Eugenio de Ávila
Sábado, 23 de Febrero de 2019
PATRIMONIO

Restaurar nuestro patrimonio histórico ya

La visita de la delegada del Gobierno a Zamora, con el objetivo de supervisar el estado del recinto amurallado medieval y sus declaraciones me hacen concebir esperanzas de que se concrete un Plan de Restauración Global de la muralla

[Img #25827]Eugenio-Jesús de Ávila

 

En cierta ocasión, con su especial ironía femenina y una sonrisa en los labios, Rosa Valdeón, durante su primer mandato en la Alcaldía, me confesó: “Eres el periodista que más partido le sacas al Patrimonio, a las murallas”. No recuerdo que le respondí. Pero, en parte, tenía razón. Ahora bien, matizaría: no saco partido, más bien intento que los políticos atiendan al legado de nuestra historia, porque nos pertenece a todos, ciudadanos, formaciones políticas, asociaciones culturales…a todos los zamoranos con sensibilidad, aunque existan unos cuantos badulaques, jóvenes descerebrados, incultos que orinen y manchen templos y puentes con sus garabatos ridículos.

Recordaré siempre y le estaré agradecido hasta que las parcas vengan a buscarme, la restauración de todos las iglesias románicas de la ciudad, incluso hasta la menos importante, porque, cuando ella se hizo con la alcaldía, templos como Santiago del Burgo habían sido tomados por la desidia, por la incultura, por la apatía. Sea bendecida por ese logro extraordinario, que sabrán reconocer las futuras generaciones de zamoranos.

Pero le falta algo a nuestra ciudad para que su patrimonio monumental se potencia, luzca en todo su esplendor: la restauración global del recinto amurallado de Zamora. Se lo pedí al Partido Popular durante la Presidencia del PP. Lo hablé con Clara San Damián. Escribí  numerosos artículos sobre este asunto. Ni puto caso.

Y ha tenido que ser un nuevo desprendimiento de rocas del zócalo sobre el que se asienta la muralla en la zona de Las Vegas, la razón por la que el PSOE, en la persona de su delegada en Castilla y León, mujer que me está empezando a caer muy bien –nunca un delegado del gobierno en esta autonomía tuvo tanta presencia en Zamora-, visitase la muralla esta semana que ahora termina, acompañada por Antidio Fagúndez, en su versión de primer teniente de alcalde, más técnicos del Ministerio y el arquitecto zamorano Francisco Somoza. Vio y habló. Y dejó entrever la posibilidad de aplicar un Plan de Restauración Global de toda la muralla, que, desde hace décadas,  necesita todo el perímetro amurallado de la Bien Cercada, pero que ningún gobierno se lo tomó en serio, cuando es el propietario de este patrimonio monumental.

Sabe el lector que detesto, y lo que he escrito, la debilidad mostrada por Pedro Sánchez con los racistas catalanes, incluido el relator, como si Cataluña no fuese España, y que faltase a su palabra de convocar elecciones generales inmediatas en la moción de censura a Rajoy; pero sí el PSOE logra que Monte La Reina sea la sede de dos batallones del Ejército y su gobierno restaura la muralla recibirá mi abrazo político más fuerte, pero también tierno, porque nunca, que yo recuerde –no vivía cuando Carlos Pinilla decidió que el Estado invirtiera en Zamora-, un ejecutivo central mostró tanta cercanía, detalles y cariño nuestra tierra.

Coincide, además, que Francisco Guarido, tras Rosa Valdeón, es el alcalde que más cree en el patrimonio histórico de la ciudad. Recuerde el lector su idea, magnífica, de construir un gran paseo en la zona de muralla que mira al Duero, malograda en los tribunales, que dieron la razón a las monjitas que ocupan hoy una hacienda en ese potencial trayecto turístico, haciendo imposible que el Ayuntamiento se hiciese con esa propiedad para desarrollar ese proyecto, importantísimo para nuestro turismo. Los intereses privados de unas pocas monjas derrotaron a los del resto de zamoranos. Con la iglesia topamos.

Pues si Francisco Guarido repite como alcalde o Antidio Fagúndez resulta ser el nuevo inquilino de la Casa de las Panaderas, tendremos la fortuna de que dos políticos que aman a su ciudad y su historia trabajen por recuperar su legado. En el próximo mandato, hay que dejar resueltos dos asuntos esenciales para la ciudad, para potenciar su turismo: el de la restauración absoluta del recinto defensivo medieval y, no me olvido, la reconstrucción de las dos torres del puente románico. Y, otra de mis pasiones: el acceso a la Torre de la Catedral, por el que la Iglesia obtendría una excelente recaudación, que podría destinar a sus numerosas, y loadas, obras sociales.

Y, por pedir que no quede. Me encantaría que realizasen excavaciones arqueológicas en los jardines del Castillo. Estoy convencido que, enterrados, yacen joyas importantes de nuestra historia. Y pediría que los restos de la iglesia de San Gil se pudieran contemplar, no que se marque el perímetro y nada más. En otras ciudades de España se dieron otras soluciones a este tipo de hallazgos. ¿Por qué no en nuestra Zamora? ¿Acaso es un capricho de Patrimonio? Nunca se ha dado explicación a este ejercicio de poder omnímodo. No lo entiendo.

Y nunca olvidaré que aparecieron, en las excavaciones realizadas para construir ese bodrio del edificio del Consultivo, restos de industrias musulmanas. No sucedió nada. Se enterraron. Por supuesto. Aquello era una obra de la Junta de Castilla y León. Con la mala política también topamos. Hay reaccionarios en la Iglesia y en la res pública. Una plaga.

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