PERSPECTIVAS
La Junta de Castilla, la de Semana Santa y el Museo de la Pasión
Eugenio-Jesús de Ávila
Los medios periodísticos locales, que no zamoranos, que abrevan en el pozo de la Junta y se alimentan en su pesebre con el forraje de la publicidad pública, son incapaces de criticar, verbigracia, que el consejero Suárez-Quiñones negase más financiación para nuestro Museo de la Pasión, e invitó a empresarios y otras instituciones –locales y provinciales- a contribuir para la causa. ¡Qué esperaban los zamoranos! ¡Se debe votar a los procuradores del PP en las elecciones de 26 de mayo de este 2019! ¡Seguimos los hijos de esta tierra humillada, acobardada, ninguneada tanta burla del ejecutivo autonómico! ¡Queremos que nuestros verdugos continúen mandando en Pucela para mantenernos en el ostracismo!
No obstante, Juan Vicenet Herrera advirtió, en Valladolid, ha tiempo, a la Junta Pro Semana Santa que la financiación del ejecutivo autonómico no pasaría del 30% del coste total de las obras. El que avisa no es traidor. El presidente respondía de manera tan determinante porque se trata de un proyecto de ciudad. Pero los dirigentes semanasanteros guardaron silencio o un servidor no se enteró de que la Junta no se convertiría, no lo consentiría, en el mecenas de tan importante obra.
Prosigo, tras el inciso. Sí, ya sé que la Junta de Herrera aportó una importante cantidad de euros para ese Museo, que también financiará los 2/3 del Centro Cívico, que se mostró solícita con Zamora 10 y La Escuela Nacional de Industrias Lácteas. Pero no considero la caridad como progreso, avance, inversión, futuro. Se nos da limosna, porque nos creen menesterosos, gente humilde, sencilla, silente, manejable, manipulable, estólida. Isabel García Prieto y sus congregantes tendría que haber tratado el asunto con las instituciones local, provincial, Patronal, Cámara de Comercio, Caja Rural y, por supuesto, Zamora 10, apartada, per se o porque pasaron de más batallas.
Mientras, sabemos lo que la Junta de Herrera invirtió en el grandioso Museo de la Evolución Humana, en Burgos; del Delibes, en Valladolid; del MUSAC, en León. Pero es que Pucela y la ciudad que traicionó a los comuneros mandan en la sede del ejecutivo autonómico, donde mandan más los empresarios de construcción y medios de comunicación que los propios políticos. Aquí, en Zamora, nuestros políticos no nos representan, porque trabajan y viven para sus respectivos partidos y tienen pavor a perder el chollo del escaño. Y la prensa vive, como he advertido de los euros que despacha la Junta para que puedan sobrevivir. Son la voz de su amo.
Insisto: votar la candidatura del Partido Popular a la Junta de Castilla y León me parece propio de gente patética, sin criterio, gregaria, sin escrúpulos. A no ser que les guste poner la otra mejilla.
Los zamoranos de bien, los que amen a su tierra, quedan advertidos. ¡Que no se llamen a engaño cuando les den por detrás, por delante, por la izquierda y la derecha! Ni Arias Gonzalo, ni sus hijos, ni Vellido Dolfos habrían consentido tanta afrenta. No somos dignos herederos de nuestros héroes medievales. Zamora es ya una pasión inútil.
Corolario: Me temo, que así las cosas, el nuevo Museo de Semana Santa se quedará en una simple ampliación, y, como tal, seguirán administrándolo los dirigentes de las cofradías, que no han puesto un duro, pero que anhelan su control: ¿para qué? Pero que tampoco olviden que tendrán que mantenerlo. Recomendaría, pues, a la Junta Pro Semana Santa que vaya tratando con todas las hermandades la posibilidad de que en los próximos cinco años los hermanos abonen un recargo especial a sus cuotas anuales, muy asequibles, con destino a la financiación del futuro Museo. El que algo quiere, algo le cuesta. ¿Queremos, deseamos, anhelamos un Museo moderno, de futuro, que atraiga por sí mismo o nos conformamos con ampliar el actual almacén de grupos escultóricos?
Y no nos engañemos ni nos engañen: La Junta no da para más, ni Zamora podría llegar a menos. AZEHOS, Cámara de Comercio, CEOE-Cepyme tendrán que correr con parte de la financiación, a no ser que un empresario pío entre en ese juego del mecenazgo.
Los medios periodísticos locales, que no zamoranos, que abrevan en el pozo de la Junta y se alimentan en su pesebre con el forraje de la publicidad pública, son incapaces de criticar, verbigracia, que el consejero Suárez-Quiñones negase más financiación para nuestro Museo de la Pasión, e invitó a empresarios y otras instituciones –locales y provinciales- a contribuir para la causa. ¡Qué esperaban los zamoranos! ¡Se debe votar a los procuradores del PP en las elecciones de 26 de mayo de este 2019! ¡Seguimos los hijos de esta tierra humillada, acobardada, ninguneada tanta burla del ejecutivo autonómico! ¡Queremos que nuestros verdugos continúen mandando en Pucela para mantenernos en el ostracismo!
No obstante, Juan Vicenet Herrera advirtió, en Valladolid, ha tiempo, a la Junta Pro Semana Santa que la financiación del ejecutivo autonómico no pasaría del 30% del coste total de las obras. El que avisa no es traidor. El presidente respondía de manera tan determinante porque se trata de un proyecto de ciudad. Pero los dirigentes semanasanteros guardaron silencio o un servidor no se enteró de que la Junta no se convertiría, no lo consentiría, en el mecenas de tan importante obra.
Prosigo, tras el inciso. Sí, ya sé que la Junta de Herrera aportó una importante cantidad de euros para ese Museo, que también financiará los 2/3 del Centro Cívico, que se mostró solícita con Zamora 10 y La Escuela Nacional de Industrias Lácteas. Pero no considero la caridad como progreso, avance, inversión, futuro. Se nos da limosna, porque nos creen menesterosos, gente humilde, sencilla, silente, manejable, manipulable, estólida. Isabel García Prieto y sus congregantes tendría que haber tratado el asunto con las instituciones local, provincial, Patronal, Cámara de Comercio, Caja Rural y, por supuesto, Zamora 10, apartada, per se o porque pasaron de más batallas.
Mientras, sabemos lo que la Junta de Herrera invirtió en el grandioso Museo de la Evolución Humana, en Burgos; del Delibes, en Valladolid; del MUSAC, en León. Pero es que Pucela y la ciudad que traicionó a los comuneros mandan en la sede del ejecutivo autonómico, donde mandan más los empresarios de construcción y medios de comunicación que los propios políticos. Aquí, en Zamora, nuestros políticos no nos representan, porque trabajan y viven para sus respectivos partidos y tienen pavor a perder el chollo del escaño. Y la prensa vive, como he advertido de los euros que despacha la Junta para que puedan sobrevivir. Son la voz de su amo.
Insisto: votar la candidatura del Partido Popular a la Junta de Castilla y León me parece propio de gente patética, sin criterio, gregaria, sin escrúpulos. A no ser que les guste poner la otra mejilla.
Los zamoranos de bien, los que amen a su tierra, quedan advertidos. ¡Que no se llamen a engaño cuando les den por detrás, por delante, por la izquierda y la derecha! Ni Arias Gonzalo, ni sus hijos, ni Vellido Dolfos habrían consentido tanta afrenta. No somos dignos herederos de nuestros héroes medievales. Zamora es ya una pasión inútil.
Corolario: Me temo, que así las cosas, el nuevo Museo de Semana Santa se quedará en una simple ampliación, y, como tal, seguirán administrándolo los dirigentes de las cofradías, que no han puesto un duro, pero que anhelan su control: ¿para qué? Pero que tampoco olviden que tendrán que mantenerlo. Recomendaría, pues, a la Junta Pro Semana Santa que vaya tratando con todas las hermandades la posibilidad de que en los próximos cinco años los hermanos abonen un recargo especial a sus cuotas anuales, muy asequibles, con destino a la financiación del futuro Museo. El que algo quiere, algo le cuesta. ¿Queremos, deseamos, anhelamos un Museo moderno, de futuro, que atraiga por sí mismo o nos conformamos con ampliar el actual almacén de grupos escultóricos?
Y no nos engañemos ni nos engañen: La Junta no da para más, ni Zamora podría llegar a menos. AZEHOS, Cámara de Comercio, CEOE-Cepyme tendrán que correr con parte de la financiación, a no ser que un empresario pío entre en ese juego del mecenazgo.


















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