TERCERA DIVISIÓN
El Zamora gana por inercia a un voluntarioso Almazán: 4-0
Tres de los cuatros goles llegaron a balón parado, un penalti y dos saques de esquina, en un partido soso, simplón de los rojiblancos, que aprovechan las errores de Arandina y Segoviana para solidificar su clasificación
Texto: Navascués de Zubiría
Fotografías: Esteban Pedrosa
El Zamora Club de Fútbol se impuso a un voluntarioso Almazán, un equipo que gozó de dos buenas oportunidades para desvirgar el marco rojiblanco, que no ha encajado un solo gol en diez jornadas disputadas en el Ruta de la Plata, por inercia, por la calidad de sus individualidades y porque, de sus cuatro tantos, tres llegaron en fútbol estático: pena máxima, lanzamientos de saques de esquina. Porque los rojiblancos, después de la derrota en La Eragudina, jugaron su partido más soso desde que se hiciera cargo de la plantilla David Movilla. Fue un fútbol tristón, demasiado serio, enlutado, que no enlatado, el que ofreció el cuadro rojiblanco esta tarde, que ganó, porque tuvo que ganar, pero sin realizar grandes méritos.
Queda claro que el técnico vasco tiene un problema: el lateral derecho. Ninguna de sus probaturas logró el éxito deseado. Ante el equipo soriano, lo intentó con Coque, un zurdo perdido, que defendió bien, pero que no se encontró a gusto en ataque. Con ello, el Zamora perdió profundidad por la banda izquierda y no la adquirió por la diestra.
En la medular tampoco se ejerció un gran dominio. Carlos Ramos, en su partido más bajo como rojiblanco, jugó más arriba de lo habitual, mientras Pipi intentaba surtir a sus hombres de ataque, pero sin conseguirlo, y Fer caía a la derecha, quizá para proteger a Coque.
Y hubo cierta fortuna, porque Asiel marcó, en un saque de esquina, en el minuto 10, con lo que el equipo se calmó algo, pero permitió que el Almazán pasase a jugar la pelota, con buenas maneras, merced al jugador de color Khalifa, que demostró en el Ruta de la Plata calidad para jugar en un equipo puntero. Cierto que los sorianos no crearon peligro alguno, salvo un barullo que no concretaron en el área rojiblanca , cuando corría el minuto 33. Con anterioridad, los rojiblancos lo intentaron con disparo a distancia, que obligaron al meta Álvaro a buenas intervenciones. La primera mitad concluiría con un golpe directo del Almazán que se fue muy lejos del arco rojiblanco, después, como digo, de una primera entrega aburridilla.
Y cambio tras el descanso: Pipi, de nuevo lesionado, dejaba su puesto a Juanan. Con ello, Ramos dejaba la media punta para centrarse más. Apenas el Zamora había entrado en juego, cuando una pena máxima, efectuada a David Álvarez, la transformaba Murci, después de que el meta soriano rechazase su primer disparo. Con ese resultado, el cuadro de Movilla jugó sus mejores minutos.
El técnico vasco realizó los dos cambios que le restaban en el minuto 68, dando entrada a Javi Rodríguez, que sustituyó a Carlos Ramos, y, en el 73, sacó del campo a David Álvarez dar entrada a Sergio García, cuando el partido ya estaba decidido, dado que el extremo asturiano, de cabeza, había marcado el tercer tanto, en el minuto 58.
El Zamora adquirió más verticalidad, más sobre la banda derecha, donde Sergio García penetraba cómo y cuándo quiso. De sus botas partió el cuarto gol del choque, obra de otro zamorano, Javi Rodríguez, que remató un centro raso del exterior.
Hasta el final, Almazán dio otro susto en un disparo raso que rozó la base del poste derecho de Villanueva, y David Hernández también pudo marcar su golito. Lo importante es que el Zamora, sin hacer nada del otro mundo, sumo los tres puntos, mientras Arandina fallaba en el campo del colista, donde empató a cero goles, y la Segoviana, en su feudo, con el Júpiter, a uno. Los rojiblancos a tan solo un punto del liderato.
Fotografía: Momento en el que Murci remata a puerta, después de que el portero soriano rechazase la pena máxima ejecutada por el jugador rojiblanco.
Texto: Navascués de Zubiría
Fotografías: Esteban Pedrosa
El Zamora Club de Fútbol se impuso a un voluntarioso Almazán, un equipo que gozó de dos buenas oportunidades para desvirgar el marco rojiblanco, que no ha encajado un solo gol en diez jornadas disputadas en el Ruta de la Plata, por inercia, por la calidad de sus individualidades y porque, de sus cuatro tantos, tres llegaron en fútbol estático: pena máxima, lanzamientos de saques de esquina. Porque los rojiblancos, después de la derrota en La Eragudina, jugaron su partido más soso desde que se hiciera cargo de la plantilla David Movilla. Fue un fútbol tristón, demasiado serio, enlutado, que no enlatado, el que ofreció el cuadro rojiblanco esta tarde, que ganó, porque tuvo que ganar, pero sin realizar grandes méritos.
Queda claro que el técnico vasco tiene un problema: el lateral derecho. Ninguna de sus probaturas logró el éxito deseado. Ante el equipo soriano, lo intentó con Coque, un zurdo perdido, que defendió bien, pero que no se encontró a gusto en ataque. Con ello, el Zamora perdió profundidad por la banda izquierda y no la adquirió por la diestra.
En la medular tampoco se ejerció un gran dominio. Carlos Ramos, en su partido más bajo como rojiblanco, jugó más arriba de lo habitual, mientras Pipi intentaba surtir a sus hombres de ataque, pero sin conseguirlo, y Fer caía a la derecha, quizá para proteger a Coque.
Y hubo cierta fortuna, porque Asiel marcó, en un saque de esquina, en el minuto 10, con lo que el equipo se calmó algo, pero permitió que el Almazán pasase a jugar la pelota, con buenas maneras, merced al jugador de color Khalifa, que demostró en el Ruta de la Plata calidad para jugar en un equipo puntero. Cierto que los sorianos no crearon peligro alguno, salvo un barullo que no concretaron en el área rojiblanca , cuando corría el minuto 33. Con anterioridad, los rojiblancos lo intentaron con disparo a distancia, que obligaron al meta Álvaro a buenas intervenciones. La primera mitad concluiría con un golpe directo del Almazán que se fue muy lejos del arco rojiblanco, después, como digo, de una primera entrega aburridilla.
Y cambio tras el descanso: Pipi, de nuevo lesionado, dejaba su puesto a Juanan. Con ello, Ramos dejaba la media punta para centrarse más. Apenas el Zamora había entrado en juego, cuando una pena máxima, efectuada a David Álvarez, la transformaba Murci, después de que el meta soriano rechazase su primer disparo. Con ese resultado, el cuadro de Movilla jugó sus mejores minutos.
El técnico vasco realizó los dos cambios que le restaban en el minuto 68, dando entrada a Javi Rodríguez, que sustituyó a Carlos Ramos, y, en el 73, sacó del campo a David Álvarez dar entrada a Sergio García, cuando el partido ya estaba decidido, dado que el extremo asturiano, de cabeza, había marcado el tercer tanto, en el minuto 58.
El Zamora adquirió más verticalidad, más sobre la banda derecha, donde Sergio García penetraba cómo y cuándo quiso. De sus botas partió el cuarto gol del choque, obra de otro zamorano, Javi Rodríguez, que remató un centro raso del exterior.
Hasta el final, Almazán dio otro susto en un disparo raso que rozó la base del poste derecho de Villanueva, y David Hernández también pudo marcar su golito. Lo importante es que el Zamora, sin hacer nada del otro mundo, sumo los tres puntos, mientras Arandina fallaba en el campo del colista, donde empató a cero goles, y la Segoviana, en su feudo, con el Júpiter, a uno. Los rojiblancos a tan solo un punto del liderato.
Fotografía: Momento en el que Murci remata a puerta, después de que el portero soriano rechazase la pena máxima ejecutada por el jugador rojiblanco.

















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