PERSPECTIVAS
El PP se da por vencido: se suma al proyecto de Monte La Reina
Martínez-Maíllo rectifica e intenta ahora protagonizar, como hace una par de semanas, ejerció Martín Pozo, la llegada al campamento militar de dos batallones, al menos, del Ejército
Eugenio-Jesús de Ávila
Tenía pensado titular mi “Carta a Viriato, mi artículo de hoy, de esta manera: “El PP intenta que el proyecto del Ministerio de Defensa para Monte La Reina aborte”. Anoche, cuando me informó mi particular garganta profunda de lo que había venido sucediendo con este asunto, que no viene de ahora, de unos meses atrás, sino de hace años, casi un lustro, mi indignación alcanzó el éxtasis, estado en el que también influyó la felonía de Pedro Sánchez con la búsqueda de un verificador del encentro con los neonazis catalanes, los hijos de Pujol, el mayor ladrón que conociese la península Ibérica en siglos.
Hoy, poco después del mediodía, recibimos en uno de los correos electrónicos de El Día de Zamora, un comunicado del PP, en el que se nos informaba de que el PP, a través de Martínez-Maíllo, pedía al ejecutivo de Pedro Sánchez que apruebe el proyecto para Monte La Reina que lidera el Ministerio de Defensa. ¡Cojonudo! Sucede que hace una semana el mismo protagonista y José María Barrios lanzaron una primera andanada contra un proyecto que transformará la economía y demografía.
Ahora, porque estamos a poco más de tres meses de las elecciones, el PP recula, porque ha caído en la cuenta de que sus siglas ya no cotizan en la bolsa de la política, ni tan si quiera en nuestra ciudad, aunque en el campo los vínculos caciquiles todavía mantenga cierta vigencia. Y si los zamoranos se enteran de que Fernando Martínez-Maíllo, el todopoderoso nº 3 con Mariano Rajoy, ha intentado dinamitar ese puente hacia el futuro que significaría la llegada a nuestra tierra de batallones militares, entre los que se encontrarían más de 700 soldados zamoranos –nuestra provincia, con un 13% del total es la que más soldados aporta, anualmente, al Ejército de España- mejor sería que el PP se olvidara de gobernar Zamora en la próxima década, porque votar a los representantes de una formación política que intentó anular un proyecto que transformará la economía y demografía de la provincia, por mucho apoyo mediático que aún tuviese, merced a la publicidad institucional de Diputación y Junta de Castilla y León, entraría a formar parte de la felonía electoral.
Loado sea, pues, esta rectificación de Martínez-Maíllo, porque siempre se quiso la unidad de todas las fuerzas políticas y empresariales zamoranas para que Monte la Reina volviera a ser más de lo que fue: el segundo campo de maniobras más importante de España. Ahora bien, que, como intentó la inefable Martín Pozo en su periódico, intentar recoger los méritos de esa operación en nombre del Partido Popular suena a electoralismo infantil. Y casi considero lógico esa salida de Martínez-Maíllo ayer, y de hace unas semanas de la presidenta de la Diputación, porque su bagaje político resulta paupérrimo. Veamos: que el AVE atraviese la provincia, por inercia, porque pasa hacia Galicia y del noroeste a la capital de España, y que haya trenes con horarios excelentes para pasar el día en Madrid. Y para usted de contar. Del resto, poco se sabe, la transformación de la nacional entre Zamora y Alcañices, prometida, que avanzó durante el gobierno de Rajoy, de la que ni se sabe cuándo se iniciará. Pero sí recuerdo que ni Martínez-Maíllo ni Martín Pozo hicieron nada por materializar las ideas, algunas dignas, potentes, necesarias, de Zamora 10. Enfatizo, la actual presidenta dela Diputación se convirtió en la política más hostil a toda iniciativa que partiese de ese organismo empresarial zamorano y de su gerente Francisco Prieto Toranzo. Por lo tanto, qué puede vender el PP a los votantes de esta tierra: desierto demográfico, decadencia económica, ahorro de la miseria, inactividad, envejecimiento, marcha de nuestros jóvenes…nada.
Si bien, contó el PP con la complicidad del PSOE. ¡Que ahora, por cierto, no nos vengan los socialistas, ataviados con la túnica de Pilatos, a lavarse las manos de nuestro retraso, tan inmenso que nos acerca al tercer mundo, porque, desde las políticas neoliberales del felipismo, pasando por las desgraciada etapa de Zapatero y ahora con la entente de Pedro Sánchez, presidente del gobierno con el apoyo de los enemigos jurados de España: los racistas del PNV, los marxistas terroristas de Bildu, los neofascitas de ERZ y la pequeña burguesía universitaria de Podemos, liderada por un personaje que predica la vida en el barrio obrero de Vallecas, pero que adquiere chalé de más de 600.000 euros –un ahorro imposible para un proletario-, más la corrupción brutal de los EREs en Andalucía, mejor harían en mantener cierto silencio, mientras observan cómo se desintegra el PP por este páramo leonés.
Concluyo. Si, por fin, el proyecto de Monte La Reina se hiciese realidad, entonces el PSOE sí podría vanagloriarse de haber hecho algo por esta provincia. Tampoco saque mucho pecho, porque lo que ahora nos podría dar antes nos lo había robado. No obstante, el PP siempre estará en deuda con Zamora. Fuero demasiados años de ejercer el poder, de perseguir, como fue, es y será mi caso, y acabar con las carreras políticas de personas como J.Antolín Martín, uno de sus más dirigentes más honrados, y otros populares que, en un momento determinado se enfrentaron al poder omnímodo que ejercía y aún detenta, García Carnero y Martínez-Maíllo, nuestros Epi y Blas, protagonistas de este Barrio Sésamo político en nuestra depauperada, olvidada y humillada provincia.
El Partido Popular cotiza a la baja en la bolsa política de Zamora. Pablo Casado, cuando le queda tiempo, debería realizar una purga en nuestra provincia. Después del fracaso del 26 de mayo, habrá llegado el momento.
Mientras, confieso que un periodista no debe tener amigos en la res pública, y, en mi caso, serán mis enemigos todos los políticos que traicionen a Zamora y a su gente más humilde y sencilla.
Eugenio-Jesús de Ávila
Tenía pensado titular mi “Carta a Viriato, mi artículo de hoy, de esta manera: “El PP intenta que el proyecto del Ministerio de Defensa para Monte La Reina aborte”. Anoche, cuando me informó mi particular garganta profunda de lo que había venido sucediendo con este asunto, que no viene de ahora, de unos meses atrás, sino de hace años, casi un lustro, mi indignación alcanzó el éxtasis, estado en el que también influyó la felonía de Pedro Sánchez con la búsqueda de un verificador del encentro con los neonazis catalanes, los hijos de Pujol, el mayor ladrón que conociese la península Ibérica en siglos.
Hoy, poco después del mediodía, recibimos en uno de los correos electrónicos de El Día de Zamora, un comunicado del PP, en el que se nos informaba de que el PP, a través de Martínez-Maíllo, pedía al ejecutivo de Pedro Sánchez que apruebe el proyecto para Monte La Reina que lidera el Ministerio de Defensa. ¡Cojonudo! Sucede que hace una semana el mismo protagonista y José María Barrios lanzaron una primera andanada contra un proyecto que transformará la economía y demografía.
Ahora, porque estamos a poco más de tres meses de las elecciones, el PP recula, porque ha caído en la cuenta de que sus siglas ya no cotizan en la bolsa de la política, ni tan si quiera en nuestra ciudad, aunque en el campo los vínculos caciquiles todavía mantenga cierta vigencia. Y si los zamoranos se enteran de que Fernando Martínez-Maíllo, el todopoderoso nº 3 con Mariano Rajoy, ha intentado dinamitar ese puente hacia el futuro que significaría la llegada a nuestra tierra de batallones militares, entre los que se encontrarían más de 700 soldados zamoranos –nuestra provincia, con un 13% del total es la que más soldados aporta, anualmente, al Ejército de España- mejor sería que el PP se olvidara de gobernar Zamora en la próxima década, porque votar a los representantes de una formación política que intentó anular un proyecto que transformará la economía y demografía de la provincia, por mucho apoyo mediático que aún tuviese, merced a la publicidad institucional de Diputación y Junta de Castilla y León, entraría a formar parte de la felonía electoral.
Loado sea, pues, esta rectificación de Martínez-Maíllo, porque siempre se quiso la unidad de todas las fuerzas políticas y empresariales zamoranas para que Monte la Reina volviera a ser más de lo que fue: el segundo campo de maniobras más importante de España. Ahora bien, que, como intentó la inefable Martín Pozo en su periódico, intentar recoger los méritos de esa operación en nombre del Partido Popular suena a electoralismo infantil. Y casi considero lógico esa salida de Martínez-Maíllo ayer, y de hace unas semanas de la presidenta de la Diputación, porque su bagaje político resulta paupérrimo. Veamos: que el AVE atraviese la provincia, por inercia, porque pasa hacia Galicia y del noroeste a la capital de España, y que haya trenes con horarios excelentes para pasar el día en Madrid. Y para usted de contar. Del resto, poco se sabe, la transformación de la nacional entre Zamora y Alcañices, prometida, que avanzó durante el gobierno de Rajoy, de la que ni se sabe cuándo se iniciará. Pero sí recuerdo que ni Martínez-Maíllo ni Martín Pozo hicieron nada por materializar las ideas, algunas dignas, potentes, necesarias, de Zamora 10. Enfatizo, la actual presidenta dela Diputación se convirtió en la política más hostil a toda iniciativa que partiese de ese organismo empresarial zamorano y de su gerente Francisco Prieto Toranzo. Por lo tanto, qué puede vender el PP a los votantes de esta tierra: desierto demográfico, decadencia económica, ahorro de la miseria, inactividad, envejecimiento, marcha de nuestros jóvenes…nada.
Si bien, contó el PP con la complicidad del PSOE. ¡Que ahora, por cierto, no nos vengan los socialistas, ataviados con la túnica de Pilatos, a lavarse las manos de nuestro retraso, tan inmenso que nos acerca al tercer mundo, porque, desde las políticas neoliberales del felipismo, pasando por las desgraciada etapa de Zapatero y ahora con la entente de Pedro Sánchez, presidente del gobierno con el apoyo de los enemigos jurados de España: los racistas del PNV, los marxistas terroristas de Bildu, los neofascitas de ERZ y la pequeña burguesía universitaria de Podemos, liderada por un personaje que predica la vida en el barrio obrero de Vallecas, pero que adquiere chalé de más de 600.000 euros –un ahorro imposible para un proletario-, más la corrupción brutal de los EREs en Andalucía, mejor harían en mantener cierto silencio, mientras observan cómo se desintegra el PP por este páramo leonés.
Concluyo. Si, por fin, el proyecto de Monte La Reina se hiciese realidad, entonces el PSOE sí podría vanagloriarse de haber hecho algo por esta provincia. Tampoco saque mucho pecho, porque lo que ahora nos podría dar antes nos lo había robado. No obstante, el PP siempre estará en deuda con Zamora. Fuero demasiados años de ejercer el poder, de perseguir, como fue, es y será mi caso, y acabar con las carreras políticas de personas como J.Antolín Martín, uno de sus más dirigentes más honrados, y otros populares que, en un momento determinado se enfrentaron al poder omnímodo que ejercía y aún detenta, García Carnero y Martínez-Maíllo, nuestros Epi y Blas, protagonistas de este Barrio Sésamo político en nuestra depauperada, olvidada y humillada provincia.
El Partido Popular cotiza a la baja en la bolsa política de Zamora. Pablo Casado, cuando le queda tiempo, debería realizar una purga en nuestra provincia. Después del fracaso del 26 de mayo, habrá llegado el momento.
Mientras, confieso que un periodista no debe tener amigos en la res pública, y, en mi caso, serán mis enemigos todos los políticos que traicionen a Zamora y a su gente más humilde y sencilla.




















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.114