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Redacción
Martes, 14 de noviembre de 2017
ZAMORANOS

Zamora, rica y variada: paisaje y patrimonio cultural

Mª Soledad Martín Turiño

[Img #16188]No resulta extraño que muchos relacionen Zamora con sequía, campos extensos, vasta llanura y cereal como único cultivo; esto no es sino una parte de la verdad sobre esta provincia rica en contrastes; es cierto que en las comarcas más orientales predomina el secano, sobre todo en las zonas de Tierra del Pan y del Vino con sus espléndidas planicies en que se pierde la vista, surcos arados como con tiralíneas, donde se mecen las espigas de trigo o cebada al compás del viento en un sugerente y acaramelado baile. Sin embargo Zamora se caracteriza también por un paisaje agreste con sierras como La Cabrera o la Segundera limítrofes con León y Galicia; la sierra de la Culebra en el sureste, o los Arribes del Duero lindando con Portugal.

 

Zamora dispone, asimismo, de una riqueza acuífera importante que va desde los diecisiete embalses hasta una de las primeras centrales hidroeléctricas de España: la central de El Porvenir de San Román de los Infantes. Acuíferos importantes son también las Lagunas de Villafáfila, el Lago de Sanabria, los mencionados Arribes del Duero, o el Embalse de Ricobayo, además del Duero y sus afluentes que atraviesan y refrescan la provincia de punta a punta.  

 

Pero si en el aspecto topográfico es rica Zamora, no lo es menos en sus diferentes manifestaciones artísticas; destaca la arquitectura religiosa que con sus 23 templos en el término municipal y 14 iglesias en el casco histórico la han convertido en la ciudad con mayor número y calidad de templos románicos de Europa, y la ha hecho merecedora de la denominación “Ciudad del Románico” o “Perla del Románico”. Asimismo la arquitectura civil embellece la ciudad con construcciones tan variopintas como los puentes: de Piedra, de Hierro o del Ferrocarril; las Aceñas, el Casino, el Teatro Ramos Carrión, el Instituto Claudio Moyano, el Cementerio o la propia Estación, por subrayar solo unos ejemplos.  

 

El patrimonio escultórico es extenso, con monumentos diseminados por la ciudad y provincia, haciendo una mención especial a Baltasar Lobo, su artista local, nacido en Cerecinos, que ha expuesto sus obras por diferentes partes del mundo alcanzando un lugar destacado dentro de la escultura contemporánea europea. También es de destacar la imponente imaginería religiosa, sobre todo en las tallas que se exhiben en Semana Santa, varias realizadas en madera policromada y obras de autores como:  Ramón Álvarez, Gil de Ronza, Ruiz de Zumeta, Francisco Fermín, discípulo de Gregorio Fernández; Fernández Lebrón, Torre Berástegui, Pérez Comendador, Segundo García, Víctor de los Ríos, Florentino Trapero, Ramón Abrantes, Fernando Mayoral, Higinio Vázquez, Hipólito Pérez Calvo y José Sánchez de la Guerra, sin olvidar al gran Mariano Benlliure que dejó dos soberbios pasos procesionales en Zamora. 

 

Y no acaba aquí la riqueza monumental, artística o escultórica, ya que lo que he expuesto no es sino una parte del patrimonio cultural de esta provincia que solo se descubre cuando se la conoce. 

 

 

 

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