ANÁLISIS
Los comicios locales más inciertos de la historia
Solo existe la seguridad de que ninguna formación política, ni de la diestra ni de la siniestra, ganará por mayoría absoluta;Las elecciones se decidirán después del 26 de mayo
Eugenio-Jesús de Ávila
Nunca, desde que la democracia llegó a los ayuntamientos, me he sentido tan incapacitado para imaginar un resultado electoral en la ciudad de Zamora como en los comicios del 26 de mayo de 2019. Cuatro fuerzas presentan candidatura por la izquierda, y, por lo que conozco, otras cuatro por la derecha y el centro derecha.
Solo me atrevo a aventurar que no habrá mayoría absoluta y que la segunda vuelta, la que se desarrolle una vez conocido el recuento de votos y la asunción de concejales, promete ser alucinante, tanto por la diestra como por la siniestra. Habrá ofertas imposibles de rechazar, traiciones, pasos adelantes y pasos atrás, una yenka política.
Si ya el pacto entre IU y PSOE, tan sencillo, tan lógico y forma, de la noche, madrugada, de mayo de 2015, dejó damnificados, me imagino que ese 26 de mayo, una vez conocido el reparto de ediles en la Corporación Municipal de Zamora, con representantes de cuatro partidos de la izquierda –doy por hecho que tanto Podemos como Ahora Decide obtendrán representación- y, posiblemente, con presencia de otras cuatro formaciones en el centro y la derecha, todo lo que acontezca a partir de esa madrugada y días sucesivos promete momentos de pasión política extraordinaria, un más difícil todavía, un circo por gobernar una ciudad que se la juega en ese mandato que nos llevará hasta el año 2023, segunda década de la centuria, de este siglo XXI.
Podría equivocarme. Fijo. Pero creo que el partido más votado en los próximos comicios será Izquierda Unida. No se trata de un deseo, si no de cotejar una realidad. Guarido, durante estos cuatro años, ha gobernado sin estridencias, sin radicalismo, sin presionar a los empresarios, sin meter miedo. La ideología, si se quiere, la pusieron Laura Rivera y Miguel Ángel Viñas, más formas que de fondo, más estética, más teórica, si se quiere.
Los descontentos con la gestión del regidor habrá que buscarlos en Podemos que, seguro, recogerá votos entre los ciudadanos que pensaron en Guarido como en el Lenin zamorano. De ahí, que IU pierde votos por la ultraizquierda. Pero los ganará, como ya sucedió en las elecciones locales de 2015, por su derecha, más si Pedro Sánchez continúa desgastando al PSOE con sus políticas de privilegios hacia Cataluña. Porque los socialistas zamoranos depende, en un tanto por ciento muy elevado, de lo que sucede allende nuestras fronteras provinciales, que de su propia fuerza.
Antidio Fagúndez quizá recupere votos que se fueron a IU, pero perderá parroquianos seducidos por Manuel Fuentes y Ahora Decide. El candidato a la Alcaldía de esta formación, genuino producto de la cantera del PSOE zamorano, junto a otros socialistas que, cansados de tanta guerra doméstica, decidieron formar ese partido socialista, pero zamorano, sin obediencia a Madrid ni Valladolid, promete esquilmar votantes a la formación clásica del PSOE.
Y, en la derecha, pinta mal para el PP, con una candidata sin carisma, sin arrastre, pues, sin predicamento en la ciudad, máxima cuando Cs sube en el ámbito regional, provincial y local, merced al buen trabajo de Francisco Requejo y Reyes Merchán durante este mandato, y todavía queda Vox, que no ha presentado a su candidato, pero que sustraerá muchos votantes a los populares, y, ojito, otro partido de centro derecha también, si no sucede algo raro, entrará en la contienda electoral.
Corolario: no hay nada seguro para un servidor. Solo me atrevo a predecir que IU, siempre que lo lideré Francisco Guarido, será el partido más votado, y que el PP recogerá los peores resultados de su historia. Pablo Casado todavía no ha purgado a su partido en nuestra ciudad y provincia, excepción hecha de Clara San Damián, la mejor candidata para mantener el poder popular en la capital. Punto.
Eugenio-Jesús de Ávila
Nunca, desde que la democracia llegó a los ayuntamientos, me he sentido tan incapacitado para imaginar un resultado electoral en la ciudad de Zamora como en los comicios del 26 de mayo de 2019. Cuatro fuerzas presentan candidatura por la izquierda, y, por lo que conozco, otras cuatro por la derecha y el centro derecha.
Solo me atrevo a aventurar que no habrá mayoría absoluta y que la segunda vuelta, la que se desarrolle una vez conocido el recuento de votos y la asunción de concejales, promete ser alucinante, tanto por la diestra como por la siniestra. Habrá ofertas imposibles de rechazar, traiciones, pasos adelantes y pasos atrás, una yenka política.
Si ya el pacto entre IU y PSOE, tan sencillo, tan lógico y forma, de la noche, madrugada, de mayo de 2015, dejó damnificados, me imagino que ese 26 de mayo, una vez conocido el reparto de ediles en la Corporación Municipal de Zamora, con representantes de cuatro partidos de la izquierda –doy por hecho que tanto Podemos como Ahora Decide obtendrán representación- y, posiblemente, con presencia de otras cuatro formaciones en el centro y la derecha, todo lo que acontezca a partir de esa madrugada y días sucesivos promete momentos de pasión política extraordinaria, un más difícil todavía, un circo por gobernar una ciudad que se la juega en ese mandato que nos llevará hasta el año 2023, segunda década de la centuria, de este siglo XXI.
Podría equivocarme. Fijo. Pero creo que el partido más votado en los próximos comicios será Izquierda Unida. No se trata de un deseo, si no de cotejar una realidad. Guarido, durante estos cuatro años, ha gobernado sin estridencias, sin radicalismo, sin presionar a los empresarios, sin meter miedo. La ideología, si se quiere, la pusieron Laura Rivera y Miguel Ángel Viñas, más formas que de fondo, más estética, más teórica, si se quiere.
Los descontentos con la gestión del regidor habrá que buscarlos en Podemos que, seguro, recogerá votos entre los ciudadanos que pensaron en Guarido como en el Lenin zamorano. De ahí, que IU pierde votos por la ultraizquierda. Pero los ganará, como ya sucedió en las elecciones locales de 2015, por su derecha, más si Pedro Sánchez continúa desgastando al PSOE con sus políticas de privilegios hacia Cataluña. Porque los socialistas zamoranos depende, en un tanto por ciento muy elevado, de lo que sucede allende nuestras fronteras provinciales, que de su propia fuerza.
Antidio Fagúndez quizá recupere votos que se fueron a IU, pero perderá parroquianos seducidos por Manuel Fuentes y Ahora Decide. El candidato a la Alcaldía de esta formación, genuino producto de la cantera del PSOE zamorano, junto a otros socialistas que, cansados de tanta guerra doméstica, decidieron formar ese partido socialista, pero zamorano, sin obediencia a Madrid ni Valladolid, promete esquilmar votantes a la formación clásica del PSOE.
Y, en la derecha, pinta mal para el PP, con una candidata sin carisma, sin arrastre, pues, sin predicamento en la ciudad, máxima cuando Cs sube en el ámbito regional, provincial y local, merced al buen trabajo de Francisco Requejo y Reyes Merchán durante este mandato, y todavía queda Vox, que no ha presentado a su candidato, pero que sustraerá muchos votantes a los populares, y, ojito, otro partido de centro derecha también, si no sucede algo raro, entrará en la contienda electoral.
Corolario: no hay nada seguro para un servidor. Solo me atrevo a predecir que IU, siempre que lo lideré Francisco Guarido, será el partido más votado, y que el PP recogerá los peores resultados de su historia. Pablo Casado todavía no ha purgado a su partido en nuestra ciudad y provincia, excepción hecha de Clara San Damián, la mejor candidata para mantener el poder popular en la capital. Punto.


















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