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Redacción
Viernes, 30 de diciembre de 2016
DENUNCIA

Siguen los vertidos al Duero en entrepuentes

Un asunto que ya huele y que deja un rastro muy visible en las aguas de nuestro río

[Img #10154]Somos mayorcitos como para saber que al río hay cosas que no se deben arrojar, incluso aunque falten las papeleras en el puente por el que pasamos.
Pero no lo hacemos. Lo mantenemos limpio, porque son aguas venidas de la parte superior de la cuenca, que otros han disfrutado, que ahora lo hacemos nosotros, que otros recibirán según nuestro comportamiento, en mejor o peor estado.
Ensuciarlo lleva a contaminarlo y, en ese estado, además de un aspecto deplorable, las aguas entran en un proceso donde se permite el desarrollo de gérmenes y microorganismos, de ahí a la propagación de enfermedades diversas hay un paso.
De poco vale que nuestro compromiso con el río, como bien natural que disfrutamos, nos lleve a ser consecuentes con él, si otros no lo hacen. No hablamos de incívicos, que de todo hay, nos referimos, nada menos, que a nuestro Ayuntamiento y, por ende, a sus representantes, que permiten una perniciosa situación, que, por prolongarse en tiempo, podría recibir cualquier calificativo negativo, que mejor omitir.
Desde hace meses, en la margen derecha, en un punto entre el puente de Hierro y el de Piedra, concretamente pocos metros arriba de la puerta de Tajamar de la muralla, el río recibe vertidos directos de aguas que, por su coloración y el hedor que desprenden, podría considerarse “poco saludables”, sin mayor análisis.
Es fácilmente apreciable pues el nivel del  Duero, por estas fechas, se encuentra en mínimos y, bajo la línea de flotación, y con una enorme fuerza, se observa cómo el chorro de agua turbia se mezcla con las del Duero, cambiando estas de color.
A bombo y platillo, el equipo de propaganda municipal nos ha informado, tanto de la depuradora de aguas residuales a construir en el barrio de Carrascal que, insólitamente, carecía de ella, como de las mejoras en la estación de aguas residuales de la ciudad, sita en la carretera de Almaraz.
Obras, una vez concluidas, que permitirán que las aguas fecales que produce la ciudad de Zamora vuelvan al cauce del río perfectamente limpias.
Mas de nada sirve cuando, a escasos kilómetros, se  están vertiendo aguas sucias incontroladamente al Duero.
Un delito contra el medio ambiente del que es responsable nuestro Ayuntamiento, que, al menos hasta el momento, no ha buscado una solución al mismo, a pesar de la facilidad que tiene. Desde la salida libre al cauce y el colector situado bajo la avenida del Mengue, hay muy pocos metros y realizar un simple taponamiento, no parece tarea difícil, ni que entrañe obra mayor.
Mientras, el recibo del agua sigue incrementado, con eso que llaman “alcantarillado”.

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