LITERATURA
Haciendo Camino
Emilia Casas Fernández
En un mundo a rebosar de gente (aparentemente) idiota, encontrar alguien a quien admirar es puro oxígeno. Tener a alguien como referente en una determinada labor te puede inspirar y motivarte a mejorar. Pero como todo, también tiene una parte oscura.
Muchos de nosotros a menudo nos sentimos heridos y decepcionados por las personas que nos rodean e incluso por el resultado de ciertas situaciones que hemos vivido. Las decepciones jamás son necesarias. Siempre son una putada y duelen que te cagas. Siempre dejan un poso amargo. Cuando nos decepcionan, cuando vemos que lo que habíamos creído respecto a otra persona no era cierto, sentimos ira, tristeza, frustración y perdemos la confianza en el otro. Nos desmotivamos sin damos cuenta de que todos tenemos una serie de derechos asertivos y uno de ellos es equivocarnos. Al reflexionar sobre esta cuestión he aprendido algo importantísimo: Cuando alguien a quien admiras en un determinado oficio hace algo que no esperas, no significa que haya cambiado o te haya fallado, lo único que demuestra es que es humano.
A menudo oímos lo importante que es estar motivado para lograr lo que uno se propone... Siempre digo que “mantener motivado durante todo el tiempo a un cerebro con pies que tal vez ve al mundo como en la película Matrix, cuesta mucho. Sobretodo cuando tu entorno se empeña en que te desmotives. Pero, seamos realistas; la motivación es el combustible que necesitamos para impulsar nuestra conducta, el motor que nos ayuda a avanzar.
Hay muchas cosas en la vida que no puedes controlar. Igual que es humano cagarla, es normal sentirse herido, pero para que no te afecten demasiado los giros de rumbo de los demás, lo vital es cuidar tu autoestima. Si tienes claro que te quieres y que tienes un proyecto propio, serás más auto-suficiente a nivel emocional, y no apostarás toda tu ilusión a una sola carta. Así que quizás la idea es no esperar tanto de los demás, y un poco más de ti. Al final, contigo es con quien pasarás más tiempo y en quien tienes que poder contar siempre. Ahí radica la verdadera motivación.
Emilia Casas Fernández
En un mundo a rebosar de gente (aparentemente) idiota, encontrar alguien a quien admirar es puro oxígeno. Tener a alguien como referente en una determinada labor te puede inspirar y motivarte a mejorar. Pero como todo, también tiene una parte oscura.
Muchos de nosotros a menudo nos sentimos heridos y decepcionados por las personas que nos rodean e incluso por el resultado de ciertas situaciones que hemos vivido. Las decepciones jamás son necesarias. Siempre son una putada y duelen que te cagas. Siempre dejan un poso amargo. Cuando nos decepcionan, cuando vemos que lo que habíamos creído respecto a otra persona no era cierto, sentimos ira, tristeza, frustración y perdemos la confianza en el otro. Nos desmotivamos sin damos cuenta de que todos tenemos una serie de derechos asertivos y uno de ellos es equivocarnos. Al reflexionar sobre esta cuestión he aprendido algo importantísimo: Cuando alguien a quien admiras en un determinado oficio hace algo que no esperas, no significa que haya cambiado o te haya fallado, lo único que demuestra es que es humano.
A menudo oímos lo importante que es estar motivado para lograr lo que uno se propone... Siempre digo que “mantener motivado durante todo el tiempo a un cerebro con pies que tal vez ve al mundo como en la película Matrix, cuesta mucho. Sobretodo cuando tu entorno se empeña en que te desmotives. Pero, seamos realistas; la motivación es el combustible que necesitamos para impulsar nuestra conducta, el motor que nos ayuda a avanzar.
Hay muchas cosas en la vida que no puedes controlar. Igual que es humano cagarla, es normal sentirse herido, pero para que no te afecten demasiado los giros de rumbo de los demás, lo vital es cuidar tu autoestima. Si tienes claro que te quieres y que tienes un proyecto propio, serás más auto-suficiente a nivel emocional, y no apostarás toda tu ilusión a una sola carta. Así que quizás la idea es no esperar tanto de los demás, y un poco más de ti. Al final, contigo es con quien pasarás más tiempo y en quien tienes que poder contar siempre. Ahí radica la verdadera motivación.
Emilia Casas Fernández



















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.82