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Redacción
Jueves, 9 de febrero de 2017
DENUNCIAS

Castillo: cómo echar al visitante

Uno de los monumentos más emblemáticos de nuestro patrimonio sigue sin mantenimiento

[Img #11094]Por Manuel Herrero Alonso

Tarde de domingo y sin lluvia. Accedo al castillo con ganas, aun sin esperanza de que la conocida situación de descuido haya cambiado. En la garita de entrada alguien adormece. La primera impresión confirma mis sospechas. Tanto con un gobierno municipal, como con otro, la situación no ha variado. Allá, cuando la vista se perdía en el campo de la verdad, se oye el sonido de un silbato. Se repiten los pitidos. No, no parece que haya penalti que señalar en ese recinto, pero  es un aviso. Al momento, diviso al empleado, ya despierto,  me dice que baje y que espere en la entrada, que va a cerrar. Eso hago, desciendo y aguardo frente a la puerta cerrada, al momento aparece. Miro el reloj, miro el móvil que confirma la hora. Le hago saber mi sorpresa porque, sabiendo leer no es difícil, pensaba que cerraban, a y media. La respuesta es silencio. Me abre, me despido, me pareció oír un rebuzno. Al momento el empleado echando la llave, abandona el recinto. Se va. Son las seis y cuarto. Según reza el cartel de la entrada, falta un cuarto de hora para el cierre. Así, no se gana turismo.

                De poco sirve, ir a buscar al turista a casa, o eso se pretende, con las promociones publicitarias y presencia en ferias, si conseguida la visita, el trato no es bueno y mala la imagen. Siguen en el castillo los hierbajos creciendo, en la superficie para impacto visual negativo del visitante,  en muros para erosión y degradación de la fortaleza. Esas labores de escaso coste, tan facilonas como arrancar las plantas que allí han crecido, nadie las realiza. Así lleva años, cinco contándolos.

                Muchos zamoranos, que visitaron la obra tras su restauración, se llevarían una sorpresa si acudieran ahora, comprobando como en poco tiempo, ha sido tan notable el deterioro. Las pasarelas sostenedoras, como las barreras de  vidrio protectoras, han cambiado su aspecto, no por el desgaste lógico y el envejecimiento, se ven descuidadas. Queda aunque se ha de suponer lo peor, comprobar el estado de la iluminación artística, cosa difícil, porque se cierra siendo de día.

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