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Eugenio de Ávila
Sábado, 23 de junio de 2018
INDIGNACIÓN

El jolgorio instalado en la Audiencia de Navarra

Marino Carazo Martín

[Img #20248]Los jueces de la Audiencia de Navarra vuelven a "FALLAR" en el caso de LA MANADA, primero se quedaron cortos en la condena, es mi opinión, claro, aunque bastante mayoritaria, y ahora se pasan de magnánimos con los delincuentes que condenaron ellos mismos, dejándolos libres, bajo fianza, para que campen a sus anchas por esas calles en las que están acostumbrados a delinquir y hasta se jactan de ello.

El mismo tribunal que sentenció a la manada por agresión sexual con unas argumentaciones que prácticamente demostraban que hubo violación, lo que marca la diferencia entre 9 y 22 años de condena, y un voto particular humillante para la víctima de un juez insensible, sentencia ahora la libertad condicional para los condenados con unas motivaciones expuestas en el auto para acometer la sinrazón de dejar, a quienes se ha condenado por un tan grave delito, que podrían servir, igualmente, para todo lo contrario que no es sino cumplir sentencia en la cárcel, mientras no prospere su recurso.

Una decisión que ha contado, para más inri, con el beneplácito de la única juez mujer de la terna de Pamplona, que ha terminado por acercarse a las tesis machistas de su compañero. Esta vez ha sido el presidente del tribunal quien ha dictado un voto particular contrario a la puesta en libertad de los agresores, demostrando, y eso es lo terrible, que las leyes, y hasta los mismos hechos, son demasiado interpretables y estamos en manos de que el azar nos dispense la suerte o la desgracia de uno u otro juez o de un abogado más listo o... mas caro.

Aluden los juristas, defensores del Sistema, que la sentencia está recurrida y no se sabe qué deparará un tribunal superior, por lo que es factible dejar en suspenso la condena, a la vez que, esta sentencia de libertad bajo fianza, aunque se denunciara o se recurra no podría, por ello, ser suspendida. Un cachondeo inmundo que rompe la equidad e igualdad de trato universal del sistema judicial, dando prerrogativas a quienes puedan recurrir, por disponer de los medios necesarios, contra quienes no pueden hacerlo.

Los argumentos del auto son, así mismo, vergonzosos. Señalan los jueces, demasiado gratuitamente, que no hay peligro de reincidencia en unos individuos que han hecho lo que han hecho, con previas causas pendientes por lo mismo, que publicaron su intención premeditada en sus whatssaps y se ocuparon de llevar los medios químicos necesarios para cumplir su objetivo, además de jactarse de ello posteriormente.

Anuncian que no hay peligro de fuga, quizás porque se lo hayan prometido los delincuentes con cara de "chicos buenos" y, la más absurda de todas sus razones, que el alejamiento de la víctima es suficiente y se les impide ir a Madrid, el lugar de residencia de ella. ¿Creen los jueces que a quien ha sido capaz de cometer semejante crimen le va a preocupar una orden de alejamiento? ¿Cuantas mujeres han muerto ya por ello? Además cuando no han sabido custodiar suficientemente la identidad de la víctima y se ha publicado su foto y datos y recibido por ello serias amenazas, ¿no existe ciergo riesgo de que se cumplan o se manden cumplir?

También se dicta en el auto que como "les conoce todo el mundo" no hay riesgo de reincidencia, precisamente en un tipo de delitos, los sexuales, en que la reincidencia, más que notablemente alta, es casi segura. ¿Es que pretenden, esos señores, que seamos la población sus policías y los vigilemos? ¿Es que si agreden a otra chica, de nuevo, será ella la culpable porque haya podido ver antes la cara de de su/s atacador/es en todas las televisiones?

Lo que sus señorías deberían hacer es, si tan seguros están se sus actos, es ligarlos a sucesión de hechos que puedan derivarse de la puesta en libertad de la "Manada", apostando su puesto y su propia libertad a ello.

Hay que decir, finalmente, que existen demasiadas discrepancias en el trato de la justicia a los ciudadanos. Mientras unos pueden elegir cárcel, y se le adecua un pabellón para que se encuentre cómodo, otros han de ir a la que se les dice. Quizás tengan el derecho de solicitarla, pero a unos se le concede y a los otros no. Mientras presos en la mente de todos, aún no juzgados ni condenados, permanecen en la cárcel y a 600km de sus familias, a éstos, ya condenados, se les deja en libertad. Puede que de seguir en la cárcel, una futura sentencia favorable les perjudicara, pero siempre mínimo y nunca tan atroz, en comparación con el daño vital y secuelas irreparables en que ellos han sumido a la víctima.

Una aplicación de la Justicia que no es entendida mayoritariamente por la población, y ésta no la entiende casi nadie, no puede llamarse justicia, por muchas bases legales en las que se apoye. La víctima y sus familiares, quien ha sido condenado a cárcel por las letras de sus canciones o por un teatro de títeres, y muchos de nosotros, estaremos reflexionando de nuevo, una vez más, sobre aquella sentencia verbal de Pedro Pacheco... "La Justicia es un Cachondeo"

 

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