Eugenio de Ávila
Domingo, 16 de Junio de 2019
FASE DE ASCENSO SEGUNDA B

Se acabó el sueño rojiblanco

El Zamora Club de Fútbol queda apeado de la fase de ascenso ante un Alcobendas Sport que jugó con el resultado de San Sebastián de los Reyes, ante la impotencia goleadora de los rojiblancos

[Img #27892]En el fútbol se producen hechos inexplicables que escapan a la razón. Este deporte es esotérico. Nunca se acaba de aprehender, asir, analizar, comprender. Verbigracia: un equipo, como es caso del Zamora, marca 94 goles en la Liga regular, pero en cuatro encuentros de la fase de ascenso, solo marca dos tantos en uno de los choques, después de un tremendo esfuerzo, en el Ruta de la Plata, frente al Haro Deportivo. Y cuenta esta plantilla con gente que ha hecho su carrera profesional como goleador, pongamos Murci. Además hay futbolistas como David Álvarez, que mostró una gran capacidad goleadora durante la temporada, que ni se ha estrenado en la fase de ascenso ni ha brillado a su altura habitual. Y, para mayor escarnio, los dos únicos goles rojiblancos los marcaron dos defensas. Increíble, pero cierto.

 

Esta tarde, ante 7.500 aficionados, en la mejor entrada en muchos años registrada en el estadio Ruta de la Plata, el Zamora tuvo tres oportunidades, todas en los pies de Sergio García, dos en la primera mitad, y una en el comienzo de la segunda parte, que rozaron la base del poste, y solo lanzo dos disparos a puerta desde larga distancia, que blocó, sin problemas, el veterano meta Toni. El Alcobendas, nada de nada, hasta el descuento. Porque tampoco le hizo falta. Su técnico reconocía en rueda de prensa que el encuentro de esta tarde fue continuidad del jugado en Matapiñonera. Como en San Sebastián de los Reyes les fue bien, continuaron jugando a lo mismo: el Zamora dominaba, llegaba por bandas, pero ni un solo centro encontró su destino. Ramos lanzó numerosos saques de esquina y faltas laterales. Pero nada de nada. El cancerbero madrileño malogró tanto lanzamiento manso e inocente.

 

Movilla, como sucedió ante el Haro, solo contó con dos centrocampistas en el once inicial: Carlos Ramos y Pipi. El Alcobendas permitía que el este sacara el balón jugado, pero tampoco es virtud de Pipi tocar bien la pelota. De tal manera, sus envíos se perdían en el limbo del ataque rojiblanco. Ni un solo balón llegó claro a los atacantes rojiblancos, inéditos en la primera mitad y, por qué no decirlo, durante todo el choque. Solo Sergio García tuvo cierta visibilidad, pero marrón tres ocasiones y nunca pudo desbordar a la defensa rival. Murci no tocó pelota y David Álvarez, que no se parece en nada al de la Liga, nunca supo zafarse de sus marcadores.

 

El Alcobendas Sport, con una defensa en cinco, un punta grande y estático, tipo Murci, y un excelente jugador, Sergio Arribas, que buscó las bandas para hacer daño a la zaga rojiblanca, muy segura todo el partido, dejó que se consumiera el tiempo hasta que el Zamora empezó a dar señales de cansancio, sobre el minuto 70.

 

Movilla ya había intentado cambiar el ritmo de su equipo, cuando, en el minuto nueve de la reanudación, sacó del campo a Pipi, que acaba ver una amarilla que pudo ser roja, en una acción tonta, para dar entrada a Juanan. Poco después, Coque se fue a los vestuarios para que entrase en juego Garbán. Con ello, Raúl pasó a la banda izquierda. Pero cambiaron poco las cosas, si se quiere el cuadro rojiblanco fue metiendo más atrás al cuadro madrileño, pero sus centros y saques de esquina fueron fácil presa del portero del Alcobendas. Por último, Javi Rodríguez saltó al césped en sustitución de David Álvarez. Ni un solo balón en profundidad, medido, ningún saque de falta o centro orientado para el remate, disparos lejanos a la desesperada. Y ya, en el tramo final, el Zamora pareció rendirse. Volcado en ataque, se vio sorprendido por el veloz Kan, que desbordó a un cansado Raúl, que no tuvo más remedio que cometer penalti. Jon desvió la pena máxima y, poco después, evitó el tanto madrileño en otra extraordinaria acción.

 

Corolario: Sostengo que el Zamora ha somatizado la eliminatoria ante el Haro Deportivo, que lo ha lastrado ante el Alcobendas Sport, un equipo que no me parece superior, pero que supo sacar partido a sus virtudes, a su veteranía.

 

Fue una tarde dolorosa esta del 16 de junio. Víctor de Aldama, presidente ejecutivo del Zamora Club de Fútbol, en sala de prensa, sin preguntárselo nadie, cuando Movilla respondía a los medios, soltó que contaba con el técnico vasco para la próxima temporada y que mañana mismo se empezará a trabajar en la próxima temporada.

 

En nuestra ciudad hay afición, como se ha demostrado esta tarde, una hinchada que quiere a sus jugadores, al club y a su junta directiva. Nunca, en la larga historia de la entidad rojiblanca, ha existido un vínculo tan profundo entre todos los sectores del mundo rojiblanco.

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