PGE
Unos presupuestos invendibles, indefendibles e impresentables
Los parlamentarios zamoranos deberán convencer a los zamoranos de que la mentira es verdad; lo blanco, negro, y el dolor, el mayor de los placeres
Eugenio-Jesús de Ávila
Fue el martes pasado, 15 de enero. Todo estaba preparado para que Virginia Barcones, delegada del Gobierno, y Francisco Javier Varela, JEME, informaran a la prensa de los resultados de la reunión sobre Montelarreina y la posible instalación en el campamento de uno o dos batallones del Ejército, cuando me encontré con Antidio Fagúndez, hombre fuerte del PSOE zamorano, con el que tengo confianza suficiente, tanta como para comentarle que los parlamentarios de su partido lo iban a tener muy complicado para hacernos creer a los zamoranos, a todos los que no seamos hinchas socialistas, ni tampoco de otro partido, que estos Presupuestos Generales del Estado eran buenos para Zamora. Solo me respondió que presentarían enmiendas.
Traduzco: los socialistas zamoranos presentarán enmiendas a las cuentas elaboradas por su jerarquía. Inaudito. Cierto que las enmiendas que presentaron, tanto Mar Rominguera, diputada nacional, y José Fernández Blanco, senador por nuestra provincia, durante el gobierno de Rajoy, exigían la transformación de la N-122, entre Zamora y la frontera lusa, en autovía; también pidieron arreglos para un tramo de la autovía entre Benavente y León y otras mejores en infraestructuras. Supongo que ahora, con gobierno de su partido, los problemas seguirán siendo los mismos y las necesidades idénticas.
¿Qué me podrán responder a mí, estos dos políticos, personas que estimo, cuando les cuestione si van a exigir a su líder, Pedro Sánchez, lo mismo que al odiado Mariano Rajoy? En verdad, estos PGE han dejado con el pompis al aire a nuestros socialistas, a los zamoranos, a gente combativa durante la gobernanza del PP, pero que se transformará en corderos silentes desde ya. Porque estos presupuestos son una burla para una de las provincias más dejadas por el poder político, tanto de tirios como de troyanos, o si lo prefieren, montescos y capuletos. Y lo que más jode a un zamorano, libérrimo como yo, que no sirvo a ninguna ideología ni partido, es que un socialista, Pedro Sánchez, premia a una de las regiones españolas que más odia al resto de la nación; autonomía donde hay unos cuantos millones que nos tienen asco desde pequeñitos, cuando en sus escuelas, los maestros catanazis, realizan proselitismo de sus ideas racistas, propias de gente descerebrada, pasada de rosca, tabernaria, enloquecida.
Y me pregunto: ¿Qué son para el gobierno de Pedro Sánchez unos cientos de millones para que Zamora, la capital de la provincia, enlace con la frontera portuguesa a través de una autovía? ¿Nos merecemos los zamoranos este castigo de un partido que nació para trabajar por los humildes, por la gente sencilla, por los más pobres? Zamora es proletariado en el conjunto de las provincias españolas. Sí. ¿Quién nos defiende? ¿Cómo votar a los populares o a los socialistas cuando ni nos aprecian ni nos tienen en cuenta? Antes, el malo de la película eran Rajoy y su Soraya. Se acabó aquel film. Y ahora otro malo distinto, Pedro Sánchez, nos arrincona en la esquina del olvido.
Ayer, creo, loaba la decisión, si al final se adopta, de elegir Montelarreina como centro militar para uno o dos batallones del Ejército. Cojonudo. Extraordinario. Ya era hora de un detalle de un gobierno de España con esta provincia, que no es pobre, pero la han convertido en miserable los distintos ejecutivos del PSOE, primero, y después del PP. Zamora está tan acostumbrada a perder que ganar le ofendería. Anoche, hablando con mi clan de alegres divorciados/as, había amigos que no se lo creían, que no podía ser que nuestra provincia recibiera un regalo como ese del Ejército.
Pero, junto a esa alegría, nos llega una desgracia. Para el perro flaco todas sus pulgas. Zamora es un can muy delgadito, al que las pulgas políticas siempre le están chupando la sangre, tanto las propias como las ajenas.
Ya voy concluyendo. No nos vale que los dirigentes socialistas nos hagan creer, comulgar con ruedas de molino, que estos presupuestos son buenos para Zamora, porque los funcionarios van a cobrar más. Me jodo en la noticia, con perdón. ¡Y para los más de tres millones de funcionarios españoles! A cambio, impuestos que te crío. ¡Que le meterán mano a la banca! Muy bien. Pero la banca, que nunca pierde, porque vende dinero, repercutirá en el ciudadano que vaya a pedir un crédito ese plus que el gobierno de Sánchez ha decidido implementarle. Aquí siempre pierde el pueblo. País de jetas por doquier, a la diestra y a la siniestra. ¡Cómo no ser ácrata con estos personajes, flor y nata de la mediocridad, néctar de la vulgaridad!
Mientras, los que odian a España seguirán gobernando la nación en la persona interpuesta en La Moncloa, Pedro Sánchez. Un chollo. Nunca los racistas catalanes y vascos, los hijos de ETA y los neocomunistas, nostálgicos de Lenin, las purgas de Stalin, las checas y las hambrunas y deportación de millones de personas, pudieron imaginar este paraíso en la tierra.
Zamora se acerca más a una provincia jubilada. Seguirá ahorrando miseria. No va más.
Postdata: Quizá no me he dado cuenta y también soy un facha, un machista, un arrogante y un analfabeto. Si así fuera, sería político y me presentaría a las elecciones locales.
Eugenio-Jesús de Ávila
Fue el martes pasado, 15 de enero. Todo estaba preparado para que Virginia Barcones, delegada del Gobierno, y Francisco Javier Varela, JEME, informaran a la prensa de los resultados de la reunión sobre Montelarreina y la posible instalación en el campamento de uno o dos batallones del Ejército, cuando me encontré con Antidio Fagúndez, hombre fuerte del PSOE zamorano, con el que tengo confianza suficiente, tanta como para comentarle que los parlamentarios de su partido lo iban a tener muy complicado para hacernos creer a los zamoranos, a todos los que no seamos hinchas socialistas, ni tampoco de otro partido, que estos Presupuestos Generales del Estado eran buenos para Zamora. Solo me respondió que presentarían enmiendas.
Traduzco: los socialistas zamoranos presentarán enmiendas a las cuentas elaboradas por su jerarquía. Inaudito. Cierto que las enmiendas que presentaron, tanto Mar Rominguera, diputada nacional, y José Fernández Blanco, senador por nuestra provincia, durante el gobierno de Rajoy, exigían la transformación de la N-122, entre Zamora y la frontera lusa, en autovía; también pidieron arreglos para un tramo de la autovía entre Benavente y León y otras mejores en infraestructuras. Supongo que ahora, con gobierno de su partido, los problemas seguirán siendo los mismos y las necesidades idénticas.
¿Qué me podrán responder a mí, estos dos políticos, personas que estimo, cuando les cuestione si van a exigir a su líder, Pedro Sánchez, lo mismo que al odiado Mariano Rajoy? En verdad, estos PGE han dejado con el pompis al aire a nuestros socialistas, a los zamoranos, a gente combativa durante la gobernanza del PP, pero que se transformará en corderos silentes desde ya. Porque estos presupuestos son una burla para una de las provincias más dejadas por el poder político, tanto de tirios como de troyanos, o si lo prefieren, montescos y capuletos. Y lo que más jode a un zamorano, libérrimo como yo, que no sirvo a ninguna ideología ni partido, es que un socialista, Pedro Sánchez, premia a una de las regiones españolas que más odia al resto de la nación; autonomía donde hay unos cuantos millones que nos tienen asco desde pequeñitos, cuando en sus escuelas, los maestros catanazis, realizan proselitismo de sus ideas racistas, propias de gente descerebrada, pasada de rosca, tabernaria, enloquecida.
Y me pregunto: ¿Qué son para el gobierno de Pedro Sánchez unos cientos de millones para que Zamora, la capital de la provincia, enlace con la frontera portuguesa a través de una autovía? ¿Nos merecemos los zamoranos este castigo de un partido que nació para trabajar por los humildes, por la gente sencilla, por los más pobres? Zamora es proletariado en el conjunto de las provincias españolas. Sí. ¿Quién nos defiende? ¿Cómo votar a los populares o a los socialistas cuando ni nos aprecian ni nos tienen en cuenta? Antes, el malo de la película eran Rajoy y su Soraya. Se acabó aquel film. Y ahora otro malo distinto, Pedro Sánchez, nos arrincona en la esquina del olvido.
Ayer, creo, loaba la decisión, si al final se adopta, de elegir Montelarreina como centro militar para uno o dos batallones del Ejército. Cojonudo. Extraordinario. Ya era hora de un detalle de un gobierno de España con esta provincia, que no es pobre, pero la han convertido en miserable los distintos ejecutivos del PSOE, primero, y después del PP. Zamora está tan acostumbrada a perder que ganar le ofendería. Anoche, hablando con mi clan de alegres divorciados/as, había amigos que no se lo creían, que no podía ser que nuestra provincia recibiera un regalo como ese del Ejército.
Pero, junto a esa alegría, nos llega una desgracia. Para el perro flaco todas sus pulgas. Zamora es un can muy delgadito, al que las pulgas políticas siempre le están chupando la sangre, tanto las propias como las ajenas.
Ya voy concluyendo. No nos vale que los dirigentes socialistas nos hagan creer, comulgar con ruedas de molino, que estos presupuestos son buenos para Zamora, porque los funcionarios van a cobrar más. Me jodo en la noticia, con perdón. ¡Y para los más de tres millones de funcionarios españoles! A cambio, impuestos que te crío. ¡Que le meterán mano a la banca! Muy bien. Pero la banca, que nunca pierde, porque vende dinero, repercutirá en el ciudadano que vaya a pedir un crédito ese plus que el gobierno de Sánchez ha decidido implementarle. Aquí siempre pierde el pueblo. País de jetas por doquier, a la diestra y a la siniestra. ¡Cómo no ser ácrata con estos personajes, flor y nata de la mediocridad, néctar de la vulgaridad!
Mientras, los que odian a España seguirán gobernando la nación en la persona interpuesta en La Moncloa, Pedro Sánchez. Un chollo. Nunca los racistas catalanes y vascos, los hijos de ETA y los neocomunistas, nostálgicos de Lenin, las purgas de Stalin, las checas y las hambrunas y deportación de millones de personas, pudieron imaginar este paraíso en la tierra.
Zamora se acerca más a una provincia jubilada. Seguirá ahorrando miseria. No va más.
Postdata: Quizá no me he dado cuenta y también soy un facha, un machista, un arrogante y un analfabeto. Si así fuera, sería político y me presentaría a las elecciones locales.


















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