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Redacción
Miércoles, 1 de febrero de 2017
DENUNCIA

Las aceras de Zamora cuidan poco al peatón, con grandes desniveles y sin protección alguna

Manuel Herrero, comprueba, metro en mano, que pueden llegar hasta los 70 centímetros

[Img #10937]En barrios antiguos, cuando se urbanizaron las calles, tal y como las conocemos ahora, aún con otro tipo de pavimentación, hubo que adaptar ese nuevo firme, teniendo que conseguir una calzada regular, adecuada para el tránsito normal de los vehículos y aceras a ambos lados, en concordancia con la vía y que permitieran el acceso a las viviendas.
Las dificultades en algunos puntos fueron grandes: las casas estaban construidas sin atender a la horizontalidad actual, quedando a un nivel distinto del que la nueva acera marcaba.
Como antiguamente había criterios diferentes para construir, hoy se paga que el nivel de la planta baja de una casa con su respectiva vecina mantenga escasa armonía,  mucho menos con la que está un poco más distante, y,  nada que ver, con los edificios de la parte opuesta.
En el caso de una cuesta, las diferencias pueden ser enormes, y sí la calle es de gran longitud, inmensas.
Las viviendas, con respecto a la acera, que marca una línea más o menos homogénea, pueden tener grandes diferencias de nivel. De uno o dos y hasta de tres escalones. Cuando la acera queda  bajo la altura de la puerta de entrada, no resulta difícil, ni queda otro remedio, la rampa no se puede adaptar a todos los casos, que añadir uno, dos o tres escalones para salvar la situación.
Cuando la vivienda queda por debajo de la línea embaldosada, hay que apañárselas. Si la anchura de la acera lo permite, hay que robarle un espacio, el mínimo necesario, para permitir la entrada de personas al edificio.
En aceras amplias, no resulta difícil realizar un pequeño acceso paralelo a la fachada, que parta con la línea de la acera y termine rasante con la puerta de entrada.
Pero cuando la altura, de este acceso para uso de los moradores de la casa, con respecto al resto de la acera  es grande, se da un problema de seguridad. Porque, de no tener cierta protección, resulta que puede ser causa de accidente, por un ligero traspiés o un despiste al caminar, más con una población envejecida y ciudadanos con problemas de movilidad.
El resultado puede tener consecuencias nefastas, pero evitables. Una simple valla cuando la diferencia es grande protegería de accidentes. Téngase en cuenta, que, en la carretera de La Hiniesta, números impares, esta situación se da en muchos casos y en algunos con una diferencia de hasta 70 centímetros, una caída desde esa altura podría resultar grave, la protección de un simple vallado, lo evitaría.

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