MERCADILLO
Sin mercadillo, pero con sus basuras
Siguen residuos en las inmediaciones de las calles que en su día tuvieron el mercadillo
Texto y fotografías: Manuel Herrero Alonso
Con bastantes meses de retraso sobre lo previsto, quedó concluido el asfaltado del camino de las Claras. Allí, cada mañana de martes se sitúan algunos puestos de venta. No se trata precisamente de una reubicación, porque solo afecta a una parte, sino de la ocupación de un nuevo espacio para dejar libre otras calles. Acera y calzadas sin tenderetes, para que ahora los vecinos de los barrios de Vista Alegre puedan pasar sin los entorpecimientos por la actividad comercial que hasta ahora padecían una vez a la semana. Siendo este, el problema para acceder a garajes y viviendas, el que motivó la principal queja de los residentes.
El otro motivo de descontento, el de la limpieza de la zona, también parece quedar solventado. Al menos, para las vías libres de puestos, llámese calle Burgos, presidida por la gran antena de telefonía. Porque, aunque después de cada celebración, los servicios de limpieza procedían a retirar los deshechos, como era de esperar y condenable seria que no se hiciera, siempre algún resto quedaba. Quedaba un día, otro, y otro. Quedaba y sigue quedando. En efecto, porque en las fincas adyacentes a las calles donde se colocaban los tenderetes, sigue habiendo basura propia del mercadillo y ello a pesar de haber transcurrido varias semanas. No están ni en la calzada, ni en las aceras, pero permanecen, con todas las consecuencias, en los terrenos colindantes.
El viento no moverá montañas, pero si otros objetos, más livianos: plásticos, papeles, cartones y demás siguen acumulándose en rincones de las tierras cercanas; para, impacto visual negativo, insalubridad y contaminación del terreno. Es consecuencia de haber sido escenario del mercadillo. No cabe, aunque podría disculparse, que esos objetos variopintos han llegado a los terrenos particulares, por otras causas. Alguno puede, pero cuando se encuentran dispersos, perchas, embalajes de ropa, cajas de género y hasta algún cartel que reza, pantalones de algodón a ocho euros, No cabe duda.
¿Qué hacer? muy sencillo, los servicios de limpieza, a pesar de las dificultades, deben proceder a su retirada, para que los vecinos no padezcan eternamente haber tenido el mercadillo en la calle. ¡Qué menos que restituirlo, todo, pero todo, todo, a un estado más o menos similar al que tuvo antes de la ocurrencia de colocar el mercadillo en la zona!
Texto y fotografías: Manuel Herrero Alonso
Con bastantes meses de retraso sobre lo previsto, quedó concluido el asfaltado del camino de las Claras. Allí, cada mañana de martes se sitúan algunos puestos de venta. No se trata precisamente de una reubicación, porque solo afecta a una parte, sino de la ocupación de un nuevo espacio para dejar libre otras calles. Acera y calzadas sin tenderetes, para que ahora los vecinos de los barrios de Vista Alegre puedan pasar sin los entorpecimientos por la actividad comercial que hasta ahora padecían una vez a la semana. Siendo este, el problema para acceder a garajes y viviendas, el que motivó la principal queja de los residentes.
El otro motivo de descontento, el de la limpieza de la zona, también parece quedar solventado. Al menos, para las vías libres de puestos, llámese calle Burgos, presidida por la gran antena de telefonía. Porque, aunque después de cada celebración, los servicios de limpieza procedían a retirar los deshechos, como era de esperar y condenable seria que no se hiciera, siempre algún resto quedaba. Quedaba un día, otro, y otro. Quedaba y sigue quedando. En efecto, porque en las fincas adyacentes a las calles donde se colocaban los tenderetes, sigue habiendo basura propia del mercadillo y ello a pesar de haber transcurrido varias semanas. No están ni en la calzada, ni en las aceras, pero permanecen, con todas las consecuencias, en los terrenos colindantes.
El viento no moverá montañas, pero si otros objetos, más livianos: plásticos, papeles, cartones y demás siguen acumulándose en rincones de las tierras cercanas; para, impacto visual negativo, insalubridad y contaminación del terreno. Es consecuencia de haber sido escenario del mercadillo. No cabe, aunque podría disculparse, que esos objetos variopintos han llegado a los terrenos particulares, por otras causas. Alguno puede, pero cuando se encuentran dispersos, perchas, embalajes de ropa, cajas de género y hasta algún cartel que reza, pantalones de algodón a ocho euros, No cabe duda.
¿Qué hacer? muy sencillo, los servicios de limpieza, a pesar de las dificultades, deben proceder a su retirada, para que los vecinos no padezcan eternamente haber tenido el mercadillo en la calle. ¡Qué menos que restituirlo, todo, pero todo, todo, a un estado más o menos similar al que tuvo antes de la ocurrencia de colocar el mercadillo en la zona!























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