que arriesgarse a que nuevos desprendimientos causen daños a los vecinos. Los de este, quedan evitados. 

Es una calle afectada, pero es más que una calle: todo el casco antiguo está plagado de edificios en condiciones similares. Hay más casos  en los que puede caerse una parte de cornisa, plano, balcón o fachada a la vía pública. Sin alarmarse. Resulta muy sencillo comprobarlo mirando. Mirando hacia arriba, a pesar de la dificultad que esto entraña, porque resulta difícil apartar la vista del suelo, por la conveniente precaución de no coincidir con alguna de las losas rotas o alguno de los adoquines sueltos y fijarse en el estado en el que se encuentran tantas casa deshabitadas en la zona histórica. 

Responsables, quien teniendo medios técnicos y económicos no los utiliza para observar el estado de los edificios de edad, no solo en Semana Santa, sino en cualquier momento del año, inventariando las casas afectadas por ausencia del deber de conservación de los propietarios y realizando un seguimiento de su evolución, interviniendo subsidiariamente con acciones de estanqueidad y consolidación estructural si fuera necesario. Y, paralelamente, lo más importante: tomar medidas para revitalizar el casco antiguo, ubicando en él los servicios municipales, bonificando e incentivando reformas, rehabilitaciones y nuevas construcciones. Todo ello contribuiría al adecentamiento de la zona monumental. Y, cuando un edificio contemples derribar, el de la lado no tardará. 

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