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Redacción
Lunes, 30 de octubre de 2017
DOCTOR

El monarca amordazado

Paco Molina

[Img #15938]La Constitución Española de 1978 dice que el Pueblo es Soberano.

Esa expresión (el pueblo español es soberano) se está repitiendo hasta la saciedad con motivo de la polémica suscitada por los Independentistas Catalanes.

(No confundir con los soberanistas, que se limitan a pedir el derecho a un referéndum que dilucide de una vez por todas quienes son más numerosos en Cataluña, si los que quieren separarse o los que no quieren separarse de España).

La expresión “el pueblo es soberano” quiere decir (y recordarnos) que hay que hacer lo que dice el pueblo, puesto que se le asimila al Rey (al Soberano) cuando éste lo era por la Gracia de Dios.

La soberanía del pueblo (se ejercería o se sabría así):

1.-Éste elige a sus representantes favoritos (partidos).

2.-Estos hacen las leyes (Poder Legislativo).

3.-Los jueces (etc.) sentencian las conductas de los ciudadanos (Poder Judicial).

4.- Y el Gobierno (salido de las Cortes que han salido de las urnas) ejecutará lo decidido por ellas en bien del pueblo (Poder Ejecutivo).

Como se ve esta cadena de pasos democráticos está condicionada por el primero y fundamental: Hay que saber lo que quiere el Soberano (el pueblo).

Pues bien el motivo de que les moleste es para hacerles ver que la voluntad (lo que quieren) los españoles no se sabe que cosa es, porque estos están amordazados (bueno, he exagerado, pero lo cierto es que se distorsiona su voz de manera que no se sabe lo que quieren) de manera tal que se ha convertido al pueblo español en un soberano tartamudo.

Y el problema es grave porque si no se sabe lo que quiere el soberano, poco pinta el soberano.

Hace días el Rey vigente, Don Felipe VI, ha opinado sobre el tema de Cataluña y tras oírle quedó bien claro que quiere seguir siendo Rey de esa pedazo de España.

Es decir, habló, habló alto, habló claro y todos le entendimos.

Pero imagínense qué hubiera salido ante las cámaras amordazado, o hablando como un tartamudo severo. ¿Qué habría pasado? Pues que no sabríamos lo que quiere el Soberano.

Pues en verdad, en verdad, les digo que eso ocurre con el Pueblo Español por culpa de la Ley lectoral.

Normalmente para saber lo que quiere un colectivo se le pregunta a éste, y luego sus opiniones se consideran según el número de votos (en la escuela a esto lo llaman repartos directamente proporcionales).

Perfecto y fácil. Pero sin embargo en España se hizo una ley electoral que impide saber lo que quiere el soberano (el Pueblo)

Para ello se introdujeron dos factores perversos (por no hablar del reparto injusto en los medios de comunicación).

Veamos, dado que en España los electores son 35 millones de personas, y los Diputados que se eligen 350, es evidente correspondería un diputado para cada 100.000 electores.

Pues bien, no es así, porque se decidió (por los poderosos) que la jurisdicción electoral fuera la provincia (cuando podría ser toda España, o por comunidades). Y a continuación se hizo que a las provincias históricamente más conservadoras según las estadísticas (más rurales) se les adjudicaran más diputados de los que les correspondería por el número de habitantes.

Ejemplo, Zamora (y similares) por el número de votantes sólo tendría derecho a un Diputado, y sin embargo le corresponden 3.

Es decir ya sólo con Zamora se le ha quitado a 200.000 españoles que viven en otras provincias más pobladas, dos Diputados.

Así que teniendo en cuenta las de “zamoras” que hay en España, véase a cuantos españoles se les ha quitado el derecho a elegir “su” diputado.

Y encima a este despropósito se une la Ley D´Hont, que no la explicamos pero que se resume en que quien más votos saca se lleva una propina en Diputados, por lo que obtiene más de los que le tocan por repartos proporcionales puros.

Todo esto origina distorsiones muy graves como estas:

Legislatura 2011-2015, el Pueblo Soberano Español dice en las urnas, con el 43 % de los votos válidos que sacó el PP, que no quiere que el PP tenga mayoría absoluta.

Pero sin embargo, gracias a la estafa de la Ley Electoral vigente, el PP obtuvo más del 50 % de Diputados en las Cortes Españolas (mayoría absoluta), con lo que pudo pasar la guadaña de los recortes por el pescuezo del pueblo soberano (y burlado), a pesar de que éste (tan soberanito él) no le había dado la mayoría absoluta.

Año 2015. En Cataluña hay elecciones plebiscitarias, en las que por lo bajo lo que se ventilaba era si se quería la independencia .

Se presentan dos formaciones independentistas. La CUP (izquierda nacionalista catalana) y Juntos Per SÍ (coalición que como su nombre indica están por el SÍ a la independencia).

Entre ambas obtienen el 47 % de los votos válidos (es decir, menos del 50 %) pero por la Ley Electoral española, en el Parlament pasan a tener más de la mitad de los diputados (mayoría absoluta).

Y por esto es por lo que dicen que Cataluña votó por mayoría absoluta dar los pasos que fueran hacia la independencia, lo mismo que en el 2011 Rajoy dijo que el pueblo soberano votó que se le recortara sanidad, educación, justicia, dependencia, pensiones, etc.

Resumiendo: Si el pueblo es soberano, pero con la ley Electoral se desvirtúa lo que quiere, lo que es soberana es la tomadura de pelo a la democracia y al pueblo soberano.

 

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