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Eugenio de Ávila
Viernes, 1 de junio de 2018
OBITUARIO

Todo cambia, para que todo siga

Luis de Dios

[Img #19779]Mira en qué mundo vivimos. Cualquier día puedes salir a la calle y, por infortunios varios, nunca volver. Puedes viajar y nunca más hacer el camino de vuelta. Simplemente estar en un sitio en el momento exacto, por desgracia. Puedes tener el día más feliz de tu vida y que aparezca al día siguiente una enfermedad; algo que no entiende ni de edades ni de momentos. Con el paso del tiempo aprendes a vivir cada minuto como si fuera el último, para que, pase lo que pase, sepas que has exprimido al máximo cada momento. Sin miedos, porque ya nada es evitable. No sabes dónde está el último abrazo o beso. Aprender a disfrutar del paisaje, de una canción, de la compañía de los tuyos, de una película, porque no sabemos cuántos minutos nos quedan a cada, pero deberían de ser... (apasionantes).

 

Las Navidades pasadas te hice un pequeño gran regalo, de esos que te hacía de pequeño, de esos que no se compran en ninguna tienda ni por el mayor precio del mundo, esta vez no fue un dibujo como los del colegio, pero sí una carta muy emotiva, escrita a puño y letra, haciendo una reflexión de nuestro último año, la cual comenzaba así:

 

“Con qué facilidad olvidamos los grandioso que es estar vivos, gracias al coraje y valentía de haber superado una de las enfermedades más duras que existen, a día de hoy. Ser un superviviente, ser un vividor.

 

¡Eres más fuerte de los que siempre has creído, tu modestia a parte!

 

Nunca pierdas las ganas de vivir, disfruta de ahora en delante de aquellas cosas que por A o por B no has hecho, en definitiva: VIVE como si no hubiese un mañana.

 

Hace ya un buen puñado de años eras tú el que me contaba las famosas historias de los señores del castillo, en la época medieval, pues ahora es mi turno:

 

En tu territorio se había declarado un enfrentamiento, los vigías, desde los torreones, habían detectado un grupo de maleantes peligrosos que se mueven en una pandilla multiplicándose sin control y querían invadir tu reino hasta derrotarte. La batalla tenía nombre y apellidos; era el momento en que mi padre se iba literalmente a la guerra, pero junto a él, su reina y su príncipe, también al frente, para contraatacar el peligro: flechas, cañones, carros de asalto, incluso ¡armas químicas! Porque con ellas podíamos derrotar a los invasores. Cubriéndonos las espadas: el mejor equipo de aliados: enfermeras “de libro”, médicos, amigos…): Una guerra muy dura, tu propio cuerpo era directamente el territorio e batalla. Una ventura inolvidable, ¡con un final heroico!...”

 

Tu respuesta, clara y contundente, como eras tú, siempre aconsejándome.

 

“Y es que nunca hay que tirar la toalla mientras existan esperanzas. No hay que darse por vencidos, es necesario armarse de esa paciencia y coraje, y solo así conseguiremos alcanzar aquello por lo que estamos luchando. Nuestro límite de resistencia siempre está más allá de lo que podamos pensar, porque las metas difíciles de lograr requieren un esfuerzo para poderlas alcanzar cuando lo conseguimos y el premio y la satisfacción son mucho mayores.  “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, sabias palabras de Antonio Machado que sirven para describir lo que es el camino de la vida. No hay camino por sí solo, sino que cada uno de nosotros va configurando el suyo, así es la vida, hay que echarle valor y seguir adelante, porque ¡el pasado ya no está y el futuro está por llegar!”

 

Tras esta mala etapa, se iba a abrir una nueva, la de disfrutar de la vida, la del “club de los 60”, por llamarla de alguna manera. Y con ella tu tan ansiedad jubilación. Porque te lo tenías bien merecido, aún más si cabe.

 

Pero esto tan solo duró unos pocos meses. De repente, de la noche a la mañana, te fuiste sin poder decirte casi “adiós”, sin avisar, por la puerta de atrás, con total discreción y en silencio, como los grandes. En definitiva, como has sido siempre tú una persona muy discreta.

 

Jamás pensé que te perdería tan rápidamente, en realidad, nunca pensé en perderte, ¿cómo algo o alguien podía arrebatarme a mi héroe? Y todo cambió, pues ahora estamos sin ti, hace ya casi un mes que partiste a una nueva vida, a un más allá donde espero que nos volvamos a ver.

 

Estamos teniendo que aprender, de la forma menos esperada, que la vida da muchas vueltas, y que desde luego, que es injusta, despiadada y misteriosa, ¿por qué siempre se van los mejores? En la vida hay muchas cosas que no he logrado entender, pero desde luego que esta es la más grande. Una de ellas es que tu misión a nuestro lado había terminado. Te has ido dejando muchas cosas pendientes, como la comida del Día de la Madre, tu apartamento en Bueu, tus paseos con Lucas por el castillo, tu Vespa, nuestros choques de puños para despedirnos, tus nuevos consejos que me ayudarían a continuar mi camino, e incluso tu último regaño.

 

Pero sobre todo a mí me quedó pendiente aquella despedida en donde te daría las gracias por cada gesto y cada momento, sin importar que tan bueno o amargo fuera, y donde te diría cuanto te quiero y te extrañaré el resto de mi vida. Quizás esto ahora ya no sirva de mucho, puesto que ya no estás aquí para podértelo decir de frente, pero me ayudará decírselo a tu alma, que siempre nos acompañará.

 

Perderte ha sido lo más difícil que me ha pasado en estos 27 años que tengo, me tocará, junto con mamá, a sobrevivir tu ausencia, sin esperar que llegues a casa, que celebremos nuestros cumpleaños, compartir mis logros, no podrás verme con el traje de gala que tanta ilusión y tranquilidad te iba a dar, no podré invitarte a comer a mi futura casa, no podré presentarte a tu futuros nietos… se lo dejas todo a mamá, tarea complicada y ardua, pero estoy seguro que podrá con toda la fuerza y ayuda que tú le enviarás todos los días.

 

Ahora tengo dos opciones, llorar porque te me has ido o sonreír porque has vivido. Todo esto duele, he decidido dejar a un lado lo primero y recordarte justo como hubieras querido: lleno de alegría, entusiasmo, pero sobre todo con agradecimiento, porque a pesar de que el tiempo nos ganó la partida, siempre disfruté al máximo de tu compañía y de todo tu legado que he ido heredando desde bien pequeño. Y, por supuesto, continuaré con él, y trataré de trasmitírselo a mis hijos el día de mañana, aunque me dejas el listón muy alto, pero prometo no fallarte.


Fuiste un padre único, un pequeño gran héroe, eso sí sin capa, pero de los de verdad. Junto a mamá, me enseñaste a crecer, a saber que quien te quiere te respeta y lo demuestra en el día a día, a no despegar los pies de la tierra y que hay que crecer con humildad (y de aquí esto que siempre me decías, que cuando una persona hace algo bien debemos reconocérselo, pero que si lo hacemos nosotros, no debemos alardear. Ya que la modestia está sobrevalorada) a ser siempre una persona íntegra, a ser una persona educada y sobre todo me enseñarte a ser quien soy a día de hoy, y no es por nada, pero… dicen que los hijos son un fiel reflejo del alma de sus padres…y por eso estoy muy, muy orgullo de gritar a los 4 vientos: ser tu hijo. No sabes la de gente que te quiere, es increíble. De nuevo tu modestia a parte.

 

Aunque no pueda volver a verte, ni a escuchar tu voz… te siento siempre conmigo. Desde que me levanto hasta que me acuesto pienso en ti, te pido consejos e imagino cuales serían tus respuestas, sin dejar de visualizar tu sonrisa o tus gestos. Porque sé que estarás a nuestro lado, a cada tropiezo, a cada logro, a cada momento. Me dejaste un gran tesoro, ahora sí que sí, este nada ni nadie puede arrebatármelo jamás: tus recuerdos, tus experiencias, tus enseñanzas y sobre todo una hermosa mujer adulta, que me confirma que estarás a mi lado siempre para cuidarla y protegerla. Espero estar a tu altura, aunque de nuevo aquí, me dejas el listón bien alto. Aunque tampoco te fallaré aquí, tenlo claro.

 

¡Ah! Y prometo cuidar de tu gran colección de coches de Scalextric que tanto me decías, y por supuesto de todas tus motos, en especial de la Ducati Road 250 cc, lo dejas todo en buenas manos.

 

Espero que, con el paso de los días, aprenda a aprovechar el tiempo, a llegar dentro de unos años y ser padre y abuelo, de mirar atrás y no arrepentirme de no haber hecho algo. Que si me arrepiento de algo sea por haberlo hecho. Me obsesiona que haya un modo de disfrutar de los buenos momentos y que yo no lo esté haciendo, o que lo esté haciendo mal. A veces tengo esta sensación, aunque otras no, menos mal.

 

El tiempo está visto que no se pierde, lo malgastamos, no creamos que podemos engañarle. Más quisiéramos, el tiempo pasa para todos igual.

 

Nacemos con un tiempo límite, lo que hagamos con él depende de nosotros mismos y de cómo nuestros padres nos hayan enseñado a valorarlo. 

 

Me gusta la vida que tengo y que gracias a vosotros me habéis proporcionado, a pesar de las cuestas y gracias a ellas, me obsesiona pensar todo esto porque son sentimientos contradictorios. Una vez leí que esto se llama ‘majestuosidad’. No sé. Somos una especie que ha desarrollado un pensamiento abstracto y una complejidad cerebral lo suficientemente hábil y diestra como para ser consciente de nuestra propia existencia y recurrir a la cultura humana para satisfacer nuestras necesidades, y en algunos casos, facilitarnos la vida. Eso sí, el precio que hay que pagar es que el tiempo se acaba y todo se apaga, volviendo al punto de partida, a lo que éramos antes de ser… nada.

 

Gracias por convertirme en la persona que soy ahora, por toda esa seguridad que me has sabido brindar de forma extraordinaria. Siempre estarás conmigo. Espero que volvamos a vernos.  Buen viaje Papá,  A mi mejor tripulante de la vida, a ti papá.


D.E.P. Siempre

 

¡Ráfagas al cielo!             ¡Arriba ‘Caracol Team’!

 

Para sus amigos de verdad, que no eran pocos, dicen que, eres:

 

Persona que ganaba siempre en las distancias largas, que toda tu apariencia de serio se disipaba en cuanto hablaban contigo y te dejabas conocer.

 

Fiel a su estilo de vida tranquila y sosegada, con una tranquilidad majestuosa para todo.

 

Todo el mundo le quería porque ayudaba a mucha gente, entrega desinteresada

 

Muy detallista y a la par perfeccionista. Siempre en sus cabales.

 

Siempre decía que no se debe juzgar precipitadamente a la gente, porque primero hay que dar la opción de conocer siempre a la persona. De ahí que predicase siempre que el diálogo conduce al entendimiento y hay que respetar y escuchar antes de responder

 

En el trabajo nunca fue un jefe al uso, en todo momento fue sobre todo un gran compañero, un AMIGO (en mayúsculas), discreto en todo momento, por tu modestia nunca te gustaba figurar en primera plana.

 

Persona muy honrada y más en el ambiente de tu puesto de trabajo, que eso sí que tiene mérito.

 

Sinónimo de responsabilidad y saber estar, siempre legal.

 

En su puesto de trabajo nunca pasó ni una ilegalidad. Siempre ha sido felicitado por los presidentes y alcaldes por sus libros de plenos de la Diputación. Hasta que llegó esta última coorporación provincial, que al no ceñirse ellos a la legalidad intentaron que mi padre entrase por el aro, y como se negó rotundamente, le amenazaron incluso con abrirle un expediente disciplinario.  (pretendían “quitar” párrafos que mi padre había trascrito de los plenos, por el mero hecho que no interesaban y “añadir o enfocar” otros de una manera más acorde a lo que ellos querían y por ahí jamás pasó mi padre. Se negó a redactar un acta de pleno más si se tocaba algo de ellas).Desde aquí le cogió mucho asco a su trabajo,  a todo los fariseos  políticos que, a día de hoy, son buitres y no personas como las de antes.

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