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Redacción
Miércoles, 15 de febrero de 2017
DENUNCIA

El foso del castillo, sucio y a oscuras.

Increíble, que no sean capaces de reponer una simple lámpara.

[Img #11172]Sí, se echa al turismo, que visita la fortaleza, espantado nada más comprobar el estado del interior. Una falta de mantenimiento, que tampoco requiere tanto, ha permitido a las hierbas y matorrales crecer desmesuradamente, causando un daño visual y  un desgaste erosivo en el monumento, que sus consecuencias con el tiempo traerá. Encontrándose en estas condiciones la joya del pasado, nada bueno debe esperarse del exterior. El foso en su día impoluto y con una iluminación increíble , ha sucumbido a ser una oquedad en el terreno, con un fondo y paredes similar a las que puede tener cualquier buchina.

 Es una tentación y lo primero que pide la vista. Asomarse. Será antes de entrar al recinto, o si en pretendida la visita, nos han dado con la puerta en las narices. Allí  está el talud de piedras carcomidas asentadas, una tras otra sobre la roca, dejándose ver ¡Y como se ve! sucio, descuidado y enlagunado. No hay excusa que disculpe su falta de limpieza, es posible acceder desde la puerta situada en los jardines de trascastillo. De ahí a realizar una limpieza, hay solo un paso y voluntad. Nadie tiene la culpa de que llueva y de que en su fondo  se formen charcos. Agua que sin un sistema de evacuación salvo la simple evaporación,  será líquido putrefacto en breve, deberían haberlo previsto.

Si observar el foso de día, supone llevarse una triste imagen. Las sombras de la noche, ni la esconden, ni la disimulan, entre la oscuridad. Porque llegado el momento de encenderse la iluminación, que pretende dar fulgor y relace, aumenta el  desencanto. Cosa lógica, porque la mayoría de los focos están fundidos. Solo un punto de luz funciona en el tramo comprendido entre la puerta de acceso y el encuentro con la muralla de Las Vegas. Así, eso que llaman iluminación artística del monumento, en el  foso del castill, es una oda al desatino. Aquí el mantenimiento, consiste, en reponer las lámparas fundidas, bien poco cuesta, y que pena que tampoco se haga. Del resto del parque, mejor ni hablar, faltan luces, faltan letreros indicadores, pero sobre todo lo que hace falta son unos mandatarios locales dignos y que estén a la altura.

 

 

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