Eugenio de Ávila
Lunes, 18 de Febrero de 2019
PERSPECTIVAS

Para que Zamora viva, algún partido tendrá que morir

Eugenio-Jesús de Ávila

[Img #25719]Perdone el lector que insiste hoy, 24 horas después de mi primer artículo sobre los pactos a priori y su plasmación real a posteriori, porque definirán el futuro de España como democracia.

El ciudadano tiene que exigir a los partidos, ante notario, que certifiquen con qué otras formaciones llegarían a acuerdos de gobierno, o de apoyo parlamentario, en caso de necesitarlo. Porque, verbigracia, una persona que se siente socialista votará, en principio, la candidatura en su provincia del PSOE. Pero abstenerse o elegir otra opción, si el candidato a la Presidencia del Gobierno reedita el pacto de nueve meses que, tras la moción de censura contra Rajoy, firmó, tácitamente, Sánchez. Más que las políticas sociales importa España, porque sin democracia, no hay nada de nada, solo miseria administrada por los racistas catalanes y vascos. No se puede tolerar que los  gobiernos de España, del PP o del PSOE, sean rehenes del enemigo jurado de nuestra democracia: el separatismo racista. Aznar lo fue en su primera legislatura. Zapatero de su incapacidad. Rajoy también, de los racistas catalanas, de la traición de los hijos de Arana y de Soraya y su gente. Y Pedro Sánchez, además, de su egolatría.

La izquierda posible, la no marxista, española, debería haber sido jacobina, como cualquier otra izquierda en Europa. Pero el PSOE sanchista se ha convertido en una paradoja política. Es capaz de pactar con gente de ultraderecha, real, incluso racista, como los catalanes, los vascos, los hijos de ETA, que asesinaron a tantos militantes socialistas, con tal de administrar el Estado desde La Moncloa, y, a su vez, lanzar todo tipo de diatribas contra el PP por llegar a acuerdos con Vox. La paja y la viga del Evangelio.

 Este PSOE necesita ser más patriota –no escribo nacionalista- para ser creíble. Los españoles no tolerarían más chantajes a cualquiera de sus gobiernos, sean del PP o del PSOE, que unos secesionistas racistas de la peor especie, tipejos que odian a España y todas sus tradiciones, dirijan el Estado para sacar máximos beneficios y después, tras deshilacharlo, poner punto final a la España democrática.

La izquierda española, la de antes de Marx, la del siglo XIX era, ante todo, española. Después dejó de serlo. Recuerde la náusea que le daba a Pablo Iglesias (Podemos), pronunciar la palabra España. Y esta nación existirá por encima de las ideológicas, de los demagogos, de los politicastros, porque esa palabra guarda, cobija, protege  la democracia, la libertad y la solidaridad. El resto son zarandajas.

Y dejemos a la izquierda posible para asegurar ya que Ciudadanos no pactará ni con el PSOE ni, por supuesto, con Sánchez, su secretario general, Villegas, lo ha dicho hoy en una rueda de prensa. Se refiere, creo, solo al ámbito del ejecutivo central, no al local.

Aquí, en nuestra tierra, sin duda se producirán pactos, porque nadie ganará las elecciones por mayoría absoluta, ni en la Ayuntamiento de la capital de la provincia, ni el PP en la Diputación. Sí. Está escrito. Por mucha fuerza que todavía detente en el medio rural la formación popular, se ha debilitado en las ciudades, en las tres que existen en nuestra provincia: la capital, Benavente y  Toro.

Y ahora le propongo un juego. Se basa en lo  que pudiera suceder si en Diputación y Ayuntamiento no hay partido que obtenga la mayoría absoluta. Pero antes déjeme el lector que juzgue como muy importante el resultado de las elecciones generales para ciertos partidos en las municipales. Verbigracia: Si Pedro  Sánchez sale perjudicado el 28 de abril, Antidio Fagúndez y sus chicos y chicas lo notarán el 26 de mayo. Si Albert Ribera no sube en toda España, también se debilitará la opción naranja local y provincial. La gente apuesta siempre por los ganadores. Y, por supuesto, como el PP de Casado perderá numerosos escaños en el Congreso, las candidaturas populares en Zamora a los ayuntamientos de la capital de la provincia, ciudades de los Condes Duques y de Doña Elvira, resultarán seriamente dañadas.

Y Vox, si conforma una lista inteligente, con personas tolerantes, democráticas, sin efectos reaccionarios, entrará en los principales ayuntamientos. Después pactará según sus intereses, como todos. Por supuesto, una entrada a lo grande del partido de la derecha real española en el Congreso de los Diputados, daría muchas opciones a sus representantes en Zamora.

Convencido estoy que Ciudadanos Zamora nunca pactaría con este PP de Martínez-Maíllo y Martín Pozo. Antes preferiría hacerlo con el PSOE. En nuestra ciudad, pocas fuerzas políticas aceptarían llegar a acuerdos con los populares. Han sido tantos años de poder omnímodo que los políticos elegirán echar del poder a quién lo ejercicio durante décadas en una provincia enclenque, deshabitada, mermada y olvidada. Quizá, el 28 de abril y después el 26 de mayo, los pocos zamoranos que todavía quedan en nuestra geografía apostarán por un cambio profundo y drástico. Si Zamora quiere vivir, hay fuerzas políticas que tendrán que inmolarse por su futuro.

 

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