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Redacción
Miércoles, 17 de mayo de 2017
CIUDAD

Sigue sin sustituirse los resaltes por peatonales elevados

Conviene sustituir los costosos resaltes por peatonales elevados, que reducen daños en la suspensión del vehículo y molestias a los pasajeros.

    [Img #12614]Por Manuel Herrero Alonso          

  Por un mecanismo desconocido, o que quizás prefiramos no conocer, ciertas cosas pasan, rápidamente, al olvido. Quien recuerda el último asfaltado, y está bien reciente. Es evidente que, tras mentarlo todo el mundo. Pero, y el anterior, cuánto hace  de él. Porque es evidente que las calles han recibido más de una pavimentación, lo cual no quita mérito a la última. Se asfaltan y vuelven a desgastarse; con el tiempo, a llenarse de baches y a necesitar una nueva capa, que recibirán cuando la disposición económica lo permita. Después habrá que repintar señales de circulación y pasos peatonales de nuevo.

                Así ha sido tras recibir la extensión bituminosa  en las calles se ha procedido a pintar de nuevo los pasos de cebra. En algunos casos, incluso se ha aprovechado para realizar eso que llaman eliminación de barreras urbanas, con la señalización del cruce mediante baldosas de botón, esas de color rojo, para ser detectadas fácilmente por personas con dificultades de visión , y con redondeles , para que al pisar los invidentes sepan dónde está el paso.

                Además, y ya de puestos, se ha procedido, al rebaje del bordillo  para facilitar el paso a personas con movilidad reducida. Tal cosa ha ocurrido en la calle Fermoselle del barrio de San Frontis. Allá, en uno de los pasos de la rotonda, así se ha hecho. A pocos metros del renovado paso peatonal, un resalte de caucho obliga a los conductores a aminorar la marcha.

                Conocidos los problemas que causan los resaltes, ruidos, averías en la suspensión de los vehículos, y lo costoso de su renovación, a realizar con frecuencia por el desgaste que sufren, la sustitución por pasos elevados está clara. Resultando inexplicable que, en casos como en el señalado, se adecue completamente un paso peatonal, con lo costoso de su renovación y el mismo, no se haga elevado, cuando a pocos metros hay un reductor de velocidad.

                Quedan otros, bastante por desgracia, resaltes reductores de velocidad en las calles zamoranas, que cumplen su misión: obligar a los vehículos a rodar más despacio, pero que quedan a la espera de  su retirada y sustitución por pasos peatonales elevados, silenciosos y menso agresivos con la suspensión de los vehículos. Y mucho menos molestos para el conductor y sus acompañantes.

 

 

 

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