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Eugenio de Ávila
Martes, 8 de mayo de 2018
DENUNCIAS

El camino a Morales del Vino, no apto para mortales

Si, desde el primer momento se encontraba mal, con el paso del tiempo no ha hecho más que empeorar

[Img #19256]Texto y fotografías: Manuel Herrero Alonso

El camino, el que hay para ir andando o en bici, este 9 de mayo, tradicional fiesta del Cristo de Morales, estará repleto  de caminantes, días antes también había algunos. Conocerán  en propia persona el estado del mismo. Igual que el año pasado, nada ha mejorado.

                Alguien un día, no importa quien, ni la fecha, decidió unir la ciudad de Zamora con Morales del Vino, también mediante un carril bici. Destacar que la intención fue formidable. Se trataba de enlazar, mediante una vía a usar por ciclistas, sin perjuicio de que también pudieran hacerlo caminantes, uno de los pueblos del  alfoz, el tercero  de la provincia en número de habitantes, con la capital. Los desplazamientos, ida y vuelta, entre ambos núcleos resultan importantes, por aquello de tantos que trabajan aquí y viven allí y viceversa, lo que obliga a desplazarse en un sentido  y en otro. Hay quien lo hace con su vehículo particular, o en la línea de autobuses que cubre este servicio. La posibilidad de realizarlo, si se pudiera en bicicleta, añadiría una mejora que, a buen seguro, muchos zamoranos y moralinos agradecerían, posibilitará ir y venir dando pedales. Además de por la necesidad de desplazamiento, las ofertas de ocio pueden multiplicar sus posibilidades, unos pudiendo disfrutar las de la capital, otros añadiendo los residentes en la urbe.

                La realización  fue muy sencilla: Colocar unos indicadores, señalando donde está Morales y donde está Zamora. Barato que les salió, porque poco más se hizo. El camino estaba hasta el Cristo, casi paralelo a la carretera. Con un firme bastante desigual. Trozos de tierra, parte de guijarros, algún trecho de material bituminoso suelto, incluso de asfalto los escasos metros que coinciden con la vieja carretera. Lo cierto, y como era de esperar, si desde el primer momento, estaba mal, con el paso del tiempo, y sin ninguna reparación que medie, lo que ha hecho es empeorar.

                Así encontramos un camino suficientemente ancho, por el que se puede pasar -caminar es otra cosa- y hacerlo en bici nada agradable, porque además de resultar tan incómodo, como dificultoso rodar entre gravilla suelta, se corre el riesgo de pinchazos, porque la maleza de los alrededores hace notar esa falta de cuidados aunque sea una vez al año.

                No estaría mal que, desde ambos ayuntamiento y por el bien común, la Diputación se supone para algo, se pusieran de acuerdo para hacer un carril bici de verdad, con un firme que posibilite el paso normal de bicicletas, y que discurra dentro de lo posible en línea recta, sin tener que dar rodeos como el obligado antes de llegar a la pradera del cristo, donde desapareciendo el camino, es necesario circular más de un kilómetro por la carreta de ElPerdigón para continuar la ruta.

                

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