BELLIDO DOLFOS
2019: ni pesimismo, ni optimismo, análisis y lucha
El futuro será de quién se lo merezca
Eugenio-Jesús de Ávila
Me niego a realizar un balance de este año próximo a morir. No podemos cambiar el pasado. Me interesa el futuro. Mi memoria recuerda instantes preciosos, siempre protagonizados por lo femenino, e instantes desagradables, más políticos y sociales. Pero, como acabo de expresar, ya solo pienso en esos 365 días que nos aguardan y que el 31 de diciembre de 2019 todos los que me leen sigan haciéndolo. Doble éxito, que ustedes sigan respirando y yo también.
Encaro el año 2019 no con el célebre optimismo antropológico de Zapatero, el presidente de gobierno que agitó el avispero catalán para que los himenópteros racistas sigan molestando al resto de la España que trabaja, paga impuestos y solo desea vivir en paz; ni tampoco me asgo al pesimismo, propio de la gente a la que le da miedo el futuro, porque el tiempo pretérito les arrancó la alegría de vivir.
Los que no creemos en nada, porque la fe nos parece una estupidez irracional, pasamos de agarrarnos a la esperanza, como el náufrago Tom Hanks a Wilson, su pelota. Solo percibimos la realidad. No la deformamos, porque no es plastilina; ni la esculpimos, porque no es mármol de carrera, ni la pintamos al óleo, porque no nos gusta el “sfumato”.
Aseguro que el futuro de una sociedad lo dibujan los hombres y las mujeres que viven en ella, protagonistas principales de que se viva mejor, peor o igual ese tiempo que se nos viene encima. Zamora, no sé si tiene lo que merece –yo, lo afirmo categóricamente, no me he hecho acreedor a vivir en esta ciudad decadente y caciquil-, pero los zamoranos, con su prensa domesticada incluida, y sus políticos profesionales, han apostado por la decadencia económica y demográfica con su silencio y miedo al poder.
Vengo repitiendo que los comicios del 26 de mayo de este nonato 2019 los juzgo como esenciales para cambiar Zamora. Pero, si estos seis meses que quedan por delante, los zamoranos no somos capaces de salir a la calle a protestar, a exigir a las instituciones, las de allá, Junta de Castilla y León, gobernada por los restos del naufragio del PP, y las de mucho más allá, el ejecutivo central del ínclito Pedro Sánchez, inversiones potentes para nuestra tierra, llegará el día de acercarnos a las urnas como ovejitas luceras para votar como mansos, como gente estabulada, sin personalidad, sin memoria, sin alma y con un cuerpo oxidado.
Hay que preparar al pueblo para asaltar el castillo del poder, donde se enrocan los caciques, culpables del retraso secular de Zamora. Cada día que resta hasta ese 26 de mayo, por lo que a mí respecta, señalaré a los que obstaculizan el progreso de nuestra tierra. Toca también a Zamora 10, desde la sensatez, la seriedad, el análisis, dar otro paso más hacia el progreso. ¿Cómo? Pues denunciando a los políticos e instituciones públicas que pongan impedimentos al desarrollo de Zamora. Tolerar más engaños, mentiras y putadas condenaría a este organismo empresarial a su desaparición. Sus ideas son magníficas. No se ha exigido ni un solo proyecto delirante, faraónico, utópico. Su gerente, Francisco Prieto Toranzo, hombre preparado, que conoce cuáles son las carencias y querencias de Zamora, solo ha pedido, en nombre de los empresarios y profesionales liberales que conforman esta asociación, inversiones prácticas, funcionales, posibles. ¿Por qué no se le ha hecho caso a Zamora 10 aquí? Pregúntele el lector a la candidata del PP a la Alcaldía. La Junta, queriendo o sin querer, sí ha prestado cierta atención a algunos proyectos de este organismo zamoranísimo. De Madrid, nada se sabe. Habíamos quedado en que Rajoy recibiría, en La Moncloa, a los dirigentes de Zamora 10; pero llegó la moción de censura y, desde que asumió la Presidencia del Gobierno Pedro Sánchez, nada se supo. El presidente del ejecutivo socialista está muy preocupado con poner paz en una de las regiones más ricas de España, gran privilegiada desde la época de Cánovas del Castillo por todos los gobiernos centrales.
Sostengo que 2019 debe ser un año esencial para Zamora 10. Ser o no ser. El gerente de este organismo, tendrá que convertirse en Hamlet. Lo de nuestra tierra daría para una tragedia de Shakespeare, el genio de Stratford-upon-Avon. Y ya que cito al genio, dejo una de sus frases que viene al contexto: “El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”.
Y, para finiquitar este último artículo del año 2018, me referiré a Viriatos, el movimiento popular surgido en este año que fenece. Sus dirigentes deberían ir preparando ya nuevas exigencias para presentar a los partidos políticos, tanto a los que gobiernan ahora como a los que aspiran a gobernar después del 26 de mayo, y a las instituciones públicas, locales, provinciales, regionales y nacionales. Y si es posible, convocar a una manifestación ciudadana, de protesta, no silente, apartidista, sería y de advertencia para la próxima Semana Santa. A un mes de la cita con las urnas podría condicionar las elecciones locales. Eso sí, no valen las promesas de los políticos, porque cada dos palabras que pronuncian, mienten en tres. Solo sirven lo que se firma. Animo a Viriatos a tomar el carnero como ariete para entrar en la fortaleza de la política.
Punto final. Gracias a ti lector por leerme, por acompañarme, por sus loas a mis textos. Aquí seguiré en el frente de batalla escrita por la defensa de Zamora y los zamoranos. Feliz 2019 para usted y nuestra tierra, aves, árboles y florecillas incluidas.
Eugenio-Jesús de Ávila
Me niego a realizar un balance de este año próximo a morir. No podemos cambiar el pasado. Me interesa el futuro. Mi memoria recuerda instantes preciosos, siempre protagonizados por lo femenino, e instantes desagradables, más políticos y sociales. Pero, como acabo de expresar, ya solo pienso en esos 365 días que nos aguardan y que el 31 de diciembre de 2019 todos los que me leen sigan haciéndolo. Doble éxito, que ustedes sigan respirando y yo también.
Encaro el año 2019 no con el célebre optimismo antropológico de Zapatero, el presidente de gobierno que agitó el avispero catalán para que los himenópteros racistas sigan molestando al resto de la España que trabaja, paga impuestos y solo desea vivir en paz; ni tampoco me asgo al pesimismo, propio de la gente a la que le da miedo el futuro, porque el tiempo pretérito les arrancó la alegría de vivir.
Los que no creemos en nada, porque la fe nos parece una estupidez irracional, pasamos de agarrarnos a la esperanza, como el náufrago Tom Hanks a Wilson, su pelota. Solo percibimos la realidad. No la deformamos, porque no es plastilina; ni la esculpimos, porque no es mármol de carrera, ni la pintamos al óleo, porque no nos gusta el “sfumato”.
Aseguro que el futuro de una sociedad lo dibujan los hombres y las mujeres que viven en ella, protagonistas principales de que se viva mejor, peor o igual ese tiempo que se nos viene encima. Zamora, no sé si tiene lo que merece –yo, lo afirmo categóricamente, no me he hecho acreedor a vivir en esta ciudad decadente y caciquil-, pero los zamoranos, con su prensa domesticada incluida, y sus políticos profesionales, han apostado por la decadencia económica y demográfica con su silencio y miedo al poder.
Vengo repitiendo que los comicios del 26 de mayo de este nonato 2019 los juzgo como esenciales para cambiar Zamora. Pero, si estos seis meses que quedan por delante, los zamoranos no somos capaces de salir a la calle a protestar, a exigir a las instituciones, las de allá, Junta de Castilla y León, gobernada por los restos del naufragio del PP, y las de mucho más allá, el ejecutivo central del ínclito Pedro Sánchez, inversiones potentes para nuestra tierra, llegará el día de acercarnos a las urnas como ovejitas luceras para votar como mansos, como gente estabulada, sin personalidad, sin memoria, sin alma y con un cuerpo oxidado.
Hay que preparar al pueblo para asaltar el castillo del poder, donde se enrocan los caciques, culpables del retraso secular de Zamora. Cada día que resta hasta ese 26 de mayo, por lo que a mí respecta, señalaré a los que obstaculizan el progreso de nuestra tierra. Toca también a Zamora 10, desde la sensatez, la seriedad, el análisis, dar otro paso más hacia el progreso. ¿Cómo? Pues denunciando a los políticos e instituciones públicas que pongan impedimentos al desarrollo de Zamora. Tolerar más engaños, mentiras y putadas condenaría a este organismo empresarial a su desaparición. Sus ideas son magníficas. No se ha exigido ni un solo proyecto delirante, faraónico, utópico. Su gerente, Francisco Prieto Toranzo, hombre preparado, que conoce cuáles son las carencias y querencias de Zamora, solo ha pedido, en nombre de los empresarios y profesionales liberales que conforman esta asociación, inversiones prácticas, funcionales, posibles. ¿Por qué no se le ha hecho caso a Zamora 10 aquí? Pregúntele el lector a la candidata del PP a la Alcaldía. La Junta, queriendo o sin querer, sí ha prestado cierta atención a algunos proyectos de este organismo zamoranísimo. De Madrid, nada se sabe. Habíamos quedado en que Rajoy recibiría, en La Moncloa, a los dirigentes de Zamora 10; pero llegó la moción de censura y, desde que asumió la Presidencia del Gobierno Pedro Sánchez, nada se supo. El presidente del ejecutivo socialista está muy preocupado con poner paz en una de las regiones más ricas de España, gran privilegiada desde la época de Cánovas del Castillo por todos los gobiernos centrales.
Sostengo que 2019 debe ser un año esencial para Zamora 10. Ser o no ser. El gerente de este organismo, tendrá que convertirse en Hamlet. Lo de nuestra tierra daría para una tragedia de Shakespeare, el genio de Stratford-upon-Avon. Y ya que cito al genio, dejo una de sus frases que viene al contexto: “El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”.
Y, para finiquitar este último artículo del año 2018, me referiré a Viriatos, el movimiento popular surgido en este año que fenece. Sus dirigentes deberían ir preparando ya nuevas exigencias para presentar a los partidos políticos, tanto a los que gobiernan ahora como a los que aspiran a gobernar después del 26 de mayo, y a las instituciones públicas, locales, provinciales, regionales y nacionales. Y si es posible, convocar a una manifestación ciudadana, de protesta, no silente, apartidista, sería y de advertencia para la próxima Semana Santa. A un mes de la cita con las urnas podría condicionar las elecciones locales. Eso sí, no valen las promesas de los políticos, porque cada dos palabras que pronuncian, mienten en tres. Solo sirven lo que se firma. Animo a Viriatos a tomar el carnero como ariete para entrar en la fortaleza de la política.
Punto final. Gracias a ti lector por leerme, por acompañarme, por sus loas a mis textos. Aquí seguiré en el frente de batalla escrita por la defensa de Zamora y los zamoranos. Feliz 2019 para usted y nuestra tierra, aves, árboles y florecillas incluidas.

















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