Eugenio de Ávila
Miércoles, 02 de Enero de 2019
SIN PELOS EN LA LENGUA

La prensa afín intentará evitar el desmoronamiento del PP

Los medios de comunicación locales y regionales buscarán apuntar a un partido que precipita al abismo político

[Img #24730]Eugenio-Jesús de Ávila

 

El Partido Popular de Castilla y León y el de Zamora saben que los próximos comicios resultarán decisivos para mantener el enorme poder acumulado a lo largo de décadas. Los empresarios cercanos a esa formación y la prensa afín, como asumen que tanto Fernández Mañueco como Martín Pozo son dos candidatos que militan en la mediocridad, deberán realizar una campaña electoral extraordinaria en sus respectivos medios de comunicación.

 

En Zamora ya se inició, con una entrevista, esperpéntica, no por las preguntas de la periodista, sino por algunas respuestas de la protagonista, la actual presidenta de la Diputación, tan solo hace unos días. Vendrán más páginas dedicadas a la mencionada política que pasó de ser nadie a presidenta de la corporación provincial, sin saber cuál fue su “meritaje” político, y, por supuesto, a los líderes de los partidos que pudieran mandar en el Ayuntamiento y en la Diputación, porque se trata de ordeñar a la vaca que dé más leche, y no importa la raza del bóvido. Hoy somos de extrema derecha y mañana de la ultra izquierda. ¡Qué más da, si el pueblo no se entera de nada y quiere saber quiénes se han muerto! Además, la prensa de quiosco solo de ve por encima, en cafeterías y bares, mientras se unta el churro o la porra en el café o chocolate.

 

Zamora, ciudad y provincia, forma parte de esas geografías en las que el PP podría perder el poder el 26 de mayo de este año 2019. Lógico. Esta formación se olvidó de la gente normal, conservadora, porque siempre creyó que, por estos pagos, con escasa siembra en inversiones se recogería una excelente cosecha en votos.

El zamorano, el que habita en el medio rural, envejecido y domesticado durante el franquismo y esta democracia de cartón piedra, se lo cree todo. No le van a pedir ahora al agricultor y al ganadero jubilado que se convierte en revolucionario. En el campo, con poco se vive, aunque las jubilaciones sigan siendo paupérrimas, nada qué ver con las de aquellos que les piden el voto cuando se van a celebrar elecciones legislativas, las más altas que otorga el Estado.

 

El PP encontrará un nicho de votantes en las residencias de la tercera edad, materia prima del capitalismo zamorano. Todos, salvo alguna excepción de viejos republicanos, tienen decidido el voto, y si les cabe alguna duda, ya les recordarán qué papeleta deben introducir en las urnas. En Andalucía, el pastoreo de los ancianos lo realizó el PSOE durante casi 40 años. Pero ahora tampoco estos socialistas aburguesados, que no han sido capaces de realizar una profunda reforma agraria en la región española con más terratenientes de la aristocracia y de la gran burguesía de toda la geografía nacional, se han estrellado contra la realidad. La gente ya no aguanta más engaños, más miseria, más tonterías y zarandajas de los políticos profesionales.

 

La prensa del poder, los medios de comunicación de la región y de esta provincia, todos tutelados por las instituciones que gobierna el PP, menos El Día de Zamora, todo un orgullo y un honor recibir el castigo de esta gente, se volcará desde ya en aupar a los candidatos populares a los gobiernos de la doble región y a los ayuntamientos de las principales ciudades de Castilla y de León.

 

Si bien el papel de la prensa escrita, la que se vende en los quioscos –cada día que pasa, menos-, resulta ya anecdótico, quedan las televisiones locales para dirigir el voto de los espectadores desde esos púlpitos que predican la fe en los hombres y las mujeres del Partido Popular. Pero les resultará complicado explicar, verbigracia, por qué el sector remolachero se desmorona, por qué se ha obstaculizado, perseguido y ninguneado a Vicente Merino y su Biorrefinería Multifuncional en Barcial del Barco; por qué el sector primario en nuestra provincia cada vez tiene menos peso; por qué, salvo las excepciones de los bodegueros de Toro y la emblemática firma Moralejo, las materias primas que nacen y se producen en Zamora, se exportan, en bruto, a otras ciudades y provincias; por qué las comarcas zamoranas se han convertido en desiertos demográficos, por qué Zamora lidera todas las clasificaciones vergonzantes: menor actividad económica de España, más envejecida, más de un 50% de jóvenes sin trabajo, despoblación galopante, ni una sola inversión en la provincia y en la capital de alguna empresa que cree cientos de puestos de trabajo, mientras en provincias como Valladolid y Burgos firmas poderosas deciden instalarse y dar labor a cientos y miles de personas.

¿Preguntas sin respuesta? Piensa mal y acertarás, dice un dicho popular. Y yo pienso muy mal, soy un tipejo muy retorcido. Y me da por reflexionar sobre los acontecimientos que se vienen sucediendo en nuestra geografía desde hace décadas. Y he llegado a la conclusión que nuestra geografía se reserva para cementerio de residuos radiactivos y para experimentos atmosféricos. Cuantos menos zamoranos haya en esta tierra y, además, más ancianitos, mejor para disponer, verbigracia, Sayago, para enterrar esos materiales que nadie quiere para sí. Por otra parte, Terra SOStenible ya ha venido denunciando lo que ciertos aviones realizan en nuestros cielos hace mucho tiempo.

 

Zamora no existe ni para los políticos regionales, ni tampoco para los nacionales, ya PP, ahora PSOE, ni, por supuesto, para el gran capital español y extranjero. Somos carne de cañón para la única industria que ofrece beneficios al norte y al sur del Duero: residencias de mayores. Punto. Hay algunos políticos han invertido en ese negocio, el único con futuro en la domesticada Zamora.

 

Y para lograrlo, el PP sigue siendo la formación más preparada. Y el PSOE zamorano tampoco parece muy decidido a plantar cara a sus superiores, aunque las decisiones de sus jefes sigan olvidando a Zamora. La prensa ya se encargará de que todo funcione. Gato negro o gato blanco, lo importante es que cace ratones. Lo dijo el dirigente chino Deng Xiaoping, en el año 1962, y los herederos de Mao saben bien cómo convertir al pueblo en rebaño de ovejitas luceras.

 

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