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Redacción
Miércoles, 26 de julio de 2017
DENUNCIA

Agua potable malgastada

Condenable especialmente en época de sequía

[Img #14021]Manuel Herrero Alonso

Cada mañana, el camión que baldea las calles carga su tanque en la boca de Puerta Nueva, como bien saben los peatones que no pueden pasar por la acera, mientras realiza la tarea. Una vez lleno, emprende su destino subiendo la cuesta del Degolladero. El vehículo se ladea tanto como la rampa,  con él, su contenido líquido. Por el rebosadero pierde una buena parte, que corre hacia los sumideros de la parte de abajo.

Agua desperdiciada, mientras muchos cultivos no recibirán alguno de los riegos necesarios, la cosecha será más bien pobre. Mientras  se  escatima y hasta se niega para lo sembrado que nos servirá de alimento, el agua del mismo rio se derrocha después de potabilizarla, con su correspondiente coste. Por razones de ahorro de agua, que, en efecto ocurre, también de personal que se silencia, se ha optado por el riego automático de las zonas verdes. Se produce generalmente  de noche, lo que evita parte de la evaporación. Aspersores y difusores son regulados en su campo de acción, para atender las necesidades de alimentar el jardín. Con precisión se conectan a la hora programada, haciendo algo tan sencillo como regar.

 Faltando la atención humana, el resultado es impreciso e imprevisto. Bien por mal funcionamiento,  las maquinas no están  exentas de averías y los mecanismos fallan. Pero también sufren acciones vandálicas. Resulta muy sencillo y atractivo para el desaprensivo propinar impunemente una patada al aspersor cuando se encuentra en funcionamiento, produciendo una rotura, por donde se desperdiciara gran cantidad de líquido, además de provocar una pérdida de presión en la red donde esté conectado, que impedirá al resto de los pulverizadores funcionar correctamente. Y así seguirá hasta que sea reparado.

                Esa nocturnidad, con la que operan los sistemas de riego automático provoca, no habiendo nadie que observe su correcto funcionamiento, que, llegando el día nadie se entere de lo que ha pasado en las horas de oscuridad. Pudiéndose desperdiciar gran parte del líquido destinado a mantener el verde, regando una y otra vez la acera, enlagunando la calzada o corriendo verdaderos ríos hasta el sumidero cercano.

                Algo doloroso de observar para quien no haya podido regar los tomates, o que se abastezca de agua para beber mediante  garrafas llenadas del grifo del camión cisterna. Queda claro quien sufre y paga el agua hace un consumo responsable, mientras desde la administración, como la pagamos entre todos, se derrocha, como si no nos costara.

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