PERSPECTIVAS
El PSOE traicionaría su historia si facilita al PP el gobierno de la Diputación
Eugenio-Jesús de Ávila
Los socialistas, toresanos y también zamoranos, muchos de ellos condenados al ostracismo político por la actual dirección del PSOE, que entraron ayer tarde en la Sede Provincial, visiblemente enojados con la expulsión de Tomás del Bien, son, ante todo, socialistas. No creo que ninguno de ellos aspire a vivir de la política, más bien a sacrificarse por la res pública, por sus ideas. Antonio Plaza, que fue secretario provincial; Ismael Aguado, otro hombre importante del socialismo zamorano, todavía joven; más concejales de la importancia de Dori Martín, Soraya Merino, más antiguos militantes, como Teo de la Heras, que asistió a la famosa reunión de Suresnes (11 al 13 de octubre de 1974), donde el PSOE de González derrotó al histórico, liderado entonces por Llopis; Cecilio de Lera, uno de los más veteranos socialistas zamoranos, siempre crítico, la voz de la conciencia, el Pepito Grillo del PSOE, y Lorenzo Rodríguez Linares y otros militantes toresanos, algunos con 40 años con carné, ya son gente que está de vuelta del poder.
Tomás del Bien, regidor toresano, muy querido en su ciudad y su alfoz, hombre que tenía enorme futuro en el PSOE, entró a la muleta de alguna prensa y no pensó lo que dijo, al cargar contra Fagúndez y su durísima derrota en los comicios municipales de Zamora. El regidor toresano sabe que no es del agrado de su secretario provincial desde que presentó candidatura a la Secretaria Provincial, acompañado, entonces, por Huerga, alcalde de Benavente, que ahora guarda un sospechoso silencio. Fagúndez no perdona. Recuerdo que Calzada de la Calzada, el mejor edil del PSOE en el Ayuntamiento, loado incluso por Guarido; Soraya Merino y Dori Martín no contaron en la candidatura socialista a la Casa de las Panaderas, porque no lo apoyaron en las elecciones internas del PSOE.
Del Bien se lo puso muy fácil a Fagúndez con su verborrea. La pérdida de la mayoría absoluta del PP en la Diputación abría la posibilidad de que un socialista accediera, por primera vez en la historia de la institución provincial, a su Presidencia. En principio, por su preparación política e intelectual, el regidor de Toro parecía el más indicado. Pero adquiriría un poder amenazante para Fagúndez y el madridismo, que vienen dominando el partido de Pablo Iglesias desde ha mucho tiempo, con un balance de derrotas extraordinarias, pues no olvidemos que, si obviamos Benavente y Toro, el PSOE no gobierna el Ayuntamiento de Zamora desde 1995, con Andrés Luis Calvo como alcalde. Y la derrota en los comicios municipales de esta primavera, inesperada, después de tanto apoyo de ministros y de Tudanca, demuestra que algo mal se está haciendo en la dirección del PSOE de Zamora, que ha caído en idénticos errores que el PP. Fagúndez y sus acólitos ignoran que, sin poder, sin reparto de privilegios, cargos y prebendas, cualquier partido, si exceptuamos a los que poseen una carga ideológica potentísima, como Izquierda Unida, aumenta el número de militantes críticos.
El PP de Martínez-Maíllo, también muy contestado, metabolizó esas críticas, porque tenía mucho que repartir. No obstante, no le arriendo la ganancia a José María Barrios, que tiene cara de buena gente, si pierde la Diputación, circunstancia más que probable, si Francisco J. Requejo se mantiene en sus trece o catorce: no negociar con el presidente de los populares. De momento, Fagúndez ya ha hablado con el líder de la formación naranja. Ahora, por supuesto, también tendrá que saber lo que piensa Tomás del Bien, porque una abstención del toresano, otorgaría la Presidencia al PP. No creo que la venganza del alcalde de Toro se convierta en la de Don Mendo, porque, antes que socialista, es persona con ideología, serio y formal. Otra cuestión es que nunca debió criticar, en público, a su secretario provincial, que esperaba un momento de pasión en el toresano para darle la estocada política.
El próximo viernes, 28 de junio, vísperas de San Pedro, constitución de la Corporación Provincial, no es momento para la felonía, sino para que esa institución sea gobernada por personas rectas, ecuánimes y que amen la provincia. Antorrena es historia, pasado, pues; Zamora necesita asir el futuro.
Los socialistas, toresanos y también zamoranos, muchos de ellos condenados al ostracismo político por la actual dirección del PSOE, que entraron ayer tarde en la Sede Provincial, visiblemente enojados con la expulsión de Tomás del Bien, son, ante todo, socialistas. No creo que ninguno de ellos aspire a vivir de la política, más bien a sacrificarse por la res pública, por sus ideas. Antonio Plaza, que fue secretario provincial; Ismael Aguado, otro hombre importante del socialismo zamorano, todavía joven; más concejales de la importancia de Dori Martín, Soraya Merino, más antiguos militantes, como Teo de la Heras, que asistió a la famosa reunión de Suresnes (11 al 13 de octubre de 1974), donde el PSOE de González derrotó al histórico, liderado entonces por Llopis; Cecilio de Lera, uno de los más veteranos socialistas zamoranos, siempre crítico, la voz de la conciencia, el Pepito Grillo del PSOE, y Lorenzo Rodríguez Linares y otros militantes toresanos, algunos con 40 años con carné, ya son gente que está de vuelta del poder.
Tomás del Bien, regidor toresano, muy querido en su ciudad y su alfoz, hombre que tenía enorme futuro en el PSOE, entró a la muleta de alguna prensa y no pensó lo que dijo, al cargar contra Fagúndez y su durísima derrota en los comicios municipales de Zamora. El regidor toresano sabe que no es del agrado de su secretario provincial desde que presentó candidatura a la Secretaria Provincial, acompañado, entonces, por Huerga, alcalde de Benavente, que ahora guarda un sospechoso silencio. Fagúndez no perdona. Recuerdo que Calzada de la Calzada, el mejor edil del PSOE en el Ayuntamiento, loado incluso por Guarido; Soraya Merino y Dori Martín no contaron en la candidatura socialista a la Casa de las Panaderas, porque no lo apoyaron en las elecciones internas del PSOE.
Del Bien se lo puso muy fácil a Fagúndez con su verborrea. La pérdida de la mayoría absoluta del PP en la Diputación abría la posibilidad de que un socialista accediera, por primera vez en la historia de la institución provincial, a su Presidencia. En principio, por su preparación política e intelectual, el regidor de Toro parecía el más indicado. Pero adquiriría un poder amenazante para Fagúndez y el madridismo, que vienen dominando el partido de Pablo Iglesias desde ha mucho tiempo, con un balance de derrotas extraordinarias, pues no olvidemos que, si obviamos Benavente y Toro, el PSOE no gobierna el Ayuntamiento de Zamora desde 1995, con Andrés Luis Calvo como alcalde. Y la derrota en los comicios municipales de esta primavera, inesperada, después de tanto apoyo de ministros y de Tudanca, demuestra que algo mal se está haciendo en la dirección del PSOE de Zamora, que ha caído en idénticos errores que el PP. Fagúndez y sus acólitos ignoran que, sin poder, sin reparto de privilegios, cargos y prebendas, cualquier partido, si exceptuamos a los que poseen una carga ideológica potentísima, como Izquierda Unida, aumenta el número de militantes críticos.
El PP de Martínez-Maíllo, también muy contestado, metabolizó esas críticas, porque tenía mucho que repartir. No obstante, no le arriendo la ganancia a José María Barrios, que tiene cara de buena gente, si pierde la Diputación, circunstancia más que probable, si Francisco J. Requejo se mantiene en sus trece o catorce: no negociar con el presidente de los populares. De momento, Fagúndez ya ha hablado con el líder de la formación naranja. Ahora, por supuesto, también tendrá que saber lo que piensa Tomás del Bien, porque una abstención del toresano, otorgaría la Presidencia al PP. No creo que la venganza del alcalde de Toro se convierta en la de Don Mendo, porque, antes que socialista, es persona con ideología, serio y formal. Otra cuestión es que nunca debió criticar, en público, a su secretario provincial, que esperaba un momento de pasión en el toresano para darle la estocada política.
El próximo viernes, 28 de junio, vísperas de San Pedro, constitución de la Corporación Provincial, no es momento para la felonía, sino para que esa institución sea gobernada por personas rectas, ecuánimes y que amen la provincia. Antorrena es historia, pasado, pues; Zamora necesita asir el futuro.

















Caslesa | Martes, 25 de Junio de 2019 a las 20:45:22 horas
Los candidatos que pueda proponer Antidio Fagundez ni son rectos ni aman provincia. Son solamente gente incompetente que la única forma de sobrevivir en la vida es apuñalando y siendo malas personas. La mejor persona para gobernar la Diputación de Zamora es Tomás del Bien por mucho que os paguen para criticarlo.
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