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Redacción
Lunes, 6 de marzo de 2017
DULCINEA DEL DUERO

Con Burbujas

Beatriz Recio

[Img #11424]Sentada en la sala de espera de rayos del Hospital, mi mirada vaga desde el suelo, jaspeado en blanco y negro, hasta las puertas color podemita que tengo enfrente, encima de ellas luce un piloto: verde, rojo, verde, rojo y otra vez verde, produce un efecto hipnótico y de angustia al mismo tiempo. Si te quedas mirándolo un buen rato, todo lo que hay alrededor desaparece, ya no hay enfermos esperando a las auxiliares, el murmullo grave de las voces se va atenuando y uno acaba por entrar en un letargo como de pesadilla.   
Observas el reloj digital que brilla con azul futurista encima de una de las puertas moradas, ¿porqué  son tan moradas?. Han pasado quince minutos, así sin darse uno cuenta, sólo pensando en el violeta de las entradas a la sala dominada, ya, por los robots, máquinas salvadoras de aspecto imponente.  
Se hace el silencio, las voces van como en oleadas, son como el mar, como el océano cadencioso que alberga el latido del ser, van y vuelven, suben y bajan sin motivo aparente, aunque, sin duda, con un orden prestablecido. Nosotros, pobres mortales, no alcanzamos a conocer sus ritmos, sus voluptuosos movimientos, existen en el mar y en los hombres.
Todas las salas de espera de los Hospitales son iguales: bajamar, pleamar y resaca. Pececillos de colores de todas las especies, tiburones con dientes afilados, abundancia de ballenas con sus ballenatos y hasta se puede distinguir un pez globo paseando orondo arriba y abajo, con  foulard y  bolso haciendo juego.
Me cuelo por el hueco de uno de los focos amarillos que están incrustados en el techo, observo desde arriba los cogotes de los pececillos, parlamentan sobre la Infanta de los Mares llenos de Ginebra, no se creen su ignorancia, se quejan, mueven sus aletas con total disconformidad, de sus labios carnosos salen burbujas, todas ellas de color morado y las pinzas de los crustáceos traquetean con olor a guillotina.  
La mar amenaza galerna y yo en el Hospital y con estos pelos.

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