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Redacción
Miércoles, 14 de junio de 2017
CIUDAD

Contenedores, con impacto visual en monumentos

Razones de estética aconsejan el cambio de ubicación

[Img #13220]Manuel Herrero Alonso

En breve, se repondrán los contendores de basura de la ciudad. La verdad es que buena  falta tienen de ser sustituidos. Lejos de tratase de casos aislados,  que siempre pueden producirse,  es algo generalizado. En todos los rincones hay contenedores en mal estado. Desde los que tienen alguna grieta en alguna de sus paredes, a agujeros de distinto tamaño que permiten que  algo del interior pueda salir fuera, y conocemos el tipo de material que hay dentro. La parte más afectada  es la tapa desde el fallo en el mecanismo de apertura, a la ausencia de parte, o incluso de la totalidad de la cubierta. De repararlos, en algún momento se han preocupado, como dan cuenta, los remiendos de chapa y remaches que pueden verse en algunos, pero como todas las cosas tienen su duración.

                Habiendo dinero y haciendo falta, es una buena noticia que se repongan. Porque un recipiente para la basura sin tapadera, con todo su contenido de deshecho a la intemperie, además de producir malos olores en unos metros alrededor, resulta antihigiénico y, en el peor de los casos, servirá para alimentar insectos a puerta abierta.   Está claro el sitio que ahora ocupa un contenedor roto, lo ocupará, aunque tiempo tardará, otro nuevo. Este también es el problema: la situación de los recipientes. Porque aunque todos generamos basura, nadie queremos tener el recipiente donde se tira cerca.

                Siempre hay casos y casos, y criterios donde colocar cada recipiente, atendiendo a ciertas razones. Pero lo que queda fuera de lugar es que se sitúen en las inmediaciones de  cualquier monumento, por el impacto visual que esto causa. Y haberlos, los hay. Uno de los casos más flagrantes se da en la plaza de Los Momos, donde resulta imposible tomar la foto sin el añadido del montón de basura asomado de los contenedores allí situados. Una imagen permanente y poco atractiva, aunque, como en tantas cosas, queda demostrado, ya no el desinterés, sino el desprecio, el de antes y el de ahora, por el turismo, del que bien que viven en otras ciudades, quedando alternativas para su colocación y, en el peor de los casos, queda el soterramiento, como mejora de su estética. 

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1 Comentario
Fecha: Viernes, 16 de junio de 2017 a las 09:57
Francisco Fernández Andrade
El pasado 10 de junio volvía a Zamora después de algunos años sin disfrutarla. Regresaba a Madrid de un viaje a Portugal con un matrimonio amigo y habíamos elegido esta ruta justo para pasar una noche en esa extraordinaria ciudad y digo esto no sólo por el románico, su **** storia y su gastronomía sino también por sus gentes. A Dios gracias he tenido la oportunidad en esta vida de tener grandes amigos zamoranos e incluso uno de los mejores profesores de matemáticas que jamás hayan existido, don Antonio Castaños, quien me desasnó matemáticamente hablando en el colegio Claret de Madrid al inicio de los 60. Zamora está distinta, más moderna pero conservando todo su encanto. Negativamente también ha evolucionado, hay numerosas pintadas y algo que me causó tristeza fue ver una figura de bronce en la calle principal de un señor que no conocía pero que debió de ser un gran maestro, don Herminio ponía en la placa, al cual algún vándalo le había arrancado las gafas. Algún descuido más en la ciudad pero no mencionable. De los gamberros no se libra ninguna nadie en este mundo. Después sufrimos una contingencia mayor y esta sí que era evitable. Al salir del hotel, magnifico por cierto, junto a

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