Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Sábado, 12 de agosto de 2017
ME QUEDA LA PALABRA

¿Es que Zamora se ha quedado sin nadie?

Eugenio-Jesús de Ávila

[Img #14323]Cuando el capital da la cara, sale a la palestra, se muestra, no se esconde, más en una ciudad pequeña, pusilánime, envejecida, suceden acontecimientos de cierta gravedad. Eso aconteció en Zamora hace unos meses: todos los líderes empresariales, la principal entidad financiera de la provincia y empresarios poderosos, de éxito, decidieron unirse, ante la coyuntura apocalíptica que se anuncia, en ese organismo bautizado como Zamora 10, que podría haber sido 12, 20 o 24, porque las carencias económicas, sociales, culturales resultan ya casi inasumibles.

Los zamoranos, mientras, asisten, impasibles, a este movimiento del capital sobre el tablero del viejo ajedrez que es Zamora. Como aquí se sigue teniendo mucho miedo al miedo, por parte de un sector aún en potencia laboral, y la mayor parte de la población ha alcanzado ya una edad en la que la revolución parece ya asunto propio de la juventud, y la prensa se ha convertido en la voz de su amo, salvo excepciones que refrendan la regla, toca a ciertos quijotes salir a desfacer entuertos con las armas de las palabras, con el peto de la sintaxis y el espaldar de la historia. No me importa ejercer de loco cuando la ciudad del alma entrega su espíritu al dios del tiempo.

Por supuesto, espero que la voz de la autoridad se manifieste, exponga, sin ambages, su opinión sobre el estado de la cuestión, ofrezca una solución a la deriva económica y demográfica de nuestra tierra. De momento, fuegos de artificio sobre llegadas y salidas del AVE, que se quedará tan solo en un vehículo de salida para zamoranos pudientes, de la clase media alta, y la llegada de turistas madrileños, pero, lo que iba a ser fundamental, los talleres para máquinas y vagones, como no podría haber sido de otra forma, se quedaron ya en Valladolid. La discriminación negativa hacia Zamora y su gente resulta ya patética, inadmisible, vergonzante.

Durante todo este tiempo, he buscado en los medios de comunicación y la prensa del poder artículos de intelectuales zamoranos que nos enseñasen, con documentos, con hechos, con historia, las razones de la caída, brutal, acelerada, de nuestra economía, de la pérdida sustancial de población, del envejecimiento del medio rural y del urbano. Y no he leído ni oído nada de nada. Silencio.

Quizá es que no hay intelectuales viviendo en la ciudad del Romancero o sus ocupaciones en estudiar a Schopenhauer, Nietzsche o Wittgenstein, o visionar films de la “nouvelle vague” francesa, los distancien de los problemas reales de sus vecinos, conciudadanos.

Decía Goethe que un intelectual nunca puede permanecer aislado, al margen, de la realidad. El pensador está obligado a comprometerse, a criticar el poder, a guiar al pueblo, a quitarle la venda de la ignorancia de sus ojos y descubrirle la realidad.

Si el intelectual prefiere contemplar este presente lacerante, este ahora doloroso, en la ciudad que habita, desde su atalaya de la inteligencia y de la cultura, no es tal, sino un lacayo más de los cómplices que condujeron a Zamora a este estado de coma inducido. Lo siento.

Cómo se preguntaba Alberti: ¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora? ¿Qué miran los poetas andaluces de ahora? ¿Qué sienten los poetas andaluces de ahora? ¿Es que ya Andalucía se ha quedado sin nadie?
¿Es que acaso en los montes andaluces no hay nadie? ¿Es que en los mares y campos andaluces no hay nadie?

Yo ahora inquiero a mi gente: ¿Qué cantan los intelectuales zamoranos de ahora? ¿Qué miran los intelectuales zamoranos de ahora? ¿Qué sienten los intelectuales zamoranos de ahora? ¿Es que ya Zamora se ha quedado sin nadie, sin intelectuales, sin poetas, sin pueblo? ¿Es qué acaso en nuestras tierras, valles y montes no hay nadie? La respuesta esta en el viento, del que ZP afirmó que era el dueño de la tierra: ¿También de Zamora?

Foto: Esteban Pedrosa

¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
El Día de Zamora • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress