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Redacción
Jueves, 25 de mayo de 2017
DENUNCIAS

Cardos adornando los jardines: actuaciones que necesitan mantenimiento y se abandonan

La pequeña isla de la acera en la terminación de la cuesta del Degolladero cambió su aspecto con una actuación que incluía plantación de césped, poda y sistema de riego, sin duda, una actuación bien intencionada, pero que no ha tenido continuación en el tiempo

[Img #12774]Por Manuel Herrero

Supimos, con todo el respaldo mediático al que ya estamos acostumbrados para anunciar sus obras, las buenas, que la pequeña isla de la acera en la terminación de la cuesta del Degolladero cambiaba su aspecto, con una actuación que iba a transformar lo que solo era tierra en zona verde, merced a la rotación terrenal, plantación de césped y poda del arbusto que había y sigue habiendo; todo ello con la incorporación del sistema de riego automático.

 

La pasada semana procedieron a la primera siega: la hierba había alcanzado un altura considerable. Lo que destacaba en el proyecto de jardín no era el inconmensurable tamaño del césped, sino las otras plantas, también de gran tamaño, que habían nacido aprovechando la plantación. El aspecto no era ni parecido al pretendido de todo jardín, servir de ornamento, sino más bien de todo lo contrario. Hoy, a pesar de haber recibido, ya y por fin, la primera pasada de la maquina cortacésped, no puede decirse que haya mejorado visualmente.

 

Hay césped, algo. Hay hierbas, bastantes. Hay calvas -zonas sin manto verde donde se aprecia la tierra-, muchas. Hay cardos, pequeños, de momento. Hay otras plantas, gran variedad de ellas, demasiadas. Hay difusores rotos bien a la vista, ¡cómo regarán! Y esto no indica que algo se haya hecho mal ni que la intención no fuera buena, sino que lo que se hizo no tuvo ese seguimiento esperado.

 

La moraleja que se obtiene no es otra: cualquier actuación debe ir acompañada del correspondiente mantenimiento, porque, de lo contrario, será una inversión perdida y no estamos como para realizar dilapidaciones inútiles. Ni para realizar reinversiones sobre lo ya realizado, solo por dejadez manifiesta. 

 

Cierto que los jardines, aquí y en todas partes, tienen su época de esplendor coincidiendo con la primavera. Momento en el que, a la par que aumentan su atractivo, demandan un mayor número de atenciones. Como cada año, a la plantilla se suman nuevos operarios para atender las necesidades, que se multiplican. Y más cuando, en la época invernal, han estado en el más absoluto de los abandonos. Y el abandono da sus frutos. ¡Buenos frutos! Cardos. Cardos de cualquiera de sus variedades. Cardos de gran altura. Cardos que tienen su belleza, pero que, en un jardín ornamental, solo indican desidia. Presumieron, antes de tiempo, de una obra. Dime de qué presumes y…

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