SIN PELOS EN LA LENGUA
Las decisiones políticas cambian ciudades y provincias
Verbigracia: El dedo político decidió que la Renault se instalase en Valladolid y la SEAT en Barcelona, que el primer AVE uniese la capital de España con Sevilla, que la Expo Universal se celebrase en la capital de Andalucía…
Eugenio-Jesús de Ávila
Se ha conocido hoy, a primera hora de la mañana, la EPA (Encuesta de Población Activa). Los datos son buenos para España, pero malos para Zamora, para esta desdichada provincia, víctima de los políticos, propios y extraños, a lo largo de esta democracia formal, de cartón piedra, que tanto daño ha hecho a la economía provincia, sectores agraganadero y comercial, tan dependiente uno del otro.
En esa encuesta, Zamora ocupa puestos de cola, lo cual no es sorpresa para nadie, en la clasificación de actividad económica. Aquí, trabajan unas 65.000 personas, y se hallan sin empleo 11.300, una cifra mucho menor que las que se registraron en los años de la crisis, que se iniciaron con Zapatero, ese nefasto presidente que defiende a Maduro cuando la Internacional Socialista lo condena.
Advierto, por si todavía le engaña algún político, que hay menos parados en esta provincia porque se han ido los más jóvenes, hartos de buscar un trabajo en la capital, Benavente y Toro, los tres núcleos de población más importantes de Zamora. Entre los zamoranos que se mueren, muchos, porque hablamos de quizá la geografía más envejecida de España, y los que se fueron, aquí, en breve, habrá más canes que seres humanos. No obstante, espero que, de aquí a tres años, con la llegada a Montelarreina de una unidad del Ejército español, se produzca un punto de inflexión, y nuestra decadencia demográfica y económica se quede en el pasado.
No voy a repetirme con las causas de nuestra despoblación y la inmersión económica de Zamora. Pero, para ser parco en palabras, se deben, por supuesto, a decisiones políticas, adoptadas por los distintos gobiernos de Felipe González, que aplicaron políticas neoliberales –hubo tres huelgas generales durante su larga gobernanza-, que tanto acusó esta provincia, amén la reconversión, brutal, histórica, del sector primario zamorano. Y no voy a discutir tonterías de que la situación de Zamora se debe una deriva natural, propia de la meseta. Quién así lo cree, trata de engañar, para defender los intereses de determinados partidos políticos, las formaciones del régimen.
Estudios universitarios han demostrado que las islas Canarias, por poner un ejemplo, se habían convertido, después de la Guerra Civil, en un absoluto desierto demográfico. El franquismo apostó por el archipiélago, y las islas afortunadas cuadruplicaron su población en unas décadas.
Pregunto: ¿Por qué Valladolid, que tenía una población en su provincia parecida a la de la nuestra en el siglo pasado, cambió tanto, convirtiéndose su capital en una de las ciudades más habitadas de España? Respondo: por una decisión política que ofreció a la multinacional francesa Renault terrenos en Pucela para construir su factoría. Valladolid en el año 1950 no era nada, la capital de la Tierra de Campos, una ciudad rural. También, si todavía quedan dudas, fue una decisión política la que se encargó de que la Junta de Castilla y León y las Cortes regionales tuvieran sus sedes en Valladolid, cerca del Pisuerga.
Otra pregunta ingenua o cándida: ¿Por qué la primera línea del AVE en España unió Madrid con Sevilla? Y sigo: ¿Por qué la Expo se celebró en la capital hispalense? No será porque Felipe González y Alfonso Guerra son nacidos cerca del Guadalquivir. Eso es el buen caciquismo. Aquí, el nuestro, el de Zamora, solo ha tenido un objetivo: que nuestra ciudad no progresara, que no hubiera clase obrera, que mancha y da mucha guerra, y los sindicatos adquieren una mayor fuerza.
Vayamos a tierras catalanes, provincias tan españolas como la nuestra. ¿Quién decidió que la SEAT, otra fábrica de automóviles, se instalase en Martorell, en Barcelona? Pues el régimen franquista. También fueron decisiones políticas, en este caso de Europa desmontar los altos hornos de Sestao, Avilés y Sagunto, y otras decisiones que perjudicaron gravemente a la industria española del franquismo, quizá obsoleta, pero con posibilidad de remontar con inversiones importantes.
Corolario: Si Zamora hubiera tenido políticos relevantes en los ejecutivos de Castilla y León –hubo uno excepcional, González Vallvé, que lo intentó, pero no se lo permitieron- y en los gobiernos de la nación, esta tierra no vivirían momentos tan complicados en lo económico y demográfico. Hubiéramos necesitado un buen cacique, alguien que tirase para su tierra, que tomase decisiones económicas e industriales para favorecer a sus paisanos. Confieso que pensé que Martínez-Maíllo era nuestro hombre, uno de los nuestros; pero o no tenía tanto poder como creí o la alta política vació su cerebro de zamoranismo. Se nos fue y no nos dejó nada. Perdón, me olvidaba: que el AVE o, mejor dicho, el Alvia para Madrid salga a buena hora de la Estación del Ferrocarril de Zamora.
Eugenio-Jesús de Ávila
Se ha conocido hoy, a primera hora de la mañana, la EPA (Encuesta de Población Activa). Los datos son buenos para España, pero malos para Zamora, para esta desdichada provincia, víctima de los políticos, propios y extraños, a lo largo de esta democracia formal, de cartón piedra, que tanto daño ha hecho a la economía provincia, sectores agraganadero y comercial, tan dependiente uno del otro.
En esa encuesta, Zamora ocupa puestos de cola, lo cual no es sorpresa para nadie, en la clasificación de actividad económica. Aquí, trabajan unas 65.000 personas, y se hallan sin empleo 11.300, una cifra mucho menor que las que se registraron en los años de la crisis, que se iniciaron con Zapatero, ese nefasto presidente que defiende a Maduro cuando la Internacional Socialista lo condena.
Advierto, por si todavía le engaña algún político, que hay menos parados en esta provincia porque se han ido los más jóvenes, hartos de buscar un trabajo en la capital, Benavente y Toro, los tres núcleos de población más importantes de Zamora. Entre los zamoranos que se mueren, muchos, porque hablamos de quizá la geografía más envejecida de España, y los que se fueron, aquí, en breve, habrá más canes que seres humanos. No obstante, espero que, de aquí a tres años, con la llegada a Montelarreina de una unidad del Ejército español, se produzca un punto de inflexión, y nuestra decadencia demográfica y económica se quede en el pasado.
No voy a repetirme con las causas de nuestra despoblación y la inmersión económica de Zamora. Pero, para ser parco en palabras, se deben, por supuesto, a decisiones políticas, adoptadas por los distintos gobiernos de Felipe González, que aplicaron políticas neoliberales –hubo tres huelgas generales durante su larga gobernanza-, que tanto acusó esta provincia, amén la reconversión, brutal, histórica, del sector primario zamorano. Y no voy a discutir tonterías de que la situación de Zamora se debe una deriva natural, propia de la meseta. Quién así lo cree, trata de engañar, para defender los intereses de determinados partidos políticos, las formaciones del régimen.
Estudios universitarios han demostrado que las islas Canarias, por poner un ejemplo, se habían convertido, después de la Guerra Civil, en un absoluto desierto demográfico. El franquismo apostó por el archipiélago, y las islas afortunadas cuadruplicaron su población en unas décadas.
Pregunto: ¿Por qué Valladolid, que tenía una población en su provincia parecida a la de la nuestra en el siglo pasado, cambió tanto, convirtiéndose su capital en una de las ciudades más habitadas de España? Respondo: por una decisión política que ofreció a la multinacional francesa Renault terrenos en Pucela para construir su factoría. Valladolid en el año 1950 no era nada, la capital de la Tierra de Campos, una ciudad rural. También, si todavía quedan dudas, fue una decisión política la que se encargó de que la Junta de Castilla y León y las Cortes regionales tuvieran sus sedes en Valladolid, cerca del Pisuerga.
Otra pregunta ingenua o cándida: ¿Por qué la primera línea del AVE en España unió Madrid con Sevilla? Y sigo: ¿Por qué la Expo se celebró en la capital hispalense? No será porque Felipe González y Alfonso Guerra son nacidos cerca del Guadalquivir. Eso es el buen caciquismo. Aquí, el nuestro, el de Zamora, solo ha tenido un objetivo: que nuestra ciudad no progresara, que no hubiera clase obrera, que mancha y da mucha guerra, y los sindicatos adquieren una mayor fuerza.
Vayamos a tierras catalanes, provincias tan españolas como la nuestra. ¿Quién decidió que la SEAT, otra fábrica de automóviles, se instalase en Martorell, en Barcelona? Pues el régimen franquista. También fueron decisiones políticas, en este caso de Europa desmontar los altos hornos de Sestao, Avilés y Sagunto, y otras decisiones que perjudicaron gravemente a la industria española del franquismo, quizá obsoleta, pero con posibilidad de remontar con inversiones importantes.
Corolario: Si Zamora hubiera tenido políticos relevantes en los ejecutivos de Castilla y León –hubo uno excepcional, González Vallvé, que lo intentó, pero no se lo permitieron- y en los gobiernos de la nación, esta tierra no vivirían momentos tan complicados en lo económico y demográfico. Hubiéramos necesitado un buen cacique, alguien que tirase para su tierra, que tomase decisiones económicas e industriales para favorecer a sus paisanos. Confieso que pensé que Martínez-Maíllo era nuestro hombre, uno de los nuestros; pero o no tenía tanto poder como creí o la alta política vació su cerebro de zamoranismo. Se nos fue y no nos dejó nada. Perdón, me olvidaba: que el AVE o, mejor dicho, el Alvia para Madrid salga a buena hora de la Estación del Ferrocarril de Zamora.


















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