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Redacción
Miércoles, 22 de marzo de 2017
DENUNCIAS

Fuente de los compadres y otros parentescos

La inversión que superó el millón de euros, perdiéndose

[Img #11757]Mesas a las que ambos bancos les faltan; embarcaderos rotos y totalmente inutilizables; hierbas, cardos, malvas y otros matorrales, que alcanzan gran altura sin segar, y que siguen creciendo; ramas, y no de pequeño tamaño, caídas de los árboles, que no son retiradas. Podría tratarse de cualquier terreno alejado de la ciudad. Pero no, es otra de tantas riberas de nuestro Duero, desaprovechado por desidia administrativa. Es la fuente de los compadres.

 Si bien, aunque se corta la hierba, y poco más, la margen izquierda, entre el puente de Piedra y el del ferrocarril, tiene un escaso mantenimiento. Aguas arriba de las aceñas de Pinilla, la conservación del paraje es totalmente nula. No porque sea un lugar apartado, que no lo es; ni porque existan dificultades de acceso con maquinaria, que no las hay; ni porque sea una ribera, habiendo tanta, donde no merece la pena invertir; ni porque esté pendiente de arreglos mayores, que ya se han hecho; ni porque no haya quien lo visite, a pesar de su estado, que sí que los hay. Más de un millón de euros se gastaron recientemente en lo que llamaron adecuación de la margen izquierda, para, pasados tan solo tres años,  no hacerle ni caso. Una inversión, robada a otro proyecto, en la que todos los grupos municipales de entonces estuvieron de acuerdo.

Cierto que después de la actuación, la situación del paraje ha cambiado sustancialmente. Los accesos son mejores, pudiendo bajar por una pasarela, que con un poco de tiempo puede hasta quedar oculta, entre la espesa maleza y sus correspondientes basuras. Con buena intención, aun sin previsión de futuro, también colocaron un pequeño embarcadero, ahí sigue, roto y sin posibilidad alguna de ser usado. Como las mesas, como pretenden que sean usadas, faltándole los bancos. Donde antes había un zarzal que ocultaba hasta el propio manantial, hoy el caño es visible. Y no quita que aun faltando indicativo, que señale si el agua es potable, alguien eche un trago, y si se aventurara a hacerlo sin garantía alguna, llenar alguna garrafa. La sed, esa necesidad primaria de ser satisfecha que tiene el humano, a veces se opone le vista, ayudadas del olfato, con sus apreciaciones negativas, que podrían definirse como asco.

 

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