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Redacción
Miércoles, 16 de noviembre de 2016
DENUNCIAS

Vados: los legales, los ilegales y otros

Pocos tienen la línea amarilla en el bordillo, a pesar de ser obligatoria

[Img #9334]Proponían recientemente, desde el grupo de concejales no adscritos, que se haga una revisión de los vados, actualizando el padrón, para poder comprobar si las placas expuestas son legales y por ellas se paga las correspondientes tasas. Hay quien se ahorra unos dineros simulando una placa similar a la oficial, que puede surtir el mismo efecto, y entienden que debe ser sancionado.

Razón no les falta, porque hace mucho, desde la última actualización, donde, y por los mismos motivos, se cambiaron todas la placas por las actuales numeradas. Pero, con el transcurrir del tiempo y sin que se haga la más mínima revisión, la situación revierte de nuevo a ese estado de caos, donde no se sabe quién paga por ese derecho y quién no.

El reglamento que se aplica también tiene su tiempo, cumpliendo tres lustros. Si bien en él queda claro que se considera infracción grave modificar o añadir elementos o anagramas a la señalización, aunque habría que entenderse, quien lo hace de mala fe, porque no son pocas las placas, pintadas en parte o incluso totalmente por vándalos, sin que exista responsabilidad de los propietarios, que son meros sufridores de los  desaprensivos.

Lo cierto es que  a falta una reglamentación clara y actual, y de su cumplimiento, las placas en los garajes pueden colocarse en la fachada, que bien puede ser a un lado, al otro, incluso arriba del quicio,  según convenga,  o bien en la misma puerta, con lo que si está separada varios metros de la calzada, no resultará fácil distinguir la placa, y más circulando aunque sea a velocidad reducida. Si ya se hace difícil verla, advertir si se trata de vado, diurno, nocturno o laboral, será más dificultoso y de ello depende que se pueda estacionar, o no. Porque esa obligatoria línea amarilla en el bordillo, que hace saber con rapidez y exactitud donde hay un vado, muchos han pasado de mantenerla en óptimas condiciones de visibilidad y en algunos casos no la han pintado nunca.

La diferencia entre colocar un cartel y confiar en que generosamente  el conductor decida no estacionar en ese sitio es sustancial. Porque quien pagando los buenos cuartos que cuestan, dispone de un vado reglamentario, tiene el beneficio de disponer de un rebaje en el bordillo de la acera, que facilita el acceso del vehículo al inmueble y si bien no garantiza en su totalidad, que alguien pueda aparcar en la puerta, si faculta, que con una simple llamada de teléfono, indicando la situación del garaje y el número de placa, la grúa pueda proceder a retirar el vehículo indebidamente estacionado.

Esa es la gran diferencia. Aquí, sí que se paga por algo.


 

 

 

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