Kebedo
Jueves, 20 de Junio de 2019
LO QUE YO DIGA

¿A quién le importa?

Kebedo

[Img #27942]Allá por el año 1986, Alaska, en una de sus múltiples facetas musicales, publicó, con Dinarama, una de las canciones más populares de su discografía y que, habiendo permanecido en el tiempo y por su connotación, se ha convertido en el himno por excelencia de la comunidad LGTBI. Y esto viene a colación porque es lo que iba tarareando mi vecina Marisol hoy mismo, cuando me acerqué a saludarla después de unos días de sus merecidas vacaciones.

Mera anécdota lo de la cancioncita porque, en realidad, a lo que se refería mi vecina es “¿a quién le importa lo que hagan nuestros políticos con nuestros votos?. Ya empezamos con los jueguecitos pero, una vez más, tiene razón porque, tal y como se han resuelto las elecciones generales y posteriormente las locales, autonómicas y europeas, ¿podemos afirmar que el comportamiento de nuestros políticos ha ido en la misma dirección que los resultados que han obtenido cada uno de ellos en las urnas?.  Evidentemente la respuesta es, no.

El PSOE, mas que le pese a alguno, ha dado un revolcón, en la mayoría del país, al resto de los integrantes del arco político español. No ha sido suficiente para gobernar en mayoría y eso hace imprescindible llegar a acuerdos con alguien, por su izquierda, por su derecha o por ambos lados, nada de particular. En los países “civilizados” de nuestro entorno eso estaría ya más que resuelto; sin embargo, ¿qué está pasando aquí?, ¿por qué no es posible llegar a acuerdos?.

-Todos tienen la culpa de ésta situación-, se me adelanta mi vecina, aunque ella misma apostilla, -pero, unos más que otros-.

Efectivamente, unos más que otros porque hay algunos que ya desde antes de las elecciones, probablemente porque pensaron que su resultado iba a ir mucho más entonado de lo que realmente le fue, echaron un órdago al PSOE, lo que “horteramente” llamaron “cordón sanitario”, y dijeron que no, que con el PSOE no iban ni al médico. Cosas más raras se han visto pero, que un partido político que se autodenomina europeísta, liberal, aperturista, por el cambio, anticorrupción y etc., se asocie con un partido socialdemócrata como el PSOE, para coaligarse o formar gobierno o, simplemente, dejar gobernar a eso de “la lista más votada”, que antes no se le iba de la boca de algunos y ahora no se acuerda nadie de mencionar, no parece que tenga nada de descabellado; todo lo contrario, debería haber sido la primera opción a tener en cuenta y un asunto de lo más natural. Claro, pero si el señor Rivera pone barreras a cualquier posibilidad, antes de que ésta exista, es difícil llegar a buen puerto. Y digo Rivera y sus Ciudadanos porque con Casado –ese máster del universo- no da para más que para los insultos y falacias con los que se ha presentado a la precampaña, campaña y postcampaña; no sabe hacer otra cosa.

El “iluminado” de Unid@s Podemos, Señor Iglesias, a pesar del trastazo que se ha dado en las elecciones, sigue pensando que es el perejil de todas las salsas y que tiene derecho, por méritos propios, a un ministerio. –El Ministerio del Tiempo-, replica Marisol. Puede ser, porque Don Pablo se maneja divinamente perdiendo el tiempo en palabrería vana y en quitarse de en medio a todo aquel que le lleva la contraria o le hace un poco de sombra.

Tengo que recordar que, hace años ya, Marisol me dijo que Iñigo Errejón acabaría en el PSOE y voy a tener que darle la razón, cada vez está más cerca. Eso está escrito en éste mismo medio; nuestros miles de seguidores pueden dar fe de ello. Bueno, pues no salimos de una patada con éste hombre que quiere tener sillón y cartera de ministrable a toda costa. Ya ha metido la pata en dos ocasiones, una tercera sería su “viaje a la eternidad”.

De VOX no hay mucho que decir, que no hayamos dicho ya. Son los únicos que van de frente, que dicen lo piensan y lo que van a hacer –que, de hecho, ya están haciendo- y que, como también es evidente, quieren “pillar cacho”. Lo único que no quieren admitir es que son de corte ultra y fascista. Vamos a ver, uno, para ser coherente, consigo mismo por lo menos, no debe renegar de su condición; si se es fachita, se es, y ya está. Pero claro, para que VOX “pille cacho” hace falta que Ciudadanos entre en el juego, en lo que se ha venido llamando mayormente “el trifachito” o “la foto”, de Colón, naturalmente. La de disgustos que va a darle a Rivera y compinches la dichosa foto; más le valía habérsela hecho en un fotomatón.

Y resulta que Ciudadanos dice que solo pacta con el PP. Hace unos meses, incluso pocas semanas, a ojos de Ciudadanos, el PP era un partido corrupto, de derechas, muy de derechas y que había que pulirse porque la regeneración política en España vendría por la vía naranja de Ciudadanos; hasta ficharon a Manuel Valls, que esa es otra. Después de las elecciones, los corruptos, derechones y malaspersonas del PP han pasado a ser los mejores socios de Rivera y Cía.; con ellos van hasta el baño (no sé si es muy correcto esto que he dicho). Por otro lado el PP se arrima y negocia con VOX lo que haga falta, incluso se cambian el pañal mutuamente (esto tampoco es muy correcto), de tal manera que  ya no importan los derechos de igualdad de las mujeres y, ni mucho menos, los colectivos sociales LGTBI porque para éstos dos grupos los gays no existen, menos aún en sus partidos, ni importan los derechos sociales de enseñanza o sanidad, porque todo está ya resuelto; privatizándolo, claro. Pero Ciudadanos dice que con VOX “no se ajunta”, que ellos sólo con el PP.

Un inciso, cuando fuimos al instituto, los que fuimos con diez u once años, que es cuando se iba en los sesenta, nos enseñaron  en matemáticas que la propiedad asociativa proponía que A + (B+C) = (A+B) + C. Así que no hay más que decir, señora maestra.

-¿Qué es lo que quieres decirme con todo esto?-, pregunto a mi vecina. Y no se corta ni un pimiento cuando me dice que Rivera le está haciendo el caldo gordo a VOX, es decir, que está blanqueando a un partido ultra desde el momento que se “arrima” a esas ”dobles parejas” que forman PP y VOX, por un lado y PP y Cs. por el otro. Y eso es muy peligroso, como ya le ha recriminado Manuel Valls, ese magnífico socio que se echó Rivera, hasta que dejó de serlo cuando el hispano-francés le “cantó las cuarenta”.

Quiere Rivera justificarse argumentando que “Europa”, “Francia”, “Macron”, le respaldan en esas decisiones; nada más lejos de la realidad, todo lo contrario, están tirándole de las orejas y Rivera, aplicando ese contagio que ha adoptado de Casado de establecerse en la mentira, pretende que “pase la bola” y que no le agobien mucho con esas acusaciones. 

Con todo éste panorama que me plantea Marisol no tengo más remedio que admitir que  la mayor parte de nuestros políticos van “a la suya”, a procurarse su asiento y a resolverse su futuro y que nosotros le importamos una higa; ¡que nos den!.  ¿Cuánto tiempo le han dedicado a saber qué es lo que nosotros queremos y qué es lo que le hemos dicho en las urnas?, ninguno. Están repartiéndose el pastel sin pudor alguno y con un desdén y un desapego hacia lo que nosotros opinemos que raya el insulto. La altura política de la mayoría de los que pretenden gobernarnos es poco menos que la misma que la del tacón de un zapato. Su altura de miras llega hasta donde llega la altura del sillón que pretenden ocupar y nuestros votos … ¿A quién le importan?

Kebedo.  

 

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