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Redacción
Viernes, 25 de noviembre de 2016
DENUNCIAS

Calles sin aceras para caminar que simples solares lo impiden

La escasa anchura hace imposible caminar por la acera, y lo peor, no es difícil resolverlo

            [Img #9587]Por Manuel Herrero Alonso   

Bien poco hace que el Ayuntamiento, cargándoles el coste a los propietarios, si lo consigue como pretende, retiraba un vallado de ladrillo, que ocupaba parte de la vía pública, para levantarlo de nuevo unos metros más allá. Cierto que estaba invadiendo, desde hacía años, cuando en el solar se pretendía realizar la construcción de viviendas, un terreno que pertenecía a todos, aunque la peatonal calle en cuestión es poco transitada y el obstáculo tampoco era gran impedimento para el paso de los viandantes, que suben o bajan por la calle del Oro.

                Hay otros casos, provenientes de trazados antiguos, donde primaban otros criterios en el momento de definir las calles que el del mero tránsito. Así, se encuentran estrechamientos de la acera, que llegan incluso a anularla, impidiendo el paso de peatones. Hoy, se necesitan calles amplias, que permitan una calzada suficientemente ancha para permitir la circulación de vehículos, pero también unas aceras holgadas por donde pasen con comodidad los viandantes. Cuando hay edificios a un lado, edificios al otro y lo que queda entre ambos, necesariamente hay que repartirlo. La tarea es difícil, teniendo en cuenta que la calzada necesita un mínimo de metros, sale perdiendo necesariamente la acera.

                No ocurre lo  mismo, cundo lo que hay a un lado de la calle es un simple solar, que, seguramente se encuentre en perfectas condiciones interiores de salubridad y como corresponde y es exigible perfectamente tapiado. Tendrá sus correspondientes propietarios, a los que bien les cuesta pagar los impuestos correspondientes por esta pertenencia. Y como los solares, en el casco urbano, no tienen un estado perpetuo, sino el de simple espera para que llegado el momento, en ellos se edifique. Saben que, como sus vecinos, allá donde limita con la vía pública, deben ceder unos metros.

                Metros, los ganados por la calle, que aumentarán de anchura la calzada y que, por fin, tendrán su acera lo suficientemente ancha para que pasen con normalidad personas, incluso aquellas con movilidad reducida. Pero algo que debe de ocurrir y que ocurrirá en el momento de edificar en el solar, bien podría adelantarse, entre tanto llega, mediante convenio con los propietarios y sin perjuicio ni pérdida de sus derechos. Desde la administración municipal, se podría, se debería, intentar. Cuestión de acordar, con ciertas concesiones posibles, que esos metros que perderán más tarde en el momento de construir, se cedan con su compensación, ahora.

 

 

 

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