Eugenio de Ávila
Lunes, 04 de Febrero de 2019
COMICIOS

Nadie pactará con el PP de Maite Martín Pozo

Si acaso, que lo dudo, la candidatura popular obtuviera ediles suficientes para gobernar la Casa de las Panaderas mediante pactos, las formaciones como Ciudadanos y el nuevo partido político zamoranista nunca firmarían

[Img #25431]Eugenio-Jesús de Ávila

 

Mientras la pequeña burguesía venezolana lucha contra el solcialfascismo –término muy apreciado por Stalin para difamar a todas las izquierdas no ortodoxas- de Maduro, a este menda le interesa mucho más seguir escribiendo sobre los comicios locales, a tres meses y medios de colocar las urnas en los espacios electorales. Me pongo a pensar, verbo que conjugo dos o tres veces al año. El resto lo dedico al hedonismo.

Y afirmo, sin temor a equivocarme, que ninguna formación política ganará las elecciones por mayoría absoluta. Por lo tanto, toca pactar. Y, convencido estoy, que el acuerdo entre dos o tres o…cuatro partidos, a la diestra y a la siniestra, presenta formatos muy especiales. Verbigracia: Mayte Martín Pozo y lo que queda del PP, porque político de la valía intelectual de José Luis González de Prada, que yo sepa, ya no formarán parte de la candidatura de la ínclita presidenta de la Diputación, saben que, por mucha compañía mediática que tutele su campaña, su prensa, el Boletín Oficial; emisoras y digitales, necesitarán de otros partidos para proclamarse alcaldesa de la ciudad, siempre que un pacto de centro (Ciudadanos y esa otra fuerza de profesionales liberales, ex políticos y empresarios zamoranos, que todavía no ha bautizado al recién nacido), y la derecha real, léase Vox, le otorguen a los populares la mayoría absoluta en la nueva  Corporación Provincial.

Pero, por lo que intuyo, aunque en este valle de la hipocresía el amigo pasa a ser felón y el enemigo, personal cordial, Ciudadanos, mientras Antonio y Francisco José Requejo manden en la formación naranja, nunca auparán a la Alcaldía a la susodicha dirigente del PP, porque, además, de alcanzar acuerdos con los populares, la formación naranja quedaría exprimida para siempre, se quedaría sin zumo político.

La gente que vota a Cs, que nadie lo olvide, busca castigar al PP, por su cobardía en la gestión del gobierno central y su olvido de Zamora, amén de cierta chulería cuando mandaba y ordenaba en nuestra tierra. Le sucedería a Ciudadanos como a Adeiza durante el primer mandato de Rosa Valdeón, que, sin pactar con la alcaldesa, sin extraer medidas positivas para Zamora, aprobaron el Plan General de Urbanismo y todos los presupuestos año tras años, sin obtener nada a cambio. ¿Qué sucedió? Pues que en las elecciones siguientes, la formación zamoranista se quedó con un solo edil, Miguel Ángel Mateos, y, cuatro años después, desapareció del panorama político municipal. No creo que los Requejo y sus correligionarios cometan idéntica torpeza que la del catedrático zamorano de Historia.

Advierto a Martín Pozo, con la que me cruzo de cuando en cuando –Zamora es muy pequeña- y me mira como la Medusa sin saber que yo me puedo convertir en el Perseo de la prensa zamorana, que se vaya olvidando de recibir apoyos naranjas, ni zumos de cítrico tan centrado, y que pida a la jerarquía de su partido que le busquen acomodo político en otra institución pública, porque nadie la ve de portavoz del PP, en la oposición, en la Casa de las Panaderas, y, si así ocurriese, no me perdería ni un solo Pleno.

De Vox poco se sabe: que Javier Alcina intenta acallar a los díscolos y poco más. En abril –demasiado tarde- se conocerá al candidato a la Alcaldía y a su lista. Eso me confesó el actual coordinador del partido de la derecha auténtica cuando apareció por nuestra ciudad Javier Ortega Smith, su secretario general. De ahí que no me atreva a valorar su presencia en la carrera municipal, porque ignoro cuál será su líder y tampoco se sabe que ofertas prepara esta formación para nuestra ciudad y su provincia. No creo que apoyen al PP en su asalto al Ayuntamiento de la capital. Prematuro juzgar a algo que es como  Dios, que no existe, pero, quién se atreve a decir lo contrario, pudiera existir cualquier día.

Y, por último, queda muy poco para que se presenta la otra formación política zamorana, de marcado carácter liberal en lo económico y muy patriota en lo afectivo, muy de Zamora, muy reivindicativa, incluso rebelde, para luchar por el futuro de esta ciudad. Es más, alguien me ha dicho que se dará libertad absoluta al militante para que vote al partido que desee cuando se trate de elecciones legislativas, pero que aquí, en Zamora, siempre unirse a la causa zamorana.

Pues esta formación de nuevo cuño tampoco, para su desgracia, forme una piña con el PP de Martín Pozo para colocarla como principal inquilina de la Casa de las Panaderas. Por muchas y divertidas razones, el líder y compañeros de esta partido zamoranista nunca jamás harán nada bueno por estos populares, hijos de Carnero y Martínez-Maíllo.  El PP de Zamora, por sus numerosos pecados mortales, entre los que se encuentran la arrogancia, la altanería, la presunción y la soberbia, será condenado con las penas del infierno político el próximo 26 de mayo de este año de gracia. Y si me equivoco, tomaré el camino del exilio. Portugal, la tierra del gran Pessoa, me espera. Siempre me gustaron las borrascas atlánticas y la ternura lusa.    

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