Eugenio de Ávila 1
Domingo, 24 de Febrero de 2019
PERSPECTIVAS

Cosas y casos de un Congreso

Eugenio-Jesús de Ávila

[Img #25836]En una España pía, pero atea, que cree si le conviene, cuando la muerte, la enfermedad, la impotencia acecha, en esencia hipócrita, la celebración de este VII Congreso Nacional de Hermandades y Cofradías de Semana Santa en Zamora se quedó en ucronía turística y escaso eco propagandístico en otras provincias y comunidades de la nación. Además, la organización, a las órdenes de la Junta de Castilla y León, cometió errores de sincronización entre los diversos actos que programó. Ayer, sábado, el obispo de Zamora, que, según me cuentan, no fue invitado a este acontecimiento, en esencia religioso, porque la Pasión es una cuestión de fe que, cierto es, atrae a un turismo religioso o a intelectuales en antropología, sociología y psicología, no dictó su ponencia.

Conferencias  tan extraordinarias como la de Luis Felipe Delgado de Castro, el viernes, a las cinco de la tarde, en la carpa del Congreso, parecen dispuestas para el fracaso de público. El erudito zamorano en cuestiones de la Pasión merecería haber ocupado un teatro en un horario abierto a todos los públicos, una vez finalizada la jornada laboral. Pero, al parecer, la organización puso el dinero y creyó que ya estaba todo hecho, cuando un Congreso de estas características debería haberse dado a conocer en toda España. No se extrañe que, de los 700 congresistas estimados, en principio, que asistieran a este acontecimiento religioso, como mucho se inscribieran solo un centenar. Por cierto, gran escándalo entre las personas que guardaron cola en la carpa, durante la intervención de Delgado de Castro, porque solo se repartieron 30 invitaciones para el concierto del sábado, en María Auxiliadora, quizá lo mejor de este Congreso.

Ignoro cómo se considera en otras latitudes las celebraciones de la Semana Santa, pero si la deriva actual, tendente a que la Pasión se concrete en un fenómeno turístico, depurando el concepto religioso, primando la tradición, como sucede en nuestra ciudad, este fenómeno terminará por ser todo menos una demostración de fe y fervor, que podría concitar interés en un cierto sector de la población, amante del teatro en la calle, del espectáculo –nuestra sociedad hay que entenderla como lúdica-, de la fiesta y el divertimento. Debord, a finales de los sesenta, ya dejó escrito un libro “La sociedad del espectáculo”, que, si bien recibió muchas críticas, resulta curioso leerse. Ahí dejó una frase del filósofo, cineasta y revolucionario francés: “Todo lo que una vez fue vivido directamente se ha convertido en una mera representación"

No piense el lector que critico este proceder. En absoluto. Soy un ateo convencido. Me trae sin cuidado lo que se haga con la Semana Santa en su aspecto religioso. Eso sí, me importa mucho la suerte que corran grupos escultóricos que le integran. Creo que, mientras haya personas que tengan fe dirigiendo cofradías y hermandades todavía ese patrimonio histórico  se conservará. Si me interesa que el turista que acuda a Zamora para ver esta tradición con fe, o esa fe, se encuentre con una hermosa ciudad, una gastronomía rica y variada, atendida por excelentes profesionales de la restauración; unas rúas, plazas, plazuelas y avenidas cuidadas, hermosas, digna de ser pateadas; jardines coquetos, fuentes bonitas y, por supuesto, unos desfiles procesionales magníficos, estéticos y epatantes. Que hay poca fe debajo de los caperuces. No pasa nada. Todo se pierde en la vida. Eso sucedió en mis adentros: pasé de ser un semansantero alocado a un descreído racional. Respeto a los que contribuyen con su esfuerzo, trabajo e ideas a potenciar nuestra Semana Santa. Allá cada cual con sus creencias. Uno elige ser hipócrita. Lo de la fe debe llegar por capricho, dicen, divino. Dios no quiso saber nada de mí.

Y, digan lo que digan las autoridades semanasanteras, un servidor esperaba mucho más de este VII Congreso Nacional de Hermandades y Cofradías. Convencido estoy que si la organización hubiera sido obra de nuestros apasionados dirigentes de la Semana Santa, habría sido un éxito. La Junta de Castilla y León se ha gastado el dinero, pero no le ha sacado el rédito suficiente a este acontecimiento religioso, social y turístico.

Por cierto, el obispo, porque es hombre de fe, en su homilía en la Seo, advirtió sobre la importancia de la Semana Santa como experiencia religiosa y su deriva turística. La Iglesia realiza proselitismo del Evangelio. No se espera que también contribuya al éxito del turismo. A mí eso de la fe me trae sin cuidado. Pero no soy sacerdote. Me encantaría, sin embargo, que este VII Congreso hubiera sido un éxito económico para nuestra ciudad y que haya potenciado el sector del turismo.

No tengo poder para excomulgar a nadie. ¡Dios me libre! Que cada cual haga examen de conciencia y sea coherente con sus creencias.

Y de la organización del Vía Crucis me callo. Pero hubo momentos inefables. Y momentos inolvidables como el Yacente y Nuestra Madre, al sol, que podría haber perjudicado las esculturas. De hecho, los cargadores del Cristo que reside en Santa María la Nueva buscaron la sombra para evitar posibles daños.  Además, el obispo se sintió indispuesto, dicen, y abandonó la procesión a mitad del recorrido. Se comenta, los que lo conocen, que no quería llegar a la Plaza Mayor, porque todavía guarda como una ofensa que no se pudiese celebrar el Corpus Christi en el ágora principal de la ciudad.

Tampoco quiero cargar más la mano con este Congreso, pero, convencido estoy, que pudo haber salido mucho mejor para el sector servicios de Zamora. Falto sincronía e inteligencia para que todo el mundo hubiese disfrutado de conferencias científicas, pregones extraordinarios y espectáculo en la calle.

Fue la primera Semana  Santa que se celebra en invierno. Le faltó la nieve. Siempre haciendo historia. Zamora y su gente somos así de extraños. Cosas y casos de un Congreso. Lo firma una persona extravagante.

 

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  • Uno mosqueado.

    Uno mosqueado. | Domingo, 24 de Febrero de 2019 a las 21:49:03 horas

    Otra vez haciendo el ridículo en mi tierra. Cómo se puede gastar dinero la Junta en un congreso de Cofradías? En un país a confesional, esto no es serio. Imaginemos un congreso de testigos de Jehova financiado por la Junta. Se esperaban setecientos congresistas y sólo vinieron cien, quizás empieza a aflorar el sentido común?

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