José Almeida
Domingo, 06 de Enero de 2019
ZAMORANO

Me llaman Viriato

José Almeida

[Img #24826]Aseguran que aquel que no ha aprendido nada de las lecciones que nos ha transmitido la historia, tarde o temprano acaban siendo victimas de ellas.

Hace ya muchos siglos, antes incluso de que comenzara la era en la que nos encontramos, estas tierras eran dominadas por un imperio que a base de la fuerza, consiguieron doblegar a sus moradores imponiéndoles la ley de la fuerza y la opresión a las costumbres que practicaban.

Pero siempre hay alguien que no acepta lo que le imponen y se rebela y hubo un humilde pastor que se rebelo ante esta imposición y su grito fue escuchado por los que habían asumido el nuevo rol que tenían que seguir y fueron detrás del pastor que les condujo a una serie de victorias sobre los opresores y ese germen de rebeldía no desapareció a la muerte del guerrero, sino que fue una semilla que acabo germinando en el espíritu de sus sucesores.

Eran otros tiempos, épocas en las que como en tiempos de Pericles, el pueblo elegía a los mejores entre los suyos para que fueran ellos quienes dirigieran sus designios y los mejores, esos que ya lo habían demostrado todo en su vida, empleaban su sabiduría y su conocimiento al servicio de los demás, para que la comunidad floreciera y prosperase.

Son algunas de esas páginas que la historia nos ha legado, pero que no las tenemos en consideración porque los tiempos van cambiando y nos vamos creyendo que somos mejores que los que estuvieron antes que nosotros y poco o nada podemos aprender de estas lecciones de la historia.

Que equivocados podemos llegar a estar, no somos conscientes que cuando elegimos a alguien, le entregamos todo nuestro poder para que actúe en nuestro nombre y esa fuerza que tenemos, al desprendernos de ella, la perdemos y solo nos queda lamentarnos cuando vemos la utilización torticera que muchas veces se hace de ella.

Pero como le ocurrió al guerrero lusitano, llega ese momento en el que hay muchas gotas que hacen que el vaso se acabe desbordando y gritan BASTA. Se rebelan porque no se sienten representados por aquellos a los que un día entregaron toda su confianza y buscan la forma de que sea la mayoría, la que decida en temas de importancia, esas cuestiones del día a día que le preocupan y que le importan porque ven que los que les representan no lo van a hacer, porque buscan solo su bienestar y su progreso.

Zamora, la que en un tiempo llegó a ser reino y contaba con un poder relevante, se está viendo relegada a convertirse en un trozo de terreno insignificante, donde todos los males van floreciendo, donde el bienestar de sus gentes escasea en casi toda la provincia que se encuentra al borde de desaparecer, por la desidia y la dejadez de unos pocos que no han sabido o no han querido poner lo mejor de ellos, para evitar esta situación de abandono que desgraciadamente casi todos asumimos como algo que preocupantemente llega a ser casi normal.

Como herederos de ese noble guerrero y utilizando su nombre Virita@s, un grupo de zamoran@s hartos de la precariedad a la que se va conduciendo a la población han alzado su voz y han dicho BASTA y ese grito que por la precariedad parecía un tanto ahogado, ha contado con el eco que lo va llevando a los más apartados rincones de la provincia y el pueblo se está rebelando ante la injusticia que tienen que padecer cada día.

Este incipiente movimiento ciudadano quiere retomar las riendas de su destino, no se fía ya de aquellos a los que un día entregó su confianza, porque no han sido merecedores de ella y lentamente van creciendo para evitar que los poderosos pisoteen los derechos que se han ganado con su esfuerzo y ahora se están diluyendo sin que nadie haga nada por remediarlo.

Resulta difícil, muy difícil mover a las personas, eso es algo que quienes tienen las riendas de casi todo lo saben y más en una sociedad como la que nos encontramos en donde la apatía y el conformismo van adueñándose de cada uno. Pero todos tenemos ese callo que cuando nos pisan, hacen que nos rebelemos y la rebeldía puede llegar a tener una fuerza imprevisible.

Cuantitativamente los que formamos esta plataforma, seguro que no representamos una preocupación para quienes controlan los hilos de todo y es algo que de momento no les llega a preocupar, pero en un terreno que se encuentra en barbecho, una semilla puede llegar a dar sus frutos y un movimiento social tiene algo que lo hace importante y es que cada uno de los que forman parte de el, se siente identificado con los demás porque los intereses y sobre todo las preocupaciones que tienen son comunes y esa, es una fuerza que va increscendo.

Soy uno de esos que se conoce como Virita@s y creo que ha llegado ese momento en el que podamos ser capaces de poder decidir nuestro destino sin que nadie lo haga por nosotros.

 

José Almeida

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