DENUNCIA
Las obras del AVE ciegan el arroyo de Valorio
La constructora se va sin limpiar el cauce afectado por sus obras.
Texto y fotografías: Manuel Herrero Alonso
Nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Cuando llegue el momento, recordaremos que podía haberse reclamado a otros la realización de ciertos trabajos. Así es el paso bajo la vía en Valorio, ya terminado, vuelve a estar abierto al paso de personas. Pero, después de haber mantenido cinco años completamente incomunicado el bosque con Valderrey. Nada que ver con lo anterior y, aunque todo depende de gustos, ofrece una imagen moderna, y por novedosa, hasta atractiva. El entono muy cuidado, con escolleras en sus riberas, para que el cauce no desmorone las orillas.
Estupendo. Las piedras sosteniendo las márgenes, pero solo en la zona bajo el viaducto, porque a pocos metros, el arroyo sigue tal y como estaba, desde luego nada bien. No, no solo está mal porque troncos y otras ramificaciones obstruyan el cauce. Ahora, fruto de las obras, el lecho se ha llenado de arena procedente de los trabajos realizados. La corriente actualmente es muy escasa pero eso no quita -existen antecedentes bien conocidos- que puedan venir grandes crecidas, que por no mantener el cauce limpio puedan producir inundaciones que afecten a los alrededores.
Algo que se puede evitar. Ahora es el momento, procediendo a una limpieza ecológica. Es evidente que la empresa constructora, al igual que sirviéndose del uso de la carretera, produjo daños en la misma, y, más o menos, procedió a reparar el perjuicio causado; asimismo por motivo de llevar a cabo movimiento de tierras, también ha sido la causante de que en lecho se formen acumulaciones de arena, provenientes de las obras de la vía y que por efecto de la corriente se esparcirán desde ese punto hasta la misma desembocadura en Olivares., afectando a todo el arroyo.
Las razones para efectuar una limpieza son evidentes, inundaciones aparte, cuando la corriente sea mínima, con las retenciones y taponamientos, se producirán estancamientos. Agua retenida, que fomenta la aparición de insectos y otras bacterias, que contaminaran el medio. Puede ser que para entonces nos acordemos de que se debería haber reclamado a la empresa responsable en parte, de que el cauce se llenara de arena.
Texto y fotografías: Manuel Herrero Alonso
Nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Cuando llegue el momento, recordaremos que podía haberse reclamado a otros la realización de ciertos trabajos. Así es el paso bajo la vía en Valorio, ya terminado, vuelve a estar abierto al paso de personas. Pero, después de haber mantenido cinco años completamente incomunicado el bosque con Valderrey. Nada que ver con lo anterior y, aunque todo depende de gustos, ofrece una imagen moderna, y por novedosa, hasta atractiva. El entono muy cuidado, con escolleras en sus riberas, para que el cauce no desmorone las orillas.
Estupendo. Las piedras sosteniendo las márgenes, pero solo en la zona bajo el viaducto, porque a pocos metros, el arroyo sigue tal y como estaba, desde luego nada bien. No, no solo está mal porque troncos y otras ramificaciones obstruyan el cauce. Ahora, fruto de las obras, el lecho se ha llenado de arena procedente de los trabajos realizados. La corriente actualmente es muy escasa pero eso no quita -existen antecedentes bien conocidos- que puedan venir grandes crecidas, que por no mantener el cauce limpio puedan producir inundaciones que afecten a los alrededores.
Algo que se puede evitar. Ahora es el momento, procediendo a una limpieza ecológica. Es evidente que la empresa constructora, al igual que sirviéndose del uso de la carretera, produjo daños en la misma, y, más o menos, procedió a reparar el perjuicio causado; asimismo por motivo de llevar a cabo movimiento de tierras, también ha sido la causante de que en lecho se formen acumulaciones de arena, provenientes de las obras de la vía y que por efecto de la corriente se esparcirán desde ese punto hasta la misma desembocadura en Olivares., afectando a todo el arroyo.
Las razones para efectuar una limpieza son evidentes, inundaciones aparte, cuando la corriente sea mínima, con las retenciones y taponamientos, se producirán estancamientos. Agua retenida, que fomenta la aparición de insectos y otras bacterias, que contaminaran el medio. Puede ser que para entonces nos acordemos de que se debería haber reclamado a la empresa responsable en parte, de que el cauce se llenara de arena.























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