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Redacción
Miércoles, 2 de agosto de 2017
LIBERTADES

Pensamientos judiciales

Kebedo

[Img #14202]En los últimos meses, ya años, un día tras otro, estamos asistiendo a un espectáculo increíble para cualquier país de los que denominamos “civilizados” a la par que desternillante si no fuera por la seriedad del asunto. Tenemos a un montón de “chorizos declarados” y otros “en trámite” que están pasando sus vacaciones, algunos en el Resort Soto del Real, y otros en su casa bajo vigilancia o con la consabida visita semanal o quincenal al puesto de la guardia civil más próximo para demostrar que no tienen intención de “largarse”a ningún país recóndito que no tenga extradición.

Tenemos a Urdangarín y la “despistada” de su esposa, a Rato, a Correa, a Bárcenas, a Granados, a los hermanos González, etc…, ahora se ha sumado el conjunto músico-vocal Villar y Sus Federativos, otros, fallecidos desgraciadamente, como Rita o recientemente Blesa, que nos dejarán “in albis” en asuntos que les concernían directamente, y así un sinfín de candidatos al Hotel Rejas que, de una forma u otra, están en espera de “destino final”. Y otros que, de momento, están marchándose de rositas, como Camps que, hasta mejor acierto judicial, nos ha dado una larga cambiada y se ha salido de la suerte.

Y entre éstos casos y otros, de menor trascendencia política pero de interés social, hay determinadas sentencias judiciales que nos están dejando atónitos o, como mínimo, preocupados. Vemos casos de mujeres maltratadas, con una o varias denuncias a sus parejas, que terminan siendo asesinadas porque las sentencias a esos maltratadores son lo suficientemente leves como para que  éstos, a la menor oportunidad, se acerquen de nuevo a sus víctimas y acaben con ellas definitivamente. O casos de violadores irredentos que, inexplicablemente, adquieren permisos de fin de semana o vacaciones, u optan a un régimen abierto y les falta tiempo para volver a violar. O sentencias judiciales contra los propietarios de viviendas “okupadas” por intentar recuperarlas por las malas, dado que, por las buenas, los “okupantes” tienen todo a su favor. O desahuciados de sus viviendas por haber firmado una hipoteca que, “generosamente” les firmó alguno de los de arriba, y que  luego no pudieron pagar.

Y digo yo, pensando en alto, si esto nos lo cuentan sin decirnos de qué país se trata, estoy seguro, pensaríamos todos que se trataba de una “República Bananera”, tan de moda también en éstos últimos días. Pues no, se trata de España, con Cataluña incluida.

Y viene a colación Cataluña porque ahí tenemos a otros que quieren saltarse a la torera la Constitución y a los que habrá que decirles que la legalidad es la legalidad y que va por el camino de todos no por el que solo a unos pocos le interesa.

A lo que voy, todo éste caótico panorama judicial, supongo yo, será debido a una falta de legislación más concreta –hay muchos cabos sueltos a los que se agarran con demasiada facilidad los “chorizos” y delincuentes- y probablemente a la excesiva lentitud en la resolución de “determinadas” causas, bien por atascamiento de los juzgados, bien  por falta de medios, bien por falta de personal, o bien, por qué no decirlo, por algún juez con pocos escrúpulos que tenga distraída la toga.

Pero, ¿y todo esto no debería resolverse en el Congreso de los Diputados modificando, mejorando o cambiando las leyes que, en muchos casos se han quedado obsoletas?.  Si, señor Kebedo, me diría mi vecina Marisol, que es muy clara y muy directa, pero es que los diputados y senadores están a otras zarandajas como pelearse entre ellos para ver quien dice el insulto más gordo, o andar con eso del independentismo, cuando eso ya estaba inventado por Ikea, o ver si llevamos al bebé al congreso y le damos o no de mamar en la bancada y, cosas así.

Y, para remate, el señor Rajoy, actual presidente del gobierno, es llamado al juzgado como testigo por la financiación ilegal de su partido y dice que no sabe nada. El presidente del gobierno, y del partido, no se ha enterado de lo que se ha ingresado por caja para financiar las campañas y se queda tan ancho. Bueno, no, no se queda tan ancho, incluso se comporta como un “chulo de barrio” dando contestaciones grotescas que más bien parecía que estaba riéndose del tribunal y de todos nosotros que contestando a un fiscal.

Pues a mí me parece que a éste aparato judicial le falta algo, bastante, mucho, para que en esa Europa,  a la que tanto queremos y que tan bien nos acoge, nos tomen en serio y no nos confundan con otra “República Bananera”.

Claro que, si solo fuera por el déficit judicial…

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