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Redacción
Miércoles, 17 de mayo de 2017
DULCINEA DEL DUERO

Una Botella de Vidrio Verde

Beatriz Recio

[Img #12598]En unos pocos años hemos amanecido en un siglo en el que prima la productividad. Una época llena de coach que te enseñan a exprimir hasta la última gota de tu ser en busca de la fórmula mágica que te permita dar un poco más de ti mismo a esta sociedad enferma. El concepto de trabajo dejará de existir tal y como se entendía  en el siglo XX, por lo tanto empiezan ya a mentalizarnos de que el limón a estrujar no debe ser sólo nuestro tiempo o nuestro cuerpo, sometidos ambos a los rigores de la industria o del comercio, sino nuestro espíritu.  
Nosotros mismos hemos de flexibilizarnos (nos dicen), reciclarnos cada cierto tiempo, osea si, por poner un ejemplo, hemos sido vaso de plástico toda la vida, por arte del coaching, debemos convertirnos en botella de vidrio verde, tomar sus propiedades, transparencia, pureza de color, etc. Se editan numerosos libros de autoayuda, abundan reuniones motivacionales en empresas donde, desde el más sesudo directivo hasta la señorita (porque siempre es señorita) que pone la última grapa, saltan emocionados al grito de consignas pedestres que un alucinado entrenador lanza, como un predicador, poseído por el espíritu de la motivación, convertida, en esta nueva época, en el mantra de moda.

Estos días, Rajoy comunica que España crece a mayor ritmo que las más grandes potencias europeas, que por fin hemos dejado atrás la terrible crisis que asoló Europa durante estos duros años y yo no dejo de pensar en todos los españoles que subsisten con lo mínimo, en el dinero que se llevan los másteres del universo por hacerte dar saltos y quedarte afónico gritando memeces en reuniones dignas de aquelarres decimonónicos, con el fin de que te creas la repera y te puedas vender mejor al dios del  autotrabajo, porque el currele tal y como lo hemos entendido las últimas generaciones (como si de Eva María se tratara) se fue y no volverá. Hemos sido vasos y ahora quieren botellas, en la difícil transición dejaremos tiempo, dinero, salud y compañeros en la cuneta. No importa, siempre y cuando el sacrificio sea ofrendado al Gran Becerro de Oro.

Un consejo, si quieren ahorrarse el dinero del coach pásense por un edificio dedicado al culto protestante, sacarán lo mismo y sale mucho más barato.

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