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Redacción
Miércoles, 8 de marzo de 2017
MEMORIA

Santa Bonifacia, con la mujer trabajadora y pobre

Cáritas en Zamora

[Img #11474]En el Día de la Mujer, desde la casa de acogida de Cáritas en Zamora se reivindica la figura de Santa Bonifacia Rodríguez, propuesta al Vaticano como una patrona ideal para las mujeres trabajadoras.

En el Día de la Mujer, la directora de la Casa de Acogida “Madre Bonifacia” de Cáritas Diocesana de Zamora, María León, ha escrito un artículo en el que recoge la importancia en el tema del trabajo femenino de la figura de Santa Bonifacia Rodríguez (1837-1905), la fundadora de las Siervas de San José, fallecida en Zamora.

 

De hecho, la congregación fundada por esta religiosa salmantina ha impulsado la petición a la Santa Sede de que Santa Bonifacia sea declarada patrona de la mujer trabajadora, petición a la que se ha adherido la Conferencia Episcopal Española.

 

Reproducimos a continuación el artículo de María León.

 

 

Santa Bonifacia con la mujer trabajadora y pobre

 

La realidad socio laboral de la mujer ha estado marcada por la preeminencia de los hombres en el desarrollo del trabajo y el vínculo de dependencia que se aceptó desde muy antiguo. Santa Bonifacia Rodríguez vivió un momento crucial para el mundo laboral, la revolución industrial; la mecanización y el desarrollo de la sociedad en urbes se inició con la presencia de centros de trabajo artesanal al margen, si cabía, de los sectores primarios.

 

Todo esto generó numerosos focos de pobreza en la mujer, relegada a labores poco dignas o a la mendicidad, si quería mantener una mínima independencia del hombre. Porque en realidad esta nueva concepción de desarrollo de los pueblos favorecía al hombre, mientras que la mujer quedaba relegada “voluntariamente” en las clases favorecidas, pero no tanto en las clases bajas.

 

La situación de estas mujeres es la que preocupó a Santa Bonifacia de una manera muy especial. De hecho, ella procedía de una familia integrada en ese trabajo artesanal al que la mujer pobre no podía acceder con facilidad. Su sensibilidad tanto a nivel humano como espiritual ante esta realidad le llevó a buscar desde su taller-trabajo (1872) acercarse a la mujer pobre para que trabajara dignamente y se evitara su marginación.

 

Toda su vida giró alrededor del Taller de Nazaret en el que se crió Jesús y que es el modelo a seguir; en él todos los trabajadores disfrutaban de igualdad, fraternidad y respeto. Cuando acogió a la mujer pobre y luchó por su dignidad, no fue entendida por la sociedad del momento, pero ahora es valorada como la defensora pionera de unas condiciones laborales dignas para la mujer.

 

En 1945, las Naciones Unidas firman la Carta de San Francisco, donde se declara la igualdad entre hombres y mujeres a todos los niveles. A lo largo de toda la segunda mitad del siglo XX toda Europa se comprometió por luchar por la igualdad y dignidad de la mujer.

 

La llegada a Zamora de la Madre Bonifacia en 1883 supuso una revolución para la vida de la mujer pobre: educación y trabajo forman parte de una nueva concepción de sociedad en la que la mujer aspira a una independencia socioeconómica que dignifique su vida y la iguale al hombre.

 

La semilla que puso Santa Bonifacia en su taller obrero manual (1884) es un referente de lucha para que la evolución positiva en este sentido que se ha dado en la legislación general se haga visible en la realidad diaria de la mujer. En general, los gobiernos están haciendo lo que se podría considerar “políticamente correcto”, pero falta mucho para que los objetivos planteados por Naciones Unidas sean un hecho.

 

La independencia económica de ambos sexos, la conciliación de vida privada y laboral, la igualdad de representación en la toma de decisiones, la erradicación de la violencia de género y la eliminación de estereotipos sexistas, son las bases de una nueva concepción del trabajo que todos soñamos pero para la que hay aun que cambiar muchas cosas, sobre todo para los ámbitos sociales más bajos.

 

Santa Bonifacia es ejemplo de esta lucha y, como en vida, seguirá pendiente de la mujer trabajadora pobre.

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