Mª Soledad Martín
Martes, 25 de Junio de 2019
ZAMORANA

Perturbación de cuerpo y mente

Mª Soledad Martin Turiño

[Img #28037]Pase lo que pase, el tiempo no se detiene, el agua no deja de fluir ni el viento deja de silbar por entre la ventana semiabierta, no se puede bajar la guardia incluso en los momentos más felices porque las parcas están acechando y cuando menos se espera tienden sus redes negras para llevarse a alguien que queremos y privarnos de un pedazo de felicidad.

 

Hace unos pocos días, parece que hubieran pasado mil años, tocaron a tu puerta y se guarecieron haciéndose fuertes tras los goznes apretados; venían a por ti y nos sorprendieron a todos, pero tú eres un hombre fuerte, luchador, que no te das por vencido con facilidad, y eso nos lo inculcaste desde niñas, así que combatiste como has hecho toda tu vida hasta conseguir alejarlas; sin embargo el envite esta vez fue demasiado brutal y dejó una secuela para que no nos olvidemos de que ellas mandan; tal vez con toda seguridad regresen pronto pero aquí estaremos para hacerles frente de nuevo. Te queremos demasiado como para soltarte y nos vamos a cerrar en torno a ti formando una piña como hemos hecho siempre, unidos en lo bueno y en lo malo, porque el amor tiene que ser más poderoso que la enfermedad e incluso que la propia muerte.

 

La fina línea entre la lucidez y la locura se quebró porque un cuerpo extraño decidió atacar, un poco de sangre que se coagula en una arteria y deja paralizado todo un tiempo, una época, un ser entero, una vida desprovista de recuerdos y una falta de claridad completa con ventana a un mundo paralelo que a veces convive con gestos de clarividencia sin saber cómo ni porqué la mente nos ha jugado esa mala pasada.

 

Entre tanto hubo tardes de silencio, de somnolencia provocada, de inconsciencia, de irrealidad, de un tiempo perdido, neuronas afectadas, cuerpo marionético, alma sedada, aire acondicionado para suavizar la canícula irreverente de esta urbe enloquecida, sentimientos encontrados de pasado, presente y futuro inconexos... así acababa mi día, cuando empezaban a asomar las sombras y con ellas llegaba, de nuevo, el silencio; entonces mi turno acababa y me disponía a retornar hasta reanudar al día siguiente aquella agobiante espera hacia ninguna parte.

 

Un día de pronto, sin esperarlo, ya casi resignados a tu cataclismo, milagrosamente resurges, empiezas a caminar, a comprender, a olvidar… y reanudas la vida en un punto diferente al anterior, pero sigues con nosotros. Ahora tenemos miedo de que el azar repita esta injusta experiencia y tus fuerzas, ahora exangües, se abatan del todo y el sufrimiento se repita; mientras tanto estaremos a tu lado, apoyando con nuestra presencia tus miedos, llorando en silencio, riendo para alegrarte como siempre, para siempre.

 

 

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.165

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.