Eugenio de Ávila
Martes, 05 de Marzo de 2019
PERSPECTIVAS

Igualdad y respeto

Eugenio-Jesús de Ávila

[Img #26019]No somos iguales. Usted y yo no nos parecemos en nada. Solo en que  ambos somos seres efímeros. Hombre y mujer son distintos. Le evidencia nuestra desnudez. Nuestro cuerpo y nuestra forma de estar y ser en la vida. Incluso yo, hombre, y usted, que también lo es, tampoco nos parecemos en nada.  Ni mis virtudes, si las hubiera, ni mis defectos, que los hay, nos igualan. Solo derechos y deberes deben ser idénticos para todos, varones y mujeres, ya te sientes o mantengas posición erguida para micionar. Si un Estado no garantiza equidad por razones del sexo, nos encontraríamos ante una dictadura de género.

Como hombre, admiro a la mujer, pero no globalizo. He conocido damas maravillosas, con magia, capaces de sacar poesía de sus adentros, pura sensibilidad, ética y estética en un mismo ser; pero también pasaron por mi vida féminas sin escrúpulos, sin empatía, ególatras, vanidosas, estúpidas. Existen defectos comunes a los sexos. Los antes expuestos. Ni el hombre es más digno que la mujer, ni las damas más honradas que los varones. También hay virtudes que compartimos unos y otras, ellas y ellos.

Nuestro físico nos define en la distancia, nos frustra, nos enamora hasta el narcisismo, nos envilece la envidia y celos, la ambición y el poder. Nuestra imagen externa define nuestra forma de ser en la vida, de estar, de relacionarnos con el prójimo.

Que se pregunte el hombre, de reencarnarse, si hubiera deseado hacerlo en mujer; que se formule la misma pregunta, una fémina, pero con un sutil cambio: ¿Hubiese elegido ser hombre en una nueva vida? Habría que realizar un análisis demoscópico al respecto. ¿Nos sorprendería?

No soy un machote. Tampoco me gustan las machotas, ni las tiorras, ni los machistas. Igualdad de derechos. ¡Que no nos condicione el sexo, solo el talento, la bondad y el respeto por el prójimo!

Unamuno pensaba que el hombre podrá ser quijote o sancho, pero la mujer es quijotesca y sancha en uno. Poco antes de empezar la Guerra Civil, el intelectual vasco escribió, en el diario “Ahora”, aquello de “las tiorras desgreñadas, desdentadas y desaseadas, que participaban en una manifestación nada pacífica. El gran filósofo, poeta y escritor español era vasco, por lo tanto, pasó su infancia y juventud en una sociedad matriarcal.

Tengo un ideal femenino, pero nunca, Atenea me perdone, escribiré como debe ser la mujer. Solo un deseo: que sea femenina.

 

 

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.112

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.